domingo, febrero 19, 2017

CALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN LA PERSPECTIVA ANTICAPITALISTA

Con el desmantelamiento de la URSS por parte de la burocracia soviética, el capitalismo globalizado lanzó una ofensiva en todos los campos para desmantelar las conquistas económicas, políticas y sociales impulsadas con la revolución Bolchevique y concertadas en el llamado Estado de Bienestar Keynesiano de la post guerra. La desregulación de los controles a los capitales y la flexibilización laboral son expresiones de ello. En este marco se desarrolla la burbuja inmobiliaria (1989/2006), la cual colapsa en 2006, provocando la crisis de las hipotecas subprime (2007). Ello generó una profunda y amplia crisis financiera (2008/2014) en casi todas las economías. Una primera ola recorrió y se instaló en la otrora poderosa Europa, para luego generar sucesivos oleajes que comienzan a impactar a América Latina y el Caribe. La crisis financiera del capitalismo globalizado renueva su vocación liquidacionista de las conquistas alcanzadas por los trabajadores y los sectores medios, con luchas y movilizaciones por décadas, en toda la geografía del planeta. Una clara expresión de esta dinámica lo constituyen los sucesivos, continuos y cada vez más sistemáticos ataques a la educación pública. Estas operaciones se esconden detrás de llamados a mejorar la calidad de la educación.


Los ciudadanos de nuestros países no sólo quieren una educación pública, gratuita y para todos, sino que ésta sea de calidad. Para quienes vivimos del trabajo, ello tiene un claro significado. La calidad de la educación es para que el sistema escolar garantice procesos de enseñanza-aprendizaje con pertinencia social, capacidad resolutiva de problemas, el pleno desarrollo de la personalidad y –en el caso de Venezuela- para alcanzar los objetivos y finalidades descritos en el marco jurídico consensuado con el proceso constituyente. La calidad de la educación es para garantizar que nuestro sistema educativo enseñe, investigue y aplique los conocimientos de punta para formar generaciones que lideren la independencia económica, tecnológica, científica y del conocimiento en general con conciencia de los valores de la justicia social y la armonía con el ambiente. Esa es la educación de calidad que aspiramos los trabajadores. Calidad de la educación para profundizar la revolución en materia educativa y para erradicar cualquier intento de contrarreformas del gran capital con la participación protagónica de toda la población.

Para los ricos la educación es un gasto que desvía importantes recursos y esfuerzos para la producción de mercancías. La población es vista como simples consumidores, los cuales pueden ser educados para ello, por los mass media, resultando desde esa perspectiva innecesario el sistema escolar que concreta la premisa de la educación como derecho humano fundamental. En consecuencia se generan un conjunto de operaciones de contrarreformas que se expresan en los discursos referidos a
(a) la obsolescencia continuada de la escuela,
(b) la precarización creciente de la formación docente;
(c) el ataque a los derechos laborales del magisterio, especialmente los referidos a estabilidad laboral, fondos de jubilaciones y pensiones, así como a las condiciones de trabajo,
(d) creciente exigencia a los docentes universitarios para que se conviertan en captadores de fondos para las universidades,
(e) tendencia a la generalización y cobro de pagos por estudios a los alumnos;
(f) diversificación de la planta física escolar y su dotación con la premisa de ahorrar costes,
(g) congelación de salarios de los docentes por periodos superiores a los previstos en las contrataciones colectivas.

Todas están operaciones suelen introducirse con el “caballo de Troya” de la calidad educativa. A partir de la exigencia ciudadana de mejora continua de los sistemas educativos, que les permitan a los estudiantes y egresados un pleno desarrollo personal, laboral y profesional se diseña una estrategia de contrarreformas a escala planetaria. Para la necesaria unificación de criterios de aplicación de estas contrarreformas se demanda de los sistemas de evaluación de calidad, uniformidad en sus procesos, contenidos, criterios y parámetros. Allí surgen PISA (2009 – ) cuyo nombre en español es Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes estandariza los indicadores orientándolos hacia las competencias de los estudiantes (15 años) conforme a los requerimientos del mercado, la innovación tecnológica y las capacidades adaptativas. La formación en historia o artística, vitales en la construcción de cosmovisión del niño y el joven no son valoradas, lo cual ha llevado a administraciones educativas como la española, la chilena (Piñera) o la de la ciudad de Buenos Aires (Macri) a plantearse la eliminación o disminución a su mínima expresión de las materias y contenidos geo históricos y artísticos, por ejemplo.

