viernes, enero 04, 2013

Tesis para la formación política del ciudadano

¿Qué pretendemos de las escuelas al buscar Calidad Educativa? Ella puede ser utilizada para mejorar la democracia, o para legitimar la existente. La democracia plena requiere ciudadanos ¿Qué significado le damos a todo esto? ¿Cuál es el rol de la ética y la participación? ¿Qué rol deben asumir las organizaciones?




Tesis básica: los principios y valores democráticos y la participación logran su expresión y aplicación a través de la organización.


Poder participar en la sociedad exige estar organizado. Sin organización no hay participación y es en la organización en donde se practican los valores y se aplican los principios. Estos principios y valores delimitan las características de las organizaciones democráticas y orientan sus actuaciones.



Tesis 1: ser ciudadano es tener un proyecto ético y de participación.
Si aceptamos que un ciudadano es una persona que es capaz, en cooperación con otros, de crear, modificar o conserva el orden social que ella misma quiere vivir y proteger para hacer posible la dignidad de todos, es fácil entender que la ciudadanía conlleva en sí misma un proyecto ético: hacer posible la dignidad humana, es decir, hacer posible los derechos humanos.



Ser ciudadano implica entender que el orden de la sociedad (las leyes, las costumbres, las instituciones, las tradiciones, etc.) no es natural. El orden social es un invento, una creación hecha por los hombres y las mujeres de la misma sociedad. Y entender que, si ese orden no produce dignidad, se puede transformar o crear uno nuevo, en cooperación con otros.



Lo que me hace ciudadano es poder ser actor social, poder participar, poder modificar o crear órdenes sociales: poder crear o transformar los sistemas de transacciones sociales, económicas, políticas y culturales. Es a través de las transacciones como una sociedad crea, cuida o destruye valor (físico o simbólico). Son los diferentes tipos de transacciones las que vuelven reales e históricos los derechos y deberes de los ciudadanos en una sociedad. “Dime qué transacciones puedes hacer y yo te digo qué tipo de ciudadano eres”. Participar es poder hacer y crear transacciones en función de intereses, individuales o colectivos, orientados por el proyecto ético de dignidad humana. Aquí se entiende por dignidad humana trabajar para crear organizaciones y transacciones que hacen posibles los derechos humanos.



Tesis 2: es a través de la organización como yo puedo ser actor social, como puedo participar, como puedo hacer transacciones.
Siguiendo a D. North, podemos decir que las organizaciones son reglas de juego en una sociedad o, más formalmente, son limitaciones ideadas por los hombres y las mujeres y que dan forma a la interacción humana. Por consiguiente estructuran incentivos de intercambio humano, sea político, social o económico.



Cuando queremos saludar a los amigos, comprar naranjas, hacer préstamos, enterrar a los muertos… sabemos cómo hacerlo. Esas reglas o limitaciones que hemos acordado, nos dicen y nos orientan sobre cómo hacer esos intercambios (transacciones) de una forma segura y productiva.



Las organizaciones y las instituciones nos ayudan a reducir la incertidumbre, porque proporcionan una estructura a la vida cotidiana. Constituyen una guía para la interacción humana. Las instituciones definen y limitan el conjunto de comportamientos de los individuos. Estas limitaciones dan forma a la interacción humana. Hasta aquí D. North.



De esto se deducen varias implicaciones:

Una organización es tanto más útil para la sociedad en la medida en que genera más intercambios que agregan valor (transacciones) con otras organizaciones o con las personas en su vida diaria.



Las organizaciones generan más transacciones útiles y fáciles cuando tienen reglas bien definidas para interactuar, entre sí o con las personas. Limitan adecuadamente la libertad.



Por el contrario, cuando las organizaciones y las instituciones tienen reglas que son ambiguas o contradictorias, los intercambios son lentos y costosos en tiempo y dinero.



Cuantos más intercambios (transacciones) útiles generen las organizaciones, la sociedad es más dinámica y produce más riqueza.



La participación ciudadana crece cuando las personas pueden hacer más transacciones útiles, ya sean económicas, políticas, sociales o culturales. La burocracia, en sentido negativo, ocurre cuando las organizaciones y las instituciones vuelven las transacciones lentas y costosas. Por tanto, disminuyen la participación del ciudadano.



Otra forma de ver las instituciones es definirlas como ordenamientos o reglas orientados a solucionar continuamente un problema, prevenir continuamente un problema, conservar en el tiempo la solución a un problema.



Desde este punto de vista, es la comprensión o evolución de los problemas lo que determina y orienta los ordenamientos institucionales útiles para la sociedad.



Si el problema evoluciona o desaparece en la sociedad, las instituciones deben evolucionar o desaparecer (con la invención del automóvil, el caballo dejó de ser relevante para el transporte… fueron desapareciendo las herrerías y apareciendo los talleres).



La burocracia surge cuando la organización institucional pierde de vista el problema social que le dio origen y se dedica a proteger la institución por la institución.



Según Toro, las personas se hacen sujetos sociales y políticos al generar organización, porque crear organización requiere:

a) Delimitar una identidad que la diferencie y la identifique dentro del todo social. Esto implica aceptar reconocerse como distinto y poder reconocer a los otros en su diferencia.

b) Crear reglas de inclusión (quiénes pueden pertenecer) y de exclusión (quiénes no pueden pertenecer). Esto implica aceptar reglas internas y externas, entender y obligarse a comportamientos específicos frente a otros y ante sí mismo.

c) Definir formas y normas de articulación, rearticulación y desarticulación con otras organizaciones, para establecer convenios, contratos, intercambios y concertaciones.

d) Aprender a hacer planes y proyectos para garantizar la supervivencia y la proyección de la organización. Esto implica aprender a diseñar futuros sociales (con los otros), a cuidarlos y a defenderlos.

e) Y, quizá lo más importante, se requiere aprender a buscar el reconocimiento en el “todo general”, es decir, en el Estado. Esto implica aprender que el Estado debe reflejar la organización de la sociedad a la que pertenece y que debe estar cerca de ella.



La creación y el desarrollo de las organizaciones son, al mismo tiempo, factor pedagógico para la formación de ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia, porque aumentan el tejido social. Y a través de las organizaciones las personas pueden negociar y establecer su futuro… Y poder definir el futuro es la máxima expresión de autonomía, es decir, de ciudadanía.



Tesis 3: la organización genera la autorregulación, la protección de los derechos ciudadanos y la gobernabilidad.
Las mayores o menores posibilidades de actuación ciudadana (ser actor social) están relacionadas con el número de organizaciones a las que pertenece activamente una persona, al número de contratos sociales que tenga constituidos. A mayor numero de contratos más incidencia social y pública porque puede hacer más transacciones.



Por eso podemos decir que uno de los indicadores de pobreza es no estar organizado. Una persona que no esta organizada, es posible excluirla, tiene dificultades para demandar sus derechos, es vulnerable social y políticamente. El primer paso para superar la pobreza es organizarse, ya sea vinculándose a una organización o creando una organización.



Cuando una persona pertenece a múltiples organizaciones (de todo tipo), tiene una mayor protección de sus derechos. Si alguien pretende violarle un derecho a dicha persona, ella puede activar toda su red de organizaciones para ser protegida. Pero, al mismo tiempo, esta persona tiene una mayor autorregulación social y política, porque, si no respeta los diferentes contratos que tiene, la red de organizaciones la excluye.



Saber organizarse, saber asociarse es la ciencia maestra de una sociedad, porque la asociación oganizada produce autorregulación en la sociedad y permite más fácilmente la protección de los derechos.



Si entendemos la gobernabilidad como la capacidad de una sociedad para darse orden a sí misma a través de las instituciones que ella misma crea y fortalece, es fácil deducir que esta gobernabilidad está relacionada con el número y calidad de organizaciones a las que pertenecen los ciudadanos. Si todos los ciudadanos están organizados, es mayor la autorregulación social y los derechos del conjunto están mejor protegidos, tendrán mejores condiciones para ejercer su ciudadanía y hacer control administrativo y político a las instituciones y gobernantes públicos.



Tesis 4: en las democracias lo público se construye desde la sociedad civil y en esta construcción se reflejan los principales valores ciudadanos.

Aquí se define lo público como aquellos bienes, servicios y transacciones que convienen a todos de la misma manera para su dignidad. Desde una visión ética, una sociedad es tanto más equitativa cuanto más bienes públicos pueda construir y gestionar. La calidad ética y abundancia de los bienes públicos son un indicador del grado de desarrollo de la participación y valores ciudadanos en una sociedad.



Es frecuente confundir los bienes públicos con los bienes estatales o suponer que un bien es público porque es estatal. Un bien es público porque conviene a todos de la misma manera: si ese bien, que debiera ser igual para todos, provee a unos de una calidad y a otros de otra, no es público, provéalo quien lo provea. Por ejemplo, en los países latinoamericanos se acepta como normal la existencia de una educación de dos calidades: una educación privada, que se estima de mejor calidad que la educación fiscal o del Estado. Si la educación es un bien público, debe ser de igual calidad para todos, independientemente de quien ofrezca el servicio (Estado o privado). Aceptar y favorecer la existencia de una educación de dos calidades es negar el carácter público de la educación. Poniendo esto en términos de imágenes, la educación es pública cuando el hijo de la señora que trabaja en la casa de un gran empresario va a la misma escuela que va el hijo del empresario… sea la escuela estatal o privada.



El producto máximo de la actuación política del ciudadano en la democracia es la creación y fortalecimiento de los bienes públicos, porque son ellos los que fundamentan la equidad en una sociedad. Por eso es importante que en los procesos de formación para la participación democrática se aprenda a conocer y a saber producir los bienes públicos esenciales (los que hacen posible la dignidad humana): el Estado, la ley, el presupuesto público, los servicios públicos básicos (agua, luz, alcantarillado), la educación, la posibilidad de generar ingresos, la salud, la vivienda, el transporte, la información pública, las comunicaciones, la libertad de pensamiento y de conciencia… y que se entienda que es la sociedad civil organizada la que le da validez y sustentabilidad a todos los bienes públicos.



Los bienes públicos para su existencia y gestión requieren:

  • Formación en las competencias para el debate público, como medio para construir la unidad a partir de la multiplicidad de intereses. Es a través del debate como se fortalece el reconocimiento del otro como legitimo diferente, con intereses diferentes.
  • Formación para articular y generar la convergencia de intereses y la construcción participada de agendas colectivas para hacer posibles los cambios que favorecen la dignidad humana. Estos procesos son los que fundamentan la cultura de la autorregulación y la trascendencia ética.
  • Legitimación y fortalecimiento de los espacios de debate publico: parlamentos, asambleas, foros, centros de investigación e información, industrias culturales (editoriales, periódicos, conciertos, TV, radio, etc.).


Tesis 5: la solidaridad, el cuidado y la compasión son los nuevos valores emergentes de la participación democrática para el siglo XXI
La solidaridad, entendida como la capacidad de trabajar colectivamente para lograr metas y objetivos que benefician a otros.



El cuidado de sí mismo, de los otros y del planeta, como la nueva categoría emergente para la sostenibilidad. El cuidado no es una opción, aprendemos a cuidar o perecemos.



Cuando amamos cuidamos y cuando cuidamos amamos […], el cuidado constituye la categoría central del nuevo paradigma de civilización que trata de emerger en todo el mundo [...]. El cuidado asume una doble función de prevención de daños futuros y regeneración de daños pasados (Leonardo Boff).



La compasión, entendida como la capacidad de prevenir, evitar o disminuir el dolor en los otros y en nosotros.



Las fuerzas impulsoras del cambio (la demografía, la economía, los conflictos sociales, la cultura, la tecnología y el medio ambiente) demandan hoy una nueva gobernabilidad y, por tanto, un ciudadano con nuevos valores personales y políticos: los derechos humanos como norte ético compartido, la autorregulación personal y colectiva (autonomía ética), la solidaridad, el cuidado, el respeto al otro como legitimo y diferente, dialógico y trascendente. Es el desafío de la educación, de los partidos y movimientos políticos y de las industrias culturales.







Extraído de
Participación y valores ciudadanos
Tesis para la formación política del ciudadano
Bernardo Toro
En
EDUCACIÓN, VALORES Y CIUDADANÍA
Bernardo Toro y Alicia Tallone
Coordinadores

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