domingo, junio 11, 2017

FINLANDIA: ¿QUÉ ES “APRENDER A PENSAR, APRENDER A ENTENDER?

FINLANDIA REGISTRADO COMO UNO DE LOS PAÍSES QUE MEJOR HA GESTIONADO LA EDUCACIÓN, DECIDIÓ (LUEGO DE EXPERIENCIAS PREVIAS) QUE A PARTIR DEL AÑO LECTIVO 2016-2017 SE APLICARÍA EL “PHENOMENON LEARNING”, QUE “NO ES OTRO MÉTODO QUE LA SUSTITUCIÓN DE LAS TRADICIONALES ASIGNATURAS POR PROYECTOS Y TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN”, […] “LAS CLASES SERÁN DESPLAZADAS POR PROYECTOS TEMÁTICOS EN LOS QUE LOS ALUMNOS YA NO TENDRÁN QUE IR A LAS CLASES A DAR MATEMÁTICAS O CIENCIAS, SINO QUE AHORA , EN LUGAR DE ADQUIRIR CONOCIMIENTOS AISLADOS SOBRE DIFERENTES MATERIAS, LO HARÁN DE FORMA ACTIVA.

Es decir, ellos participan en el proceso de planificación, se convierten en investigadores y también evalúan su propio proceso” (Secure Kids). A nivel docente implicó el aprender a trabajar en equipo, de forma colaborativa con sus alumnos y los otros colegas, dejó su trabajo de “dictador de clases” y asumió el rol mentor o de un coach. Aunque dicen que están “empezando despacito” y “aún se enseñan materias y hay metas para cada materia”, es un misterio el conocer (por ahora) si se están mejorando los resultados”.
Según Penny Spiller en un artículo (que compartimos con fines educativos – pastorales) publicado en BBC MUNDO (que Usted podrá leer completo, en el título final, haciendo click), se hace un análisis de cómo va esta experiencia educativa de uno de los países referentes de la educación mundial. Comienza contando una clase de niños de doce años, que ponen en práctica el nuevo método, adaptándose a la era digital y con recursos de última generación, “en la que los niños ya no dependen de los libros y de las aulas para adquirir conocimientos”. Luego profundiza cómo Finlandia revolucionó la enseñanza para el siglo XXI, qué importancia tiene el pensamiento crítico, porqué la enseñanza tiene que ser holística, qué significa “aprender a pensar, aprender a entender” y cómo dejó atrás las tradiciones escolares, entre otros puntos. Sin embargo, hoy algunos critican el método aduciendo que no da “suficiente profundidad de conocimiento sobre un tema como para permitir que lo estudien a un nivel superior”; que amplía la fisura entre los estudiantes más y menos capaces; y algo nuevo: se esté agregando más carga laboral de los docentes y poniendo en situación de desventaja a los maestros de mayor edad que quizás no tengan tantos conocimientos digitales como los que ingresan. También hay testimonios de los estudiantes que afirman que estas clases les gusta más, no cansan tanto, son mucho más interesantes, hace la escuela mucho más divertida, y da la libertad de aprender al ritmo propio y continuar, el siguiente paso, cuando se está listo.
Esa experiencia se da en un contexto muy particular (respecto a otras latitudes), pues según el artículo de Spiller, éstas son las características de la educación en Finlandia:
  1. La docencia es una profesión altamente respetada y bien remunerada
  2. No hay inspecciones escolares o evaluaciones docentes
  3. El sistema escolar está muy centralizado y la mayoría de las escuelas son financiadas por el Estado
  4. La jornada escolar es corta y las vacaciones de verano duran 10 semanas
  5. Los niños son evaluados por sus maestros. El único examen nacional es para aquellos que estudian hasta los 18 años
  6. El promedio de alumnos por colegio es 195; por clase es 19
  7. El éxito se ha atribuido a un tradicional aprecio por la enseñanza y la lectura, además de a una población pequeña y prácticamente homogénea
  8. Aunque sigue en los puestos más altos, Finlandia ha caído en los rankings de PISA en los últimos años
  9. Al igual que otros países, enfrenta los desafíos de las restricciones financieras y la creciente inmigración.
Si bien es cierto que Finlandia es Finlandia, y que puede diferir mucho de algunas realidades de muchos de nosotros, porque desde hace algunos años sus niños empiezan la escuela a los siete años, mientras en que en los nuestros parece hubiera apuro de liberar a los padres de sus hijos; que ellos tienen jornadas escolares más cortas, vacaciones más largas, muy pocas tareas y no rinden exámenes; y otras diferencias más o menos notables.
Les recomendamos leer el artículo de la BBC MUNDO, y ojalá seamos lo suficientemente sabios e inteligentes para no “ver con sospecha” el “phenomenon laerning”, o con una cierta “sana envidia” el no estar a esas alturas según las mediciones internacionales; y aceptemos que en nuestra formación permanente, es muy importante conocer (por lo menos) esta experiencia educativa de Finlandia. El saber las experiencias de otros nos puede llevar (si no tenemos la soberbia de la autosuficiencia) a conocer, conocer y aprender o desechar la propuesta educativa. Voltaire dijo: “Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás”. Usted es quien asume lo que desea aprender y qué no, como le enseña (probablemente) a sus estudiantes.



Por: Jorge Antonio Mansen Bellina
Fuente: http://webdelmaestrocmf.com/portal/finlandia-primer-analisis-metodo-phenomenon-learning/


jueves, junio 08, 2017

LAS EXPERIENCIAS VIVENCIALES COMO EDUCACIÓN CIUDADANA

Para lograr que una persona sea buen ciudadano, la misma debe valorar y tener en alta estima los principios y competencias que hacen de alguien un ciudadano virtuoso.

En Chocó un niño entiende lo terrible que es la injusticia gracias a un juego de roles. En Antioquia una niña se siente empoderada gracias a haber participado en un torneo de debate, mientras que en el Caquetá un grupo de niños aprenden la importancia de la confianza y el capital relacional gracias una dinámica de grupo donde deben resolver un problema trabajando en equipo.
En todos estos casos es posible transmitir e inculcar competencias ciudadanas en jóvenes estudiantes gracias al uso de experiencias vivenciales que dejan huella en los mismos y, honestamente, considero que esta es la mejor manera en que se puede formar en ciudadanía a los jóvenes de nuestro país.
Participación, tolerancia, deber, derecho, capital social y otros conceptos ciudadanos son difíciles de explicar y transmitir a casi cualquier audiencia, más aún si la misma es muy joven. Adicionalmente, resulta aún más difícil lograr que quienes aprenden dichos conceptos los internalicen, consideren que los mismos son realmente importantes, y por tanto efectivamente los pongan en práctica en manera diaria.
Por tanto, resulta menester superar modelos tradicionales de formación ciudadana basados en transmitir conocimientos asociados al sistema jurídico de un país o a los derechos y deberes que tiene un niño y ciudadano. Si bien es necesario que todo habitante de un país conozca dichos elementos, tal conocimiento no es suficiente ni asegura que una persona con dicha información será de hecho un ciudadano que contribuya al desarrollo político, social y económico de la nación.
Para lograr que una persona sea buen ciudadano, la misma debe valorar y tener en alta estima los principios y competencias que hacen de alguien un ciudadano virtuoso. Por su parte, lo que hace a un ciudadano virtuoso puede ser objeto de extenso debate, pero el enfoque de este artículo gira alrededor de la forma en que dichos valores, principios y competencias ciudadanas puedan ser inculcados en un niño o adolescente.
Ello me lleva de vuelta al inicio del presente texto: Las experiencias vivenciales. El aprender haciendo o la innovación en métodos educativos permite superar la barrera que implica transmitir conocimiento ciudadano para así alcanzar el objetivo deseado, el cual es la aprehensión, internalización y puesta en práctica de dichos conocimientos.
Ya sea a través de un juego, un torneo, un campamento, con el deporte, a través del arte, las dinámicas de grupo, la comedia, el cine, una simulación, los medios audiovisuales o cualquier otro medio no tradicional, la educación ciudadana puede ser transmitida en formas innovadoras, las cuales en comparación a la enseñanza tradicional resultan mucho más efectivas.
Dichos medios resultan más efectivos por numerosas razones. Los mismos logran que el participante vea las implicaciones de lo aprendido en la vida diaria, así como también permiten mayor involucramiento (engagement) por parte del estudiante, deseo de superación, entusiasmo, estimulación de la actividad cognitiva y experiencias fuera de lo común que dejan moralejas y aprendizajes difíciles de olvidar, entre otros tantos beneficios mencionados por la literatura especializada en gamification y nuevas formas de enseñanza.
En un país profundamente marcado por la violencia en sus distintas expresiones, el fin del conflicto armado ofrece una oportunidad histórica para crear las bases que nos permitirán construir la nación que queremos ser, y uno de dichos cimientos sin duda es contar con ciudadanos que contribuyan al desarrollo integral de la nación.
Pero para tener dichas bases debemos educar a los ciudadanos que conformarán las mismas, por lo cual debemos comenzar de inmediato. Y para que dicha formación sea efectiva, sin duda deberemos apostar a herramientas innovadoras de educación, pues sólo las mismas permitirán que un niño aprenda y desee ser un buen ciudadano.
En el Centro Incide nos alegra contribuir a construir un mejor país ideando e implementando nuevas formas de educar en ciudadanía, siendo las experiencias vivenciales una de ellas. Cada persona que formamos es potencialmente un mejor ciudadano en el futuro, pero dichos esfuerzos no deben limitarse a educar unos cuantos niños, sino que deben ser un esfuerzo mancomunado por masificar la cultura deliberativa y ciudadana, pues contar con buenos ciudadanos será el pilar fundamental que nos permitirá construir la Colombia que todos queremos.


Por: Roddy Enrique Rodríguez
Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/las-experiencias-vivenciales-como-educacion-ciudadana


jueves, junio 01, 2017

EDUCACIÓN DE CALIDAD EN LA SOCIEDAD DEL SIGLO XXI

Un gran paso es integrar asignaturas y trabajar por proyectos.
Hoy, como repetidamente lo menciona Andreas Schleicher de la OCDE, el éxito educativo ya no se asocia con la reproducción de contenidos sino con la capacidad de poder hacer algo significativo con lo que sabemos. De ahí que indudablemente se requiere dar un giro fuerte y decidido en el qué y cómo aprendemos.

Las demandas que plantea la sociedad del Siglo XXI son desafiantes: contar con mayor capacidad de enfrentar la complejidad, resolver problemas que aún no conocemos, contar con ciudadanos éticos y sensibles a la diversidad. Si las políticas, objetivos y currículos educativos no se orientan y aplican en las instituciones educativas con miras a fortalecer las capacidades de los maestros para que ayuden a que los estudiantes desarrollen competencias cognitivas sociales y emocionales, difícilmente se estará respondiendo a aquello que la sociedad reclama y que a los jóvenes les sea útil para la vida y para trabajar.
Un gran paso es integrar asignaturas lo que implica establecer estrategias didácticas que pongan en articulación saberes o materias que estén relacionadas entre sí para lograr un nivel máximo de integración del conocimiento.
De ahí que indudablemente se requiere dar un giro fuerte y decidido en el qué y cómo aprendemos.
Otro es, aplicar la metodología del aprendizaje basado en proyectos, ampliamente documentada por su eficacia para hacer del proceso de aprendizaje, un proceso aplicado, con sentido para el estudiante, que exige entender y analizar  el entorno, buscar soluciones creativas a los problemas planteados y paralelamente ir aprendiendo e incorporando contenidos clave.
En Colombia coexisten experiencias de éxito de colegios que están gestionando aprendizajes basados en éste modelo (Colegio Los Alcaparros), que podrían propiciar y animar un amplio debate para su incorporación en la política pública.
Ahora, el camino hacia una educación de calidad en la sociedad del siglo XXI requiere tomar un poco de distancia de las mediciones actuales de calidad educativa y buscar nuevas formas de evaluación más alineadas con los desafíos señalados; igualmente impulsar el trabajo de los colectivos o redes de docentes de distintas asignaturas, para romper con el aislamiento y la compartamentalización del conocimiento  en la cultura escolar de hoy.
Avanzar en esta dirección es clave para nuestros niños y jóvenes.


Por: Luz Amparo Martínez

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/educacion-de-calidad-en-la-sociedad-del-siglo-xxi

jueves, mayo 04, 2017

EDUCACIÓN DE CALIDAD: ¿UN LUGAR COMÚN?

 El tema de la calidad de la educación suele ser tratado por los políticos de manera superficial. ¿A qué tipo de calidad nos referimos? ¿Con qué propósitos?

Hay retos importantes en la sociedad frente a los que algunos personajes reaccionan con fórmulas vacías, particularmente en las épocas cercanas a los debates electorales. Dos ejemplos de retos significativos para la sociedad, a los que se responde de esta manera, son los asociados al llamado pos-conflicto, por un lado, y el de la calidad en la educación, por otro. En el caso de candidatos a ocupar algún cargo en el Estado, sea en la rama ejecutiva o en organos normativos, la lógica parece ser la de incluir las fórmulas, so pena de estar desactualizados.
En particular, con excepciones, el tema de la calidad de la educación suele ser tratado de manera superficial. ¿A qué tipo de calidad nos referimos? ¿Con qué propósitos?
Algunas ideas al respecto:
Un país como Colombia requiere insertarse en el grupo de las sociedades del conocimiento. En forma sencilla, nos referimos a aquellas en las que sus miembros son respetuosos entre sí, democráticos, celosos del cuidado del medio ambiente, productivos, innovadores y creativos. Una sociedad en la que la creación de riqueza y el intertcambio con el mundo global se sustentan en la aplicación del conocimiento.
¿Podemos educar a nuestros niños en la pespectiva de convertir a Colombia en una sociedad del conocimiento?
Una forma de verlo se relaciona con el desarrollo de las llamadas competencias del siglo XXI. La literatura disponible distingue cuatro ámbitos alrededor de dichas competencias:
  1. Las maneras de pensar: la educación que reciban los niños debe desarrollar su sentido de innovación y creatividad, la permanente curiosidad, la habilidad de pensar críticamente y, muy importante en nuestra época, la capacidad de aprender por cuenta propia.
  2. Definitivamente no se puede continuar con el imaginario de los genios y los líderes individuales. A los grandes logros se accede mediante el trabajo en equipo.  Para que ello sea posible, la educación debe generar competencias de comunicación y colaboración.
  3. La revolución tecnológica digital actual, obliga a la adquisición de unos estándares mínimos de alfabetismo digital. Sin embargo, no se trata, simplemente, del manejo de tabletas, ordenadores y de la apropiación de un paquete determinado de software. La gestión de la información en el contexto de la revolución digital juega un papel crítico en el proceso de convertirnos en sociedad del conocimiento. Finalmente, las tecnologías de la información son simples herramientas. Plasmar una idea por escrito, diseñar un proyecto o plantearse preguntas sigue siendo crítico; sólo que, ante la explosión de información (por ejemplo, la suministrada por los buscadores tipo Google o Bing), la gestión de la información adquiere una dimensión inusitada dentro de las competencias requeridas hoy en día. Por otra parte, la comunicación y la colaboración están en la médula de la apropiación de las tecnologías digitales.
  4. Lo anterior sólo tiene sentido si se desarrolla en nuestra vida en sociedad. La conciencia de los deberes y derechos como ciudadanos locales y globales, el respeto por las diferencias, son críticos.
Cuando se hable de calidad en la educación, en consecuencia, hay que preguntarse para qué y a partir de allí darle contenido al propósito. Una visión al respecto es la de educar a nuestros niños y niñas en la perspectiva de insertarnos en la sociedad del conocimiento mediante las competencias asociadas a las dimensiones mencionadas.




