lunes, septiembre 21, 2020

Agustina Blanco: 5 aprendizajes que dejará la pandemia

 Para la directora de Somos Red, el uso de la tecnología, la colaboración entre docentes, la evaluación formativa, el foco en los procesos metacognitivos y la selección de contenidos que permitan aprendizajes significativos son los principales aprendizajes que está dejando la actual emergencia educativa.

 


El uso de la tecnología, la colaboración entre docentes, la evaluación formativa, el foco en los procesos metacognitivos y la selección de contenidos que permitan aprendizajes significativos son los principales aprendizajes que dejó la primera mitad del año para las escuelas. Así lo planteó Agustina Blanco, directora de Somos Red y exdirectora de la Red de Escuelas de Aprendizaje de la provincia de Buenos Aires, en una conversación organizada por Agenda Educativa.

 

“Si bien yo prefiero no hablar de ‘oportunidades’, sí creo que la pandemia ha generado algunos aprendizajes que llegaron para quedarse. Si logramos sostenerlos, el cambio en el sistema educativo será enorme”, planteó Blanco en diálogo con Carolina Ruggero, directora institucional de Agenda Educativa.

 

5 aprendizajes que trajo la pandemia

El aprendizaje más evidente tiene que ver con el uso de la tecnología. En segundo lugar, Blanco mencionó la colaboración entre los docentes favorecida por la virtualidad, sobre todo en secundaria, donde es más difícil que todos coincidan en la sala de profesores. “Acá hay una oportunidad de oro a futuro: la educación del siglo XXI exige colaboración entre docentes y planificación en equipo”, agregó.

 

La especialista también destacó que se haya priorizado la evaluación formativa, orientada a construir la autonomía de los estudiantes por medio de las devoluciones que les hacen sus docentes: “Esa retroalimentación es fundamental para que los estudiantes comprendan su propio proceso de aprendizaje”.

 

“Los chicos con mayor autonomía son los que mejor han funcionado en este primer semestre. En el contexto actual, la autonomía es clave, por ejemplo para saber organizarse para estudiar, o para que cada estudiante comprenda mejor de qué manera aprende”, señaló Blanco. De esta manera, resaltó la importancia de los procesos metacognitivos y de ayudar a los estudiantes a explicitar sus aprendizajes, “haciendo visible el pensamiento”, tal como propone el título de un libro de Ron Ritchhart, Mark Church y Karin Morrison.

 

“Hay muchas escuelas que han decidido que no se puede cubrir todos los contenidos de los diseños curriculares, y que es necesario elaborar propuestas que atrapen a los chicos, que les permitan aprendizajes significativos. Está claro que este es un año para diseñar proyectos, seleccionar contenidos prioritarios o esenciales, repensar cómo se los proponemos a los estudiantes, cómo los hacemos colaborar entre sí, aunque sea por Whatsapp”, describió la exdirectora provincial de Evaluación y Planeamiento de la Dirección General de Cultura y Educación de Buenos Aires.

 

Innovar, con foco en lo emocional

Para Blanco, “este es un año para permitirse la innovación, en un tiempo tan diferente. Las escuelas que se animan a la innovación, y que apuestan a mantener el vínculo cercano con los estudiantes, están logrando avances. En otras escuelas, en cambio, los chicos se están alejando. Apagan la cámara, no están entregando trabajos”.

 

La importancia de los vínculos, la educación emocional y el clima áulico también quedó en evidencia en este tiempo. “El clima áulico es la percepción del vínculo entre el docente y los estudiantes, y del vínculo de los estudiantes entre sí. Varios estudios señalan que esta variable impacta de manera fundamental en el aprendizaje, más que las condiciones edilicias o que el acompañamiento de las familias”, explicó la directora de Somos Red.

 

“La educación emocional favorece la construcción de un entorno favorable para el aprendizaje. La escuela es el lugar por excelencia para aportar esto. Por un lado, en el plano individual: que la persona se pueda conocerse a sí misma, tener registro de sus emociones, aprender a regularlas. Hoy esto es fundamental, los chicos están viviendo situaciones difíciles en sus casas, por cuestiones económicas o de salud. Por otro lado, el plano social: la colaboración, la empatía, poder escuchar al otro”, señaló la especialista.

 

En el contexto actual, el vínculo con los estudiantes se vuelve más importante que nunca: “Tenemos que preguntarles cómo están, generar momentos concretos para que los chicos puedan dialogar entre ellos. Es clave crear estos momentos en los encuentros sincrónicos”.

 

La potencia de las redes… y de la vocación

A partir de su experiencia al frente de la Red de Escuelas de Aprendizaje de la provincia de Buenos Aires, que reunió a 2108 escuelas bonaerenses y capacitó a 14.000 personas entre directivos y docentes, Blanco subrayó la “potencia” de las redes: “Las redes ayudan a mejorar los sistemas. Las escuelas se apoyan entre ellas, aprenden juntas, comparten buenas ideas. Las mejores ideas salen de los docentes, por eso es fundamental ese intercambio”.

 

Pese al cansancio acumulado, Blanco alentó a los docentes a “recuperar fuerza desde la vocación, acompañarnos mutuamente y seguir nutriéndonos”. Sugirió también pensar propuestas pedagógicas “aprovechando lo cotidiano, lo que tenemos a mano: la música, el movimiento, la cocina”. Y mantener el foco en el aprendizaje, con el alumno en el centro.

 

Para Blanco, este tiempo excepcional puede ser una invitación a reencontrarse con la vocación y despertar el entusiasmo. Cara a cara o por Zoom: ese brillo en los ojos de los estudiantes, como dice el director de orquesta Benjamin Zander, es el indicio más claro de que algo valioso está pasando en el encuentro con los estudiantes.

 

 

 

 

 

Por

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Fuente

https://agendaeducativa.org/agustina-blanco-los-5-aprendizajes-clave-que-dejara-la-pandemia/ 

viernes, septiembre 18, 2020

El cambio educativo está en otra parte

  • El cambio educativo no está en cambiar de herramientas y seguir con las mismas actitudes. El cambio está en la modificación de actitudes combinada al uso de nuevas herramientas.

 


No sé en Europa, pero en América Latina el concepto “cambio educativo” tiene mucha presencia en estos tiempos pandémicos o pospandémicos. Se habla mucho de lograr y construir un cambio educativo para los sistemas escolares. El énfasis se pone en el paso de una educación presencial a modalidades virtuales o a distancia. La educación on line aparece como el gran referente de cambio educativo. La instalación de plataformas, el acceso a ellas, la capacidad docente para usarlas, para aprovecharlas, así como los cambios en la manera de planificar y evaluar (siempre acentuando la distancia y la virtualidad), dominan el escenario discursivo de la pedagogía en este 2020 de tragedia global.

 

Y, sin embargo, el cambio educativo está en otra parte. Por lo menos, desde mi manera pedagógica personal de ver las cosas.

 

Cambiaremos de herramientas, de maneras de construir la relación con nuestros estudiantes, utilizando plataformas y pantallas. Sin embargo, vale preguntarnos ¿fuimos capaces de generar un cambio en nuestras formas de relacionarnos con los estudiantes? ¿Fuimos más respetuosos, fuimos verdaderamente horizontales? ¿Establecimos interacciones caracterizadas por el respeto, la dignidad y la alegría de sentirnos vinculados?

 

Si estos elementos no tuvieron lugar, o no han tenido lugar en el presente, ¿será que las herramientas, las plataformas, la virtualidad o la educación a distancia, los van a hacer posibles? Está claro que aquellos docentes que construían su oficio desde el ejercicio del miedo, el autoritarismo y la falta de amor a sus estudiantes y la educación, hacen menos daño en la distancia.

 

Sin embargo, la ausencia de profunda cercanía y vocación sensible hacia la tarea de educar, tarde o temprano, también va a aparecer en una vida escolar dominada por las pantallas.

 

Y si el regreso a la vida escolar presencial tiene lugar sin profundas reflexiones y sin compromisos por la vida plena, entonces la adquisición de aprendizajes o capacidades docentes on line no va a reflejar transformaciones poderosas en la vida educativa.

 

El cambio educativo no está en cambiar de herramientas y seguir con las mismas actitudes. El cambio está en la modificación de actitudes combinada al uso de nuevas herramientas.