En la educación universitaria la Estrategia de Lisboa (1998/1999) conocida como Proceso de Bolonia procura desarrollar las contrarreformas en la educación superior en la Unión Europea. Sin embargo países como Estados Unidos no sólo trabajan en esa dirección (PISA/Bolonia) sino que la profundizan. Por ejemplo, en Chicago se cierran un centenar de escuelas ubicadas en sectores populares con el argumento que no son útiles las “escuelas para repitientes”, se crean escuelas “chárter” allí y en Nueva Orleans, a la par que se despide a profesores como Carole Vance y Kim Hopper, de la universidad Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, porque no habían atraído suficientes fondos de subvención”. Todo ello, aunado al desarrollo de infraestructuras universitarias que son emulaciones de centros comerciales con comedores estéticamente macdonalizados.

Esta ofensiva de los más poderosos y ricos generó un importante movimiento de masas anticapitalista que luchan para no permitir la implantación del concepto de calidad educativa neoliberal. Desde Tel Aviv, Atenas, Londres, Nueva York, Berlín, Lisboa, Quebec, el mundo árabe/musulmán, Santiago de Chile, Capital Federal de Buenos Aires hasta Ciudad de Panamá, el anticapitalismo educativo se expresa con fuerza.

Movimientos estudiantiles como YoSoy132 (México), los pingüinos y los universitarios (Chile), Indignados (Nueva York, Madrid, Italia), Juntos (Brasil), entre otros, salieron a las calles a protestar los recortes presupuestarios a la educación y contra las alzas de las tarifas de los servicios públicos. Pero no fueron los únicos, en el 2010 los estudiantes franceses tomaron las calles contra la reforma al régimen de pensiones, los recortes presupuestarios en educación y las discrimaciones a los inmigrantes. En España, una parte importante del movimiento de indignados del 15M saltó a la política anticapitalista a través de PODEMOS (2014). Es evidente el protagonismo de los jóvenes en la llamada primavera quebequense (2012), en este caso contra el alza de un 82% de las matrículas universitarias, en Grecia (2009 – ), Portugal (2011), Italia (2011), donde se protesta contra los recortes presupuestarios en educación. En el 2012 los estudiantes mexicanos bajo el lema Yosoy132 tomaron las calles para demandar democratización del sistema político y una mejor educación. De la resistencia se pasa progresivamente a la acción política consciente. Las manifestaciones de Sao Paulo (2013) contra el aumento de las tarifas del transporte, empalma con las luchas de los maestros y profesores a escala planetaria, quienes demandan no sólo mejoras laborales del sector sino contra la privatización de la educación y la mercantilización de la vida cotidiana de los pueblos.

Las contrarreformas educativas no han logrado pasar sin amplias protestas del magisterio en España (2012-2014), en México (2013) dirigidos por la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Enseñanza (CNTE), en Puerto Rico (2013) contra la Ley 160 o más recientemente en Ciudad Capital de Buenos Aires contra los “contenedores” de Macri y por aumentos salariales. Son solo algunos ejemplos de la punta del iceberg que comienza emerger.

El desafío ahora es retomar la ofensiva, como lo hizo el magisterio y los estudiantes en Córdoba y el Mayo francés, para construir una agenda de transformaciones del sistema educativo a la altura de las necesidades y requerimientos de los más humildes, en el marco de un proyecto emancipatorio del siglo XXI. Ello implica romper con clichés, entender que la crisis actual es parte de un largo proceso de intentos de desmantelamiento de la educación pública, que demanda creatividad, compromiso y resolución de las llamadas vanguardias. Pareciera urgente y necesaria la convocatoria a una “conferencia”, “encuentro” o “Congreso” Mundial de los jóvenes, estudiantes y el magisterio progresista para estudiar, analizar y debatir las características particulares de esta ofensiva neoliberal contra la educación pública y coordinar esfuerzos de resistencia y ofensiva a escala planetaria por una educación de calidad comprometida con el cambio social. Trabajemos en ello.




Por: Luis Bonilla-Molina
Fuente: https://luisbonillamolina.wordpress.com/2017/02/12/calidad-de-la-educacion-en-la-perspectiva-anticapitalista/

jueves, febrero 16, 2017

ENSEÑAR A APRENDER

 Es clave comprender cuáles son las motivaciones de los niños y jóvenes actualmente, para reconocer los nuevos desafíos que le corresponde al maestro como inspirador, motivador y mentor.

Muchas veces nos preguntamos ¿cuáles son las motivaciones de los niños y jóvenes del siglo XXI?, ¿qué los lleva a actuar de la manera en que lo hacen y a tomar sus decisiones? ¿Cuáles son sus intereses y qué es lo que los mueve?
Estas preguntas las consideramos de gran relevancia para poder entender el rol activo que tienen los estudiantes en su aprendizaje, y para reconocer -al mismo tiempo- los nuevos desafíos que le corresponde al maestro como inspirador, motivador y mentor.
En un artículo anterior hablábamos de la importancia de que, dentro del contexto actual, el maestro sea ejemplo vivo para sus alumnos (lee aquí el artículo). Es decir, una combinación entre el conocimiento, las capacidades y un ser humano íntegro, integral y ético que inspire a quienes enseña. En esta ocasión, para complementar esta visión, queremos hablar de la importancia del rol del estudiante en su aprendizaje, y de uno de sus principales interlocutores: el docente como catalizador de este proceso.
Hoy niños, niñas y jóvenes están creciendo en una era con referentes distintos, en una cultura digital, con fácil acceso a grandes cantidades de información. Hoy su desarrollo se hace bajo un concepto diferente de tiempo y espacio, de cambios constantes y muy rápidos, con nuevas formas de comunicación y aprendizaje que mezclan imagen, palabra y sonido.
Es en este contexto donde cada vez cobra mayor importancia el planteamiento de enseñar a aprender, que parte de depositar la confianza en el estudiante y en su capacidad de construir su propio conocimiento y organizar sus estructuras mentales; reconociendo que lo que éste requiere para propiciar su desarrollo, son ambientes abiertos de aprendizaje significativo que lo orienten a aproximarse a esa gran cantidad de información disponible, de manera que desarrolle su capacidad de recoger todo lo que está recibiendo y pueda integrarlo en pro de su beneficio personal, el de su entorno y el de la sociedad en general.
Enseñar a aprender no se trata sólo de pasar el conocimiento que se tiene, no es únicamente transmitir un saber. Es ayudar a que el alumno, ávido de conocimiento y con muchas preguntas, aprenda por él mismo. Más que transmitir información, se trata de contagiar el amor por el conocimiento, de motivarlos y guiarlos. Es desarrollar la capacidad en el alumno de acceder, gestionar, analizar y aplicar eficazmente la información. Es tener la capacidad de valorar los aportes de los estudiantes y promover que compartan sus ideas e inquietudes, para inspirarlos a partir de sus propios descubrimientos e interrogantes.
“Enseñar a aprender es ayudar a que el alumno, ávido de conocimiento, aprenda por él mismo…donde el maestro es quien cataliza, abona, orienta e inspira este proceso”
Se trata de acompañarlos en la creación de aprendizajes significativos para su vida y para su entorno social, creando las oportunidades para que explore, experimente, indague y descubra. Pero para lograr esto, el maestro además de entender cómo funcionan los factores que forman parte de los procesos cognitivos del alumno, debe hacerse las preguntas que mencionamos al inicio de este texto, y abrirse a la posibilidad de comