miércoles, agosto 05, 2009

¿De dónde partimos, qué queremos, qué sabemos, qué hay que hacer?

El objetivo no es plantear una agenda de investigación, sino plantear una agenda para la reflexión y para la acción. La extensa revisión documental que hemos hecho para este estudio ratifica que existe una gran acumulación de conocimiento teórico y práctico que no está siendo tenido en cuenta ni aprovechado para la toma de decisiones, ni a nivel nacional ni a nivel internacional, y un déficit de acción en torno a lo que esa misma información sugiere y a las recomendaciones que constan en dichos informes y evaluaciones.

Este estudio quiere llamar la atención sobre la falta de conexión entre investigación y toma de decisiones, hecho que viene siendo señalado como un problema crónico en el ámbito educativo latinoamericano desde hace al menos tres décadas. Así pues, lo que no se hace, a todos los niveles de toma de decisiones, no es por falta de información o de conocimiento, ni por falta de recursos (recursos hay, pero están mal distribuidos y mal usados), sino por falta de voluntad política y de voluntad social para hacerlo.

En resumen: (a) es mucho lo que ya se sabe, (b) eso que se sabe es accesible de manera amplia, especialmente a quienes toman decisiones a nivel nacional e internacional y (c) la evidencia empírica y el conocimiento disponibles muestran no sólo la necesidad de reorientar las políticas (la económica, la social, la educativa, la cultural), sino de desafiar el modelo actual y cambiar de rumbo. En otras palabras, Justicia Educativa (iguales oportunidades de educación y aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos) sólo puede ir de la mano de Justicia Económica (satisfacción de las necesidades básicas de toda la población, entre ellas la propia educación).


Algunas viejas y nuevas constataciones sobre la educación y el cambio educativo

• La POBREZA viene creciendo en el mundo y en esta región; el tema, como tema de análisis y propuesta, se ha dejado en manos de los economistas y, cada vez más, de los organismos internacionales.

• La EDUCACIÓN sigue entendiéndose fundamentalmente como Educación Escolar y centrándose en la Educación Primaria, esta última a su vez confundida con Educación Básica. La reforma educativa es entendida como reforma del sistema escolar y la política educativa como política escolar.

• Las REFORMAS EDUCATIVAS conducidas desde fines de la década de 1980 bajo el lema de “mejoramiento de la calidad de la educación” han fracasado. Dicho mejoramiento no se ha dado. Los resultados de rendimiento escolar en la mayoría de países están estancados o continúan deteriorándose.

• La EDUCACIÓN PÚBLICA dejó de ser gratuita (bajo el nombre de “financiamiento compartido”, “autogestión” e incluso “participación comunitaria” se han naturalizado y extendido una serie de medidas que obligan a los pobres a cuotas voluntarias y aportes en especie, además de los costos de uniformes y útiles escolares) y está cada vez más estratificada (escuelas de gestión estatal y de gestión privada, escuelas subvencionadas y no subvencionadas, escuelas para pobres, etc.).

• La CALIDAD y la EQUIDAD de la Educación han devenido en un discurso repetitivo pero con débil soporte en las políticas, los programas y los proyectos.

• Hay creciente malestar y DESPROFESIONALIZACIÓN de los docentes. La cuestión docente no es encarada con la prioridad que se le asigna en el discurso, los paros docentes se repiten y agudizan en toda la región reduciendo el tiempo de instrucción, restando credibilidad a la educación pública y alimentando los argumentos para su privatización.

• La PRIVATIZACIÓN de la educación avanza aceleradamente, no sólo porque crece la oferta privada, sino porque la propia educación pública viene asumiendo criterios del mercado (tercerización de servicios, abandono de la gratuidad, competencia entre escuelas, incentivos por desempeño, financiamiento de proyectos a las instituciones educativas, etc.).

• Viene dándose un énfasis desmedido sobre la POLÍTICA EDUCATIVA (la formulación, el diseño, etc.), sin la indispensable atención a la ejecución efectiva de tales políticas y al quehacer cotidiano del sistema escolar, buena parte del cual sigue moviéndose por inercia y con autonomía, con independencia de las políticas.

• Los temas de la GESTIÓN y la EVALUACIÓN ocupan un lugar desproporcionado en las agendas gubernamentales e internacionales para la educación, al tiempo que pierden peso y visibilidad la PEDAGOGÍA y los CONTENIDOS. Las preguntas sobre qué se enseña y qué se aprende, para qué se enseña y para qué se aprende, han dejado de hacerse a todos los niveles.

• La EVALUACIÓN viene teniendo escasa –si alguna– incidencia sobre las políticas y su rectificación, sobre las percepciones y la práctica de los agentes escolares y sobre los organismos internacionales que impulsan y financian dichas evaluaciones.

• Hay reiteración en la INVESTIGACIÓN y creciente disponibilidad de INFORMACIÓN en torno al tema educativo y al sistema escolar específicamente, pero su relevancia, democratización e impacto sobre los sujetos, culturas y prácticas educativas sigue siendo un tema pendiente.

• Hay desconocimiento y/o CONSUMO ACRÍTICO de los diagnósticos, propuestas, informes y políticas de los organismos internacionales y los gobiernos en torno a los temas de la Pobreza y la Educación.

• Persiste el protagonismo y la FALTA DE COORDINACIÓN ENTRE LAS AGENCIAS INTERNACIONALES y sus respectivas agendas, dando lugar a un laberinto ininteligible de iniciativas y planes internacionales, regionales, nacionales y subnacionales para la educación.

• Es patente la BRECHA CRECIENTE entre el discurso y la práctica de los países del Norte, por un lado, y sus agendas de cooperación con los “países en desarrollo”, por otro.


Ya se sabe que:

• La desigualdad educativa está estrechamente asociada a la desigualdad económica y social. La desigualdad de ingresos es la que tiene más peso; ésta se agrava al juntarse con factores de residencia (urbano/rural), pertenencia étnica-lingüística, edad y género. La educación rural y la dirigida a grupos indígenas es la más abandonada.

• Los factores socio-económicos inciden de manera determinante sobre la educación y el aprendizaje, incluyendo el acceso, la retención, la finalización, el aprendizaje y la posibilidad de continuar aprendiendo a lo largo de toda la vida.

• La educación, por sí sola, incluso de nivel superior, ya no garantiza movilidad social, bienestar ni acceso al trabajo.

• En educación, los avances, resultados y cambios son lentos, y plasmarlos requiere continuidad, persistencia y tiempo.

• La reforma vertical y tecnocrática –decidida y diseñada en el escritorio, por expertos– ha fracasado.

• No se trata solamente de “mejorar” el modelo educativo, sino de revisarlo sustancialmente; el desafío es construir otros modelos y referentes para la educación.

• No existe un modelo educativo único o una recomendación válida para todos. Es indispensable construir alternativas surgidas desde cada realidad concreta y diversificar la oferta educativa atendiendo la heterogeneidad de la demanda, pero sin perder unidad y asegurando la igualdad.

• La “cooperación internacional” no es sólo solución, sino parte del problema.



Recuperado de http://www.lpp-uerj.net/

El 4 de febrero de 2009

Justicia educativa y justicia económica

Estudio encargado por el Movimiento Internacional

de Educación Popular y Promoción Social FE Y ALEGRÍA

Rosa María Torres

Instituto Fronesis

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