 

Si abandonamos el irrespeto, la falta de amor, la soberbia de sentirnos y creernos tan sabios que los estudiantes son tan ignorantes, entonces las herramientas nuevas que lleguemos a tener van a ser poderosas, porque se van a complementar con lo que somos. Porque está claro que aquellos docentes cargados de amor y compromiso en su tarea educadora supieron cómo llevar eso a las pantallas y las plataformas en estos tiempos difíciles. La ternura, la dedicación, el interés por la realidad humana y familiar (más que por los contenidos académicos, sin descuidar estos), fueron evidenciados en los momentos más difíciles. Y seguirán presentes en tiempo pospandémico.

 

En casi todos los países latinoamericanos existieron ejemplos de profesores y profesoras que nunca abandonaron a sus estudiantes, en las peores condiciones materiales posibles, con la amenaza del coronavirus muy presente y real. Nunca dejaron de amar, de hacer sentir el cariño y el calor solidario hacia sus estudiantes, sobre todo aquellos de áreas rurales y con instalaciones o condiciones de infraestructura casi de abandono. Sin internet, sin computadoras o teléfonos móviles poderosos, pero con una gana y una actitud que superaron esas condiciones. Presenciar el llanto de maestras angustiadas por las condiciones de empobrecimiento de las familias de sus estudiantes, ¡fue y es inspirador!

 

Así que el cambio educativo no está en pasar del predominio de la presencialidad al predominio de la virtualidad. Ni tampoco en pasar a modelos híbridos (presencialidad + virtualidad). Está en migrar del abandono, el irrespeto y el miedo, a la presencia, a la dignificación y la sensación de libertad, de pensamiento crítico, de amor real. De compromiso por la vida, que es, al fin de cuentas, el principio de todo esfuerzo educador en cualquier parte del mundo. Y en cualquier época.

 

 

 

 

 

 

Por

Carlos Aldana

Meste, pedagog i exviceministre d'Educació de Guatemala, que va fer costat als estudiants en el seu moviment d'oposició al Govern l'any 2012

Fuente

https://eldiariodelaeducacion.com/2020/08/27/el-cambio-educativo-esta-en-otra-parte/

miércoles, septiembre 16, 2020

Las claves para diseñar contenido curricular de calidad

 Un currículum evolutivo que implique una propuesta pedagógica centrada en un aprendizaje por competencias (50% contenidos y 50% competencias) y tenga en cuenta la educación emocional. Así debería diseñarse el contenido curricular el próximo curso, según los expertos que han participado en el foro de debate RE.SCHOOL.

 


Para diseñar un buen contenido curricular es fundamental tener claro qué tipo de alumnos se quieren formar, qué metodologías utilizar y qué recursos permitirán desarrollar esas metodologías. Así lo creen los expertos en educación y docentes que participaron en el foro de debate virtual RE.SCHOOL, que contó con la asistencia de  4.000 docentes y directores de colegio de 43 países, principalmente de España, México, Estados Unidos, Argentina y Perú. Su objetivo ha sido proponer ideas y compartir experiencias para adaptar el futuro de la enseñanza a la nueva normalidad, que han recogido en el informe ‘RE.SCHOOL: retrato robot de los colegios del futuro’. 

 

Contenido curricular evolutivo

Tal y como recoge este documento, los docentes deberán cambiar su arquitectura mental y centrarse no solo en el temario concreto sino en el aprendizaje integral del ser humano planteado en un currículum evolutivo. “Tenemos que transformar el aprendizaje horizontal y pensar en la escuela en vertical; este es el reto más grande. La escuela debe ser un itinerario de aprendizaje y convivencia y tenemos que transcurrir por el currículum, no cubrirlo”, apunta el director de innovación y formación en Fundació Jesuïtes Educació, Miquel Amor. En esta misma línea, el cofundador de Genially, Luis García, emplea el término de ‘educación bulímica’ para referirse (y criticar) al método de aprendizaje tradicional: tragar, vomitar y después olvidar.

 

El papel de la tecnología en este contexto se valora desde dos ángulos: como un apoyo para integrar los diferentes elementos de la asignatura en la ejecución de la clase y como herramienta para trabajar el contenido curricular de la asignatura. También puede ayudar en el objetivo de transformar los currículum en algo mucho más dinámico, adaptables a las realidades de los colegios, de los países y del momento en que vivimos.

 

Enseñanza competencial

Por otro lado, anima a apostar por una propuesta pedagógica centrada en un aprendizaje por competencias (50% contenidos y 50% competencias) que englobe el mundo de las emociones, pero que también incluya el pensamiento crítico, el creativo, la educación del carácter, el acompañamiento personal, el trabajo en equipo, el meta aprendizaje y la resolución de problemas. Para ello, los profesores deberán perder el miedo a priorizar estos aspectos y dedicarles el espacio y tiempo necesarios, conservando igualmente el rigor en cuanto a los contenidos y poniendo el foco en el alumno como protagonista de su aprendizaje.

 

Autonomía y estabilidad emocional

Otro de los factores a tener en cuenta a la hora de diseñar el contenido curricular es la autonomía de los alumnos. Jorge Yzusqui, cofundador de Innova Schools (Perú), cree que “los currículum rígidos tratan a todos los alumnos por igual y no les dejan ningún margen para decidir qué quieren aprender y cómo lo quieren hacer”. Además, asegura que en el contexto online, “muchos se han visto perdidos y los docentes coinciden en apuntar que los alumnos que han respondido mejor a la crisis no son aquellos con más dispositivos, sino los que tienen una mayor estabilidad emocional, autonomía y capacidad de organización y autorregulación”.

 

Teniendo esto en cuenta, los profesores deberían ofrecer herramientas a los alumnos y acompañarlos para que aprendan a ser autónomos, resilientes y para que respondan solos a esta situación y no dependan de los padres. “El profesor debe convertirse en un guía, en un coach, más que en la persona que lo sabe todo y se lo cuenta a sus alumnos. El gran trabajo es preparar el escenario de aprendizaje, plantear preguntas y guiar al alumnado en su aprendizaje para que sea mucho más autónomo”, apunta Óscar Abellón, director y profesor de Matemáticas en el Colegio Escolapios de Soria. Según él, para lograrlo es necesario apoyarse en la tecnología. Un recurso útil para fomentar esta autogestión del tiempo y de las tareas son las hojas de ruta diarias a través de metodologías como Kanban, que generan independencia en el aprendizaje.

 

Gestión emocional

En el entorno online, la distancia impuesta por las pantallas hace que una parte del contenido emocional en las clases se pierda. Por este motivo, según este informe debe cambiarse también el método de aprendizaje y adaptar el contenido a este nuevo contexto. David Bueno, doctor en Biología, profesor e investigador de Genética en la Universidad de Barcelona y director de la Cátedra de Neuroeducación UB-EDU1ST, señala que “lo más importante es transmitir la curiosidad y las ganas de hacer cosas, más que completar el temario; y esto lo conseguimos muchas veces invirtiendo lo que haríamos dentro del aula”. 

 

En esta línea, los expertos recomiendan que el docente empiece por la presentación del tema a tratar y formule preguntas y retos que tengan relación con el tema y con el contexto real que está viviendo el alumno; de esta forma se genera una motivación que le predispone para buscar la información y, en última instancia, compartirla en clase con sus compañeros. Finalmente, el profesor complementará lo ya trabajado con su conocimiento.

 

Además, en el área de la competencia lingüística, se llegó a la conclusión de que el reto está en trabajarla con actividades globales que, partiendo de un punto, incluyan al mismo tiempo gramática, comprensión de la realidad, comunicación oral, expresión escrita, organización del pensamiento, conversación como medio de aprendizaje, construcción de relaciones iguales, comprensión lectora y un conocimiento reflexivo de la lengua. “Tenemos que lograr que todas las actividades de lengua fomenten la comunicación oral y que los alumnos sientan la necesidad de comunicarse”, apunta la filóloga Cristina Túnica. 

 

Claves para la enseñanza online

Finalmente, algunos trucos para la gestión del aprendizaje online, compartidos por la consultora y psicóloga educativa Lola Reeves:

·         Es imprescindible que todos los alumnos tengan las cámaras encendidas para mantener el contacto visual y establecer turnos para el uso de los micros. Los estudiantes también pueden compartir aportaciones utilizando la caja de participación o chat.

·         Dedicar un tiempo al inicio de la sesión para explicar cómo entregar las tareas o trabajos, unificar formatos y facilitar la corrección al docente. “Ayudarles a ayudarnos”.

·         Comunicar de forma motivadora y personalizada.

·         Usar screen casting (compartir pantalla) para corregir trabajos escritos, dar feedback personalizado, dar instrucciones, crear tutoriales, ser inclusivos con los niños con necesidades educativas especiales, y desarrollar habilidades de escritura, lectura y comunicación oral. 

·         En trabajos en grupo, los share charts o rúbricas de autoevaluación son muy útiles para seguir la evaluación del trabajo colaborativo.

 

 

 

 

 

Por

EDUCACIÓN 3.0

Fuente

https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/las-claves-para-disenar-contenido-curricular-de-calidad/

lunes, septiembre 14, 2020

¿MARCHA ATRÁS LA EDUCACIÓN? LOS PELIGROS DE LA MASIFICACIÓN EN LA ERA DE LA PERSONALIZACIÓN

 El regreso a clases en circunstancias completamente atípicas. El programa Aprende en Casa II, su estrategia –en alianza con las televisoras– para que millones de niños alrededor del país no se queden sin clases mientras la pandemia sigue su curso e impide regresar a las aulas. La SEP transmitirá por ese medio contenidos educativos para cada grado, que el niño podrá ver desde su casa. El Secretario de Educación Pública aludió al hecho de que el medio con el que más niños cuenta en su casa es una televisión y por ello, se decidió continuar con la estrategia que habían planteado desde finales del último ciclo escolar, en el que la adaptación tuvo que ser instantánea. 

 


Contar con una estrategia definida es mucho mejor que no contar con nada. De eso no hay duda. Sin embargo, el planteamiento elegido deja muchas preguntas e inquietudes. Principalmente, es curioso ver que en una era en donde los desarrollos tecnológicos y la teoría educativa están tendiendo hacia la personalización en la educación, la estrategia planteada se apoya vitalmente en la masificación. Al ser un medio de comunicación masivo, la televisión tiene, desde luego, un alcance muy grande. Sin embargo, ¿puede realmente promover en nuestros estudiantes los aprendizajes que se requieren para el siglo XXI?

 

Hay quien argumentará que ésta es una situación temporal, una respuesta inmediata a un problema sin precedentes. Sin embargo, creo que esa afirmación era válida al final del ciclo escolar pasado. Después de semanas de vacaciones en donde la estrategia se podía ajustar y viendo que la situación de la pandemia todavía tiene un largo camino por recorrer, considero que hubiera sido necesario un replanteamiento. Las semanas con las que empezamos se han tornado en meses. Más aún, incluso si el regreso a las aulas es posible en un futuro cercano, los maestros y estudiantes deberían tener la posibilidad de elegir, según su condición de salud y aquel de las personas que vivan en sus casas, si pueden regresar físicamente al aula. Muchos no podrán. ¿Qué sucederá con ellos? ¿Seguirán tomando el resto del semestre o del año clases por televisión? 

 

Desde un punto de vista pedagógico, la estrategia es cuestionable ya que presenta, entre otros, los siguientes problemas:

  • La televisión es un medio unidireccional. Es decir, que sólo transmite información. No hay posibilidad de intercambio y diálogo. Esto nos recuerda a la didáctica tradicional en donde el profesor, poseedor del conocimiento, lo transmite al estudiante, quien pasivamente absorbe la información… un modelo que llevamos años intentando romper.
  • A la vez, imposibilita que exista retroalimentación a los estudiantes. Continuamente se ha resaltado la importancia de dar buena retroalimentación, como pilar para que el alumno aprenda y se desarrolle. En este esquema esa opción desaparece.
  • Rutas de acompañamiento. Otro problema es que con este esquema no está claro cómo se pueden crear rutas de acompañamiento para los estudiantes que más lo necesitan. Y más aún la detección oportuna de dichas necesidades se complica. La pandemia ha hecho evidente las numerosas desigualdades y, desgraciadamente, en este modelo esas brechas corren el peligro de ampliarse.
  • Control de los contenidos. En el caso de México, la educación y los contenidos a enseñar históricamente han estado bastante politizados. En este esquema el Estado tiene completo control de lo que se enseña, lo que impide dar un toque humano a los contenidos, adaptarlos a necesidades particulares de cada contexto y menos aún aspirar a formar un pensamiento crítico en el estudiante, ante la carencia de perspectivas diversas.
  • Rol del docente. Finalmente, un punto esencial es que el rol del profesor –ese agente fundamental en el proceso educativo– queda desdibujado. Hoy en día, el profesor se entiende como un facilitador, un guía, un investigador. Ante la masificación que trae la televisión, su tarea pasa a segundo plano, siendo una figura absolutamente vital para el éxito educativo.

 

Es claro que no hay una solución única ni existe una panacea para dar respuesta a los retos que la pandemia ha planteado a la educación. Pero nos cuestionamos: ¿por qué no se está invirtiendo en infraestructura para que los sitios más remotos y vulnerables tengan acceso a medios que permitan esta personalización educativa? ¿Por qué no se fortalece el papel del docente como guía y aliado ante la severa crisis que nuestros niños están viviendo? ¿Por qué no se empodera a las escuelas para convertirse en espacios comunitarios que apoyen a los padres de familia en esta tarea titánica? 

 

El Profesor Todd Rose, de la Universidad de Harvard, resalta en su libro The End of Average la problemática derivada del mito de la “persona promedio”, el cual plantea que si diseñamos soluciones educativas para la persona promedio, excluimos a los márgenes. Los que estaban atrás, se quedan más atrás. Los que iban más adelantados, no tienen oportunidades de continuar desarrollándose en su nivel. Cuando masificamos la solución, desgraciadamente se tiene en mente a una “persona promedio”. En cambio, cuando se diseña para los márgenes, automáticamente incluimos a la media y a todos los demás. Porque, si se analiza en detalle —y mis colegas educadores no me dejarán mentir— descubrimos que no existe el alumno promedio. Nunca ha existido y nunca existirá. Entonces, ¿por qué diseñar para la media?

 

Es contradictorio e irónico que hoy en día la propuesta educativa sea la masificación. Espero verdaderamente que la estrategia planteada vaya acompañada de otras que redireccionen su rumbo el cual, en este momento, parece ir marcha atrás.

 

 

 

 

 

Por: Isabel Diez

Fuente: http://www.educacionfutura.org/marcha-atras-la-educacion-los-peligros-de-la-masificacion-en-la-era-de-la-personalizacion/

 

viernes, septiembre 11, 2020

Naciones Unidas: Construir hoy el futuro de la educación

La educación es la clave para el desarrollo personal y el futuro de las sociedades.

Abre oportunidades y reduce las desigualdades.

 


Constituye los cimientos de las sociedades informadas y tolerantes y es un motor fundamental del desarrollo sostenible.

 

La pandemia del COVID-19 ha causado la mayor disrupción que ha sufrido nunca la educación.

A mediados de julio las escuelas permanecían cerradas en más de 160 países, algo que afecta a más de 1.000 millones de estudiantes.

 

Al menos 40 millones de niños de todo el mundo han perdido tiempo de enseñanza en su primer año de educación preescolar, un año fundamental.

 

Y los progenitores, especialmente las mujeres, se han visto obligados a asumir pesadas cargas de cuidados en los hogares.

 

A pesar de las clases impartidas por radio, televisión y en línea, y de los mejores esfuerzos de docentes y progenitores, sigue habiendo muchos alumnos a los que no se ha llegado.

 

Los alumnos con discapacidades, aquellos de comunidades minoritarias o desfavorecidas, los desplazados y refugiados y aquellos en zonas remotas son los que corren mayor riesgo de que se los deje atrás.

 

Incluso para aquellos que tienen acceso a la educación a distancia, los buenos resultados dependen de sus condiciones de vida, incluida la distribución justa de las tareas domésticas.

 

Vivimos un momento decisivo para los niños y los jóvenes de todo el mundo.

 

Ya antes de la pandemia sufríamos una crisis de la educación.

 

Más de 250 millones de niños en edad escolar no estaban escolarizados.

 

Y, en los países en desarrollo, solo la cuarta parte de los alumnos de secundaria dejaban la escuela con competencias básicas.

 

Ahora nos enfrentamos a una catástrofe generacional que podría desperdiciar un potencial humano incalculable, minar décadas de progreso y exacerbar las desigualdades arraigadas.

 

Las repercusiones que ello tendrá, entre otras esferas, en la nutrición infantil, el matrimonio infantil y la igualdad de género son profundamente preocupantes.

 

Este es el telón de fondo del documento de políticas que presento hoy, junto con una nueva campaña con asociados en el ámbito de la educación y organismos de las Naciones Unidas llamada “Salvar Nuestro Futuro”.

 

Vivimos un momento decisivo para los niños y los jóvenes de todo el mundo.

 

Las decisiones que los gobiernos y los asociados tomen ahora tendrán un efecto duradero en cientos de millones de jóvenes, así como en las perspectivas de desarrollo de los países durante decenios.

 

En este documento de políticas se hace un llamamiento a la acción en cuatro ámbitos principales:

 

Primero, reabrir las escuelas.

Una vez que la transmisión local del COVID-19 esté controlada, devolver a los alumnos a la escuela y las instituciones de enseñanza de la manera más segura posible debe ser una de las prioridades fundamentales.

Hemos publicado una serie de directrices para ayudar a los gobiernos en esta compleja tarea.

Será esencial encontrar un equilibrio entre los riesgos para la salud y los riesgos para la educación y la protección de los niños, y tener en cuenta también la repercusión en la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo.

Es fundamental consultar a los progenitores, los cuidadores, el personal docente y los jóvenes.

 

Segundo, dar prioridad a la educación en las decisiones de financiación.

Antes de la crisis, los países de ingresos bajos y medianos ya tenían una necesidad de fondos no satisfecha para la educación de 1,5 billones de dólares al año.

Ahora ese déficit de financiación ha aumentado.

Los presupuestos para educación se deben proteger y aumentar.

Y es fundamental que la educación esté en el centro de los esfuerzos internacionales de solidaridad, desde la gestión de la deuda y las medidas de estímulo a los llamamientos humanitarios mundiales y la asistencia oficial para el desarrollo.

 

Tercero, dirigir la acción hacia aquellos a los que es más difícil llegar.

Las iniciativas de educación deben procurar llegar a aquellos que corren mayor riesgo de que se los deje atrás: las personas en situaciones de emergencia y de crisis, los grupos minoritarios de todo tipo, las personas desplazadas y aquellas con discapacidades.

Esas iniciativas deben ser sensibles a las dificultades específicas que enfrentan las niñas, los niños, las mujeres y los hombres, y deben buscar con urgencia cerrar la brecha digital.

 

Cuatro, construir hoy el futuro de la educación.

Tenemos una oportunidad generacional de reimaginar la educación y la enseñanza.

Podemos dar un salto y avanzar hacia sistemas progresistas que impartan educación de calidad para todos, como trampolín para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Para lograrlo, necesitamos invertir en la alfabetización y la infraestructura digitales, evolucionar hacia el aprendizaje de cómo aprender, revitalizar el aprendizaje continuo y reforzar los vínculos entre los sectores formal e informal de la educación.

 

Debemos también aprovechar los métodos de enseñanza flexibles, las tecnologías digitales y la modernización de los planes de estudios, velando al mismo tiempo por que el personal docente y las comunidades tengan un apoyo sostenido.

 

Ahora que el mundo enfrenta niveles insostenibles de desigualdad, necesitamos la educación —el gran igualador— más que nunca.

 

Debemos tomar medidas audaces ahora, a fin de crear sistemas educativos de calidad, inclusivos y resilientes, adecuados para el futuro.

 

 

 

 

Acerca de este autor

António Guterres

António Guterres, noveno Secretario General de las Naciones Unidas, asumió el cargo el 1 de enero de 2017. Antes de ser nombrado Secretario General, fue Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados de 2005 a 2015. El Sr. Guterres trabajó durante más de 20 años en la administración pública, y fue Primer Ministro de Portugal entre 1995 y 2002.

 

Fuente

https://www.un.org/es/coronavirus/articles/future-education-here

martes, septiembre 08, 2020

¿CÓMO DEBE SER LA EDUCACIÓN DEL FUTURO? LOS EXPERTOS OPINAN

 Estos docentes, pedagogos, sociólogos y psicólogos tienen algo en común: son expertos que buscan las claves para desarrollar una educación y un aprendizaje eficaz, incluyente y motivador para los estudiantes en el aula.



Estas entrevistas publicadas en nuestra página web recogen los testimonios de distintos profesionales de la Educación, cuyo principal propósito es mejorar el sistema educativo y las condiciones de los centros. Para ello, señalan distintos modelos pedagógicos, patrones claves y cambios urgentes para lograrlo de cara al futuro.

 

“Un cambio educativo rápido y eficaz”

El sociólogo y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Fernández Enguita, habla sobre la situación actual de la educación teniendo en cuenta los cambios tecnológicos y sociales. ¿Qué necesitan las escuelas actuales? Además, da detalles más profundos sobre los retos a los que se enfrentan los docentes de cara al futuro y en qué consiste el concepto de hiperaula, un espacio creado para el aprendizaje.

 

“El cerebro sólo aprende si hay emoción”

Para Francisco Mora, divulgador, docente, doctor en Medicina y Neurociencia, y catedrático de Fisiología, la clave no está en fomentar las emociones en el aula, sino en enseñar con emoción. Su objetivo se centra, sobre todo, en el funcionamiento del cerebro y en cómo influyen las emociones en el proceso de enseñanza. Por eso, cree que un “profesor excelente es capaz de convertir cualquier concepto, incluso de apariencia ‘sosa’, en algo siempre interesante”.

 

“El aprendizaje cooperativo es clave para el éxito de docentes y alumnado”

La innovación pedagógica en el ámbito de la enseñanza debe fluir en el seno de la comunidad; tejer redes es clave en el contexto educativo. Con este objetivo nació en 2015 el proyecto MIAC, del que Roberto Busquiel es fundador y coordinador. Su propósito es abordar la inclusión mediante el aprendizaje cooperativo, desde una mirada holística centrada en las capacidades de todas las personas y su desarrollo integral.

 

“Las máquinas inteligentes reemplazarán a los maestros”

Marc Vidal tiene la mente puesta en el futuro, tanto en el más cercano como el que se divisa en la lejanía. Y en los dos ve un protagonista claro: la tecnología. El divulgador y conferenciante expone los cambios que afectarán al ámbito educativo, analizando el papel de los robots en el rol de docente y el protagonismo de la educación emocional para evitar esa posible sustitución. Además, detalla las claves sobre algunos de los cambios e innovaciones que, en su opinión, se vivirán en los próximos años y cómo éstos afectarán al día a día.

 

“Nos tienen que educar como personas, no como hombres y mujeres”

La educación juega un papel muy importante en materia de igualdad de género, algo que es necesario inculcar desde la infancia. Tanto dentro como fuera de las aulas se puede fomentar y trabajar hacia la igualdad real. Ana Fernández De Vega De Miguel, consultora de género y secretaria de la Asociación Profesional de Consultoría de Género de España, habla sobre cómo lograrlo con la implicación necesaria de todos los miembros de la comunidad educativa.

 

“La atención del estudiante se capta y la concentración se entrena”

Chema Lázaro, maestro de Primaria, le apasiona la neurociencia y por ello se ha especializado en neurodidáctica, una disciplina que además de estudiar el funcionamiento del cerebro también se centra en los entornos de aprendizaje o en la psicología. Su objetivo es llegar a entender cómo funciona el cerebro para captar la motivación y la atención del estudiante, capacidades que tanto anhelan los propios docentes en sus clases.

 

“Saber escuchar a los estudiantes es vital para el avance educativo”

A menudo nos referimos a la importancia de que los estudiantes aprendan a escuchar activamente pero, ¿qué pasa con el docente? José Antonio Fernández Bravo, maestro, investigador educativo y autor de ‘La sonrisa del conocimiento’, propone ‘CEMA’, un método de aprendizaje que describe los pasos que debe dar el docente para provocar saber en el que aprende. Para ello, hace especial hincapié en la importancia de la escucha activa por parte del profesor y describe diferentes beneficios y herramientas para poder llevarlo a cabo dentro del aula.

 

“El DUA propone diseñar para la diversidad”

Antonio Márquez explica cómo incorporar el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) al aula, de forma que incluya a todo el alumnado. “Garantizar una escuela inclusiva que entiende que es el currículo el que debe adaptarse al alumnado y no al revés es el objetivo del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA)”, afirma Márquez. Mediante su implementación en el aula, el docente es capaz de realizar programaciones que incluyan alternativas para todo el alumnado.

 

 

 

 

 

 

 

Por Educación 3.0

Fuente

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/358452

 

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