Por: Rafael Orduz

Fuente artículo: http://compartirpalabramaestra.org/editorial/educacion-de-calidad-un-lugar-comun

sábado, marzo 18, 2017

LAS 10 CONEXIONES DEL CAMBIO EDUCATIVO

 El cambio educativo depende de la cantidad, calidad y coherencia que se establece entre las distintas relaciones, conexiones y dimensiones.
La innovación pedagógica que apunta hacia la transformación educativa y social se opone radicalmente a  los presupuestos neoliberales centrados en la formación unidimensional de trabajadores competentes para el mercado de trabajo, y pone el foco en los valores de la solidaridad, cooperación, desarrollo integral del ser humano y justicia social. Valores al servicio de una educación pública de calidad para toda la población, extendiendo el derecho a la educación y las oportunidades formativas en los diversos tramos de la enseñanza y a lo largo de toda la vida. La equidad, la calidad, la atención a la más amplia diversidad y la participación democrática intensiva van de la mano. Ello solo es posible en la medida que se establezcan una serie de conexiones que condensamos en este decálogo. Aunque, naturalmente, hay otras y, también en ciertas circunstancias, son recomendables algunas desconexiones.

  1. El enfoque sistémico u holístico. El éxito de una institución escolar, no en términos de meros resultados académicos, sino de coherencia y potencial innovador, depende del grado de conexión que se logra entre las distintas dimensiones que la conforman: en la posibilidad de poder armar el puzle. Así, el sentido, los fines educativos y el modelo de ciudadanía que se proponen, tienen que ver con el grado de inclusividad y transformación del proyecto educativo -fruto del debate interno y el contexto específico y no de una improvisada y superficial aplicación foránea-; con la pertinencia y aplicación de las leyes a las necesidades y  realidad de los centros; con la organización y la selección de los contenidos; con la relación con el entorno y con la cantidad de vida que entra y se trabaja; con los modos de enseñar, aprender y evaluar; con la variedad y calidad de los materiales y recursos empleados; con la organización y gestión democrática del centro; con la implicación y participación de los agentes de la comunidad educativa; con las relaciones entre el profesorado y el alumnado; con la concepción y organización de los tiempos y espacios; con la formación inicial y permanente del profesorado; con la existencia de equipos docentes estables y colaborativos; con las condiciones de la escolarización y de los puestos de trabajo. Y con unas cuantas cosas más. Todo depende de todo. Aunque eso sí, las piezas están sometidas a tensiones y desgastes, y se van ajustando, perfeccionando y renovando las que ya no funcionan, con la incorporación de nuevas ideas y propuestas.  Por tanto, el puzle hay que reconstruirlo una y otra vez: cuantas  sean necesarias.
  2. El sujeto y la colectividad. El proceso formativo y de socialización se asienta siempre, de manera interrelacionada, en la dimensión individual y grupal de las personas a lo largo de la escolaridad y más allá de ella. Uno de los retos educativos actuales es acompañar y ayudar a que todos y cada uno de los alumnos tengan espacio para desarrollar su subjetividad y construir su propio proyecto personal, adaptando el proceso de enseñanza y aprendizaje a sus necesidades, deseos y posibilidades específicas. Y al propio tiempo, prepararlo para que este proceso educativo -en la medida que confluyen intereses y necesidades comunes- pueda compartirlo con su propio grupo de iguales, mediante el intercambio, el diálogo y la cooperación. En este punto, se requiere la intervención docente para dotar de identidad al grupo clase y al conjunto de la comunidad educativa de rituales, normas, espacios y oportunidades de aprendizaje democrático mediante la participación y la toma de decisiones.
  3. La educación multisensorial. El desarrollo evolutivo natural de la infancia requiere un desarrollo armónico de los diversos sentidos. María Montessori percibió la potencialidad del aprendizaje interrelacionado y global sensorial para la educación de la primera infancia para ir ampliando la mirada sobre el entorno físico y social. Una aportación que ha ido enriqueciéndose y que se articula mediante materiales, ambientes de aprendizaje y diversas actividades más o menos interconectadas. Así, se combinan sonidos, palabras e imágenes en el aprendizaje de la lectoescritura, en la conversación o en la producción y recreación artística; o bien se adivinan sabores haciendo ciencia en la cocina, observando la naturaleza o paseando por la ciudad. No obstante, el error es pensar que la educación multisensorial se ciñe solo o principalmente a la Educación Infantil.
  4. Las diversas dimensiones de la inteligencias. En algunas civilizaciones -antes y aún hoy- los pensamientos, sentimientos y valores, al igual que los saberes científico, artístico y experiencial, aparecen estrechamente entrelazados e integrados. No así en nuestra actual sociedad occidental donde se han instalado fuertes dicotomías, jerarquizaciones -con la hegemonía de la razón- y disociaciones entre las distintas dimensiones de la inteligencia. En las narrativas innovadoras hay una apuesta clara por la educación integral al concebir  la inteligencia como un sistema abierto en el que están conectados los diversas dimensiones del desarrollo humano: cognitiva-intelectual, emocional, social, sensorial y ética, por citar las más renombradas. El cuerpo tiene mucho que ver con la mente y la razón con la emoción. Aunque esta no es nada si no va acompañada de palabras y razones. Y lo que antes eran intuiciones hoy lo avalan cada vez más las investigaciones de la neurociencia.
  5. El conocimiento integrado. La parcelación del saber en compartimentos estancos disciplinares -que solo se justifica por la inercia de la tradición escolar y por el dominio de los corporativismos- , dificulta una comprensión de los fenómenos naturales y acontecimientos sociales cada vez más interdependientes, así como para contextualizar los saberes y captar lo que está tejido conjuntamente. En la era digital, en que todo está más mezclado e interconectado aún tiene menos sentido esta obsesión por trocear y jerarquizar el saber, en que las humanidades y las artes están injustificadamente relegadas. Ante ello se imponen los relatos innovadores que se traducen en diversas propuestas de enseñanza interdisciplinar, y transdisciplinar, de los cuales el buque insignia es el trabajo por proyectos en sus distintas variantes y grados de profundidad. Las más vanguardistas suponen una nueva visión radical de la escuela a partir de la investigación sobre problemas reales –compartiendo preguntas e hipótesis- y la conversación cultural llena de vida que van conformando la identidad del sujeto como explorador empoderado y del profesorado como creador de circunstancias educativas vitales y relevantes. En este contexto se facilita el continuo viaje de la información al conocimiento, y de éste a la sabiduría y a la vida.
  6. Los tiempos y escenarios educativos. Una de las claves de la innovación educativa reside en la interrelación cuantitativa y cualitativa que se logra entre lo que se aprende dentro y fuera de la institución escolar, entre la transferencia de conocimiento que circula en la educación formal, no formal e informal: en los numerosos espacios emergentes de la llamada educación expandida. El aula sigue siendo el espacio privilegiado de aprendizaje innovador aunque precisa, cada vez más, del concurso colaborativo de otros escenarios, tiempos y medios: el de los encuentros colectivos de la comunidad escolar; el de las actividades extraescolares y de ocio; el de los artefactos digitales y virtuales; el del acompañamiento familiar en la vida cotidiana de la infancia y la juventud; y el de otras oportunidades educativas, espontáneas u organizadas, que brinda el territorio. Así, el aula ocupa la centralidad de una red de espacios interconectados.
  7. Los diversos agentes educativos. Huelga mencionar la misión primordial docente en tanto que actor capaz de provocar la curiosidad hacia el conocimiento, y como el referente tutorial de personas a quienes puede cambiar vidas infantiles y juveniles y ponerles  en condiciones de una nueva educación y de otro mundo más justo y solidario. Emilio Lledó lo dice muy bonito: “Lo importante del profesor no es ganarse la vida sino ganar la vida de los demás”. Pero en el proceso educativo intervienen muchas otras personas: personal no docente; educadores sociales, de apoyo y especializados;  monitores de comedor, tiempo libre y otras actividades formativas; personas que entran en el aula o que intervienen en cualquier escenario educativo. En un cambio de época o de transición educativa como el actual emergen nuevos actores en el territorio y en el mundo virtual de las redes. Uno de los sellos distintivos de las buenas escuelas reside en la capacidad de conectar y coordinar los diversos agentes educativos y experiencias de aprendizaje,  ampliando las funciones y representantes de los consejos escolares, creando consejos educativos territoriales u otras dinámicas y estructuras democráticas más participativas.
  8. La convivencia intergeneracional. La escuela, al igual que otros escenarios educativos, es un lugar óptimo para establecer ricas conexiones y vínculos entre alumnos de distintas edades -como se percibe en los agrupamientos mezclados y en los centros multinivel- y entre las diversas generaciones. Lo muestran las numerosas experiencias de Aprendizaje-Servicio -aunque el recorrido de estas es mucho más amplio- de intercambio y colaboración entre la infancia, la juventud  y la tercera edad para compartir distintos saberes, visiones y experiencias. Asimismo, la diversidad generacional contribuye a enriquecer la dinámica de los equipos docentes al poder compartir los nuevos aportes de la formación inicial con la dilatada experiencia de aula, además del saludable contraste  entre distintas maneras de pensar y estar en la educación.
  9. La coordinación institucional. Una de las mejores maneras de evaluar la actuación de las administraciones educativas es ver la coherencia que existe entre los discursos, las políticas y las inversiones. Además, claro está, de analizar si los valores que se trasmiten apuntan hacia la formación de un sujeto empoderado crítica y democráticamente; si las políticas públicas se orientan hacia la igualdad y la equidad educativa; y si los presupuestos logran revertir los recortes y pueden garantizar una educación para todos y todas. Otro indicador es valorar hasta qué punto las distintas administraciones que intervienen en la gestión educativa de un territorio -así como los diversos departamentos y servicios de cada una de ellas- concitan sinergias para construir un proyecto común que se implementa de forma coordinada o colaborativa o, por el contrario, como sucede con demasiada frecuencia, actúan como reinos de Taifas, solapándose programas e intervenciones y anteponiendo el protagonismo particular al colectivo.
  10. La relación entre la teoría y la práctica docente. He aquí una de las asignaturas pendientes de todos los planes de estudio. No faltan discursos, propuestas y evidencias sobre su imperiosa urgencia, pero la realidad es tozuda y se resiste. Los niveles de conexión se sitúan en diversos planos: entre el saber académico que se trasmite en la universidad y el saber práctico que se adquiere en el aula; entre los conocimientos culturales, pedagógicos y metodológicos; entre la formación inicial y la permanente; entre la labor tutorial del profesor universitario y la del maestro de escuela; y, en definitiva, entre la universidad y la escuela, con su pertinente reflexión sobre la práctica por separado o de forma compartida. Un acercamiento que se produce cuando se constituyen comunidades de investigación conjuntas; y cuando los tutores de ambas instituciones trabajan codo a codo en la reflexión sobre la práctica que contribuya a contextualizar y problematizar críticamente el conocimiento, explorando nuevas vías alternativas.





Por: Jaume Carbonell
Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2017/03/15/las-10-conexiones-del-cambio-educativo/

viernes, marzo 17, 2017

LOS 3 CAMBIOS MÁS DISRUPTIVOS QUE ESTÁN TRANSFORMANDO LA EDUCACIÓN MUNDIAL

El modelo educativo tradicional fue muy exitoso durante más de un siglo, pero la sociedad cambió tanto que entró en crisis. Las innovaciones necesarias en el camino hacia la escuela del siglo XXI.
No se podría concebir la democracia moderna sin la escuela. Primero porque fue un poderosísimo instrumento para formar una comunidad de valores en torno a una idea de nación, algo necesario para todos los países del mundo. Y segundo, porque al educar a la mayoría de la población como nunca antes había ocurrido, permitió el desarrollo de una ciudadanía despierta, lo que mejoró la calidad de la democracia.

“La escuela pública ha producido una de las transformaciones más significativas de la humanidad. Hace un siglo y medio menos de la quinta parte de la población del mundo culminaba una educación básica, y hoy más del 80% lo hace. Esto es extraordinario. Haber logrado construir para los 7 mil millones de habitantes del planeta una experiencia común en estas instituciones es algo sin precedente y constituye la revolución silenciosa más significativa que se ha alcanzado”, dijo Fernando M. Reimers, director de la Iniciativa Global de Innovación en Educación de la Universidad de Harvard, consultado por Infobae.
Sin embargo, este modelo educativo que fue tan exitoso durante tanto tiempo está teniendo cada vez más problemas para cumplir sus objetivos. En un mundo que se encuentra en cambio constante, donde las naciones se desdibujan y las fuentes de conocimiento se multiplican año a año, los niños tienen dificultades crecientes para adaptarse a una institución rígida y vertical.
El sistema educativo en la mayor parte del planeta refleja la lógica y las necesidades del mundo industrial, que era racional, organizado y predecible. La organización escolar en casi todos lados se basa en una currícula con materias específicas y clases de 50 minutos en las que entre 25 y 35 niños de la misma edad estudian siguiendo las órdenes de un profesor. Hoy vivimos en un mundo diferente, que se caracteriza por las rápidas transformaciones que afectan la vida de las personas. El éxito y la felicidad de un joven depende mucho más que antes de su habilidad para encontrar su pasión e influir en la vida de otros”, explicó a Infobae el educador finlandés Pasi Sahlberg, consultor educativo en diferentes instituciones alrededor del planeta.
En este contexto de transición de un modelo de sociedad a otro, en muchos países se están gestando profundos cambios en la manera de entender la educación. Estos son tres de los más disruptivos, porque encierran una nueva concepción de lo que hay que hacer para formar a las próximas generaciones.

1. DE UN SISTEMA RÍGIDO A UNO FLEXIBLE
El sistema educativo tradicional era totalmente rígido. Trataba a todos los alumnos como si fueran iguales y pretendía que todos completaran sus estudios con los mismos conocimientos. Expresamente buscaba homogeneizar. Esto es muy problemático en una sociedad que busca potenciar las individualidades y le exige a cada uno decidir qué hacer con su vida.
“Deberíamos tener mucha mayor flexibilidad al nivel de las escuelas y de los maestros para adaptar la enseñanza y el aprendizaje a la situación de los estudiantes, a lo que necesitan para encontrar su pasión”, dijo Sahlberg.
Alec Patton, doctor en filosofía por la Universidad de Sheffield, Reino Unido, especialista en educación y profesor de escuela media en Estados Unidos, le preguntó a sus alumnos de la High Tech High Chula Vista de San Diego qué necesitaban los estudiantes del siglo XXI. “Dijeron que tenían que poder moverse más en clase, en vez de esta todo el tiempo sentados, y que el éxito no sea determinado por exámenes estandarizados, sino a través de medios como las presentaciones de aprendizaje. También hablaron de la importancia de la enseñanza basada en proyectos, que consiste en aprender sobre contenidos específicos con mucha profundidad, en lugar de cubrir muchos temas diferentes más superficialmente”, contó Patton en diálogo con Infobae.

Otro rasgo de esa rigidez tenía que ver con enseñar materias a veces muy complejas como un paquete cerrado que no se puede discutir, casi como verdades reveladas. Eso entra en flagrante contradicción con el inevitable relativismo que impone la sociedad de la información, donde de cada fenómeno se pueden hallar innumerables interpretaciones diferentes.
“Las escuelas deben enseñar a los estudiantes cómo pensar críticamente, y eso sólo se consigue con una cultura que aliente a los niños a cuestionar la autoridad”, dijo Patton.
Ya hay instituciones que funcionan con esta lógica desestructurada, que se adapta a los requerimientos de los niños. La Escuela Laboratorio Khan, fundada por el educador Sal Khan en California, es un buen ejemplo. No hay cursos separados por años, ni un profesor que se para frente a una clase de alumnos sentados. Son éstos los que deciden —con ciertos límites, claro— qué y cómo quieren aprender, y los docentes están para guiarlos en su proceso de formación.
2. EL APRENDIZAJE DE COMPETENCIAS HUMANAS, NO SÓLO DE SABERES
“La educación debería estar más balanceada para hacer foco en la totalidad del desarrollo del niño, no sólo en las habilidades instrumentales básicas que son usualmente utilizadas como criterio para medir el éxito educativo. Las escuelas tendrían que sumar tiempo y recursos para incluir artes, música y actividad física como elementos equivalentes de su trabajo con los niños”, sostuvo Sahlberg.
Reimers dio algunos ejemplos de países que están trabajando en esa dirección. “Los propósitos del currículo se han ampliado en la última década en Chile, China, Estados Unidos, India, México y Singapur. Hay una verdadera elevación de las aspiraciones sobre el tipo de competencias que deben desarrollar los jóvenes, para incluir competencias cognitivas, de carácter, sociales y de liderazgo“.
Singapur, el país que lidera las pruebas PISA de calidad educativa, apostó por la formación psíquica y humana como un estandarte de su sistema de enseñanza. El objetivo es inculcar la importancia de valores como la solidaridad y la convivencia, al igual que trabajar en la resiliencia, para aprender a superar las frustraciones y desarrollar una mentalidad positiva.
 “Tenemos que elevar la colaboración, la conversación, el liderazgo y la empatía a prioridades de la política educativa —dijo Sahlberg—. Creo que la tecnología ha sido y seguirá siendo el factor decisivo en nuestra forma de vivir y comprender el mundo. Pero esto no significa que la tecnología tiene que dirigir lo que pasa en las escuelas. Es necesario acentuar los aspectos de la existencia humana que se ven amenazados por el uso excesivo de las tecnologías digitales”.
Otro caso sobresaliente en este sentido es el de Finlandia, que durante muchos años también lideró el ranking PISA. Según Sahlberg, algunas de las innovaciones que incorporaron décadas atrás a su sistema de enseñanza son el aprendizaje cooperativo, el liderazgo compartido y la educación democrática. Este tipo de prácticas enriquecen a los alumnos como personas, y hacen más pleno su paso por la escuela.
“Las lecciones claves de la experiencia finlandesa —señaló el educador— son: mantener siempre en un primer plano el trabajo colaborativo y en equipo en lugar de la competencia y de la carrera a la cima; invertir fuerte y sistemáticamente en equidad educativa más que en incrementar la privatización y la posibilidad de elegir entre distintos colegios; y hacer de la docencia una verdadera profesión, insistiendo en que todos los profesores tengan altas credenciales académicas y profesionales, en vez de crear atajos para que puedan dar clase instructores amateurs y poco preparados”.
3. HACIA LA FORMACIÓN CONTINUA DE LOS DOCENTES
Indudablemente, modelos educativos más complejos, flexibles y personalizados demandan mucho más de los docentes que un esquema burocratizado en el que hay un programa predeterminado y el profesor se limita a seguirlo. Por eso resulta imperioso que quien esté al frente de una clase sea una persona extremadamente preparada y cuente con una multiplicidad de recursos.
Reimers destacó diferentes programas implementados por algunos países, como el Expeditionary Learning (aprendizaje expedicionario) en Estados Unidos, el Dream a Dream (sueña un sueño) en India, el Interdisciplinario de Enseñanza de la Ciencia en Chile, y el de Formación de Directores en Singapur.
“Todos tienen en común una concepción muy novedosa de lo que significa formación docente —dijo—. No son los tradicionales cursos para formar individuos, descontextualizados de sus escuelas, sino que consisten en formar continuamente a todo el personal en el colegio, y en ocasiones en el distrito escolar. Incluyen múltiples modalidades de aprendizaje, como la observación, la experimentación y tomar temporalmente otros roles en la institución Creo que la razón por la que están siendo exitosos es porque han redefinido la formación profesional, para pasar de ser algo individual a transformar la cultura escolar”.






Por Redem
Fuente: http://www.redem.org/los-3-cambios-mas-disruptivos-que-estan-transformando-la-educacion-mundial/


domingo, marzo 12, 2017

LA BUENA EDUCACIÓN

Cuando era niña se me enseñaba a nunca contradecir a los mayores.
Las sociedades están integradas por seres humanos diversos, nacidos en ambientes diferentes de padres únicos y en condiciones particulares, desde las cuales se van modelando carácter y personalidad. La niñez es, en realidad, una etapa de la mayor vulnerabilidad durante la cual las personas son entrenadas para pensar, comportarse y creer de una manera definida por los adultos de su entorno. En ese proceso inciden madres, padres, familares cercanos, vecinos, maestros y líderes espirituales.

Nadie escapa a este “modelaje” iniciático en el cual se imprimirán, como hoja en blanco, una serie de códigos, ideas, conceptos y actitudes como espejo de otros códigos, ideas, conceptos y actitudes heredados de generaciones pasadas y así hasta el infinito. Sin embargo, cuando se inicia la etapa escolar comienza un proceso de re evaluación de todo lo aprendido. Una gran oportunidad para corregir y perfeccionar el conocimiento acumulado. Es como cuando a una escultura se le quita la materia sobrante y se le agrega la que hace falta. Es un período de grandes experiencias, cuando las mentes ávidas de información absorben todo lo que se pone a su alcance y también cuando la calidad del educador y del entorno son vitales para fijar el interés del alumnado y optimizar los resultados del ejercicio pedagógico.
Resulta pertinente, entonces, preguntarse qué sucede cuando los docentes carecen de la preparación adecuada para impartir clases en el sistema educativo de un país. Cuando estos profesionales de la educación no llegan siquiera a aprobar las pruebas de aptitud básicas para optar a una plaza en ese sistema. Es de suponer, entonces, la existencia de una falla fundamental cuyo origen –estructural, por cierto- procede de políticas públicas deficientes y opuestas a priorizar la calidad educativa. Esta falta de atención a una de las bases fundamentales de todo proceso de desarrollo priva a la niñez de una formación intelectual mínima y acorde con estándares internacionales. Es decir, se provee de un sistema inservible con el único objetivo de presentar estadísticas más o menos aceptables ante una comunidad mundial crítica.
El producto de semejante sistema no puede ser otro que una serie de generaciones incompletas desde el punto de vista académico, cuyo potencial se desperdicia por razones diversas, ninguna de las cuales considera las devastadoras consecuencias que ello implica. No se propicia el análisis, los procesos de intercambio intelectual, los proyectos de investigación y tampoco se conduce a las nuevas generaciones hacia la búsqueda de respuestas a los grandes temas actuales. Estas deficiencias vienen aparejadas con una formación deficiente desde el ámbito familiar, lo cual deviene en comunidades humanas en donde las variantes del pensamiento se consideran una afrenta y suelen ser reprimidas al separarse de la norma.
La tendencia, entonces, es producir generaciones de humanos aptos para trabajos rutinarios en los cuales permanezcan durante toda su vida sin pretender cambios. Personas cuyas capacidades sean anuladas en función de un sistema productivo diseñado para ciudadanos obedientes y no deliberantes, como disciplinados soldados de una mega industria multinacional. Allí vemos, entonces, a una valiosa juventud desperdiciada sin oportunidades de crecimiento intelectual por falta de recursos, pero sobre todo por la ausencia de un Estado capaz de identificar en ella el enorme potencial de desarrollo y bienestar para la nación. Esta es la realidad en países gobernados por élites incapaces de aflojar las riendas para que el garañón abandone el trote y pueda galopar.




Por Carolina Vásquez Araya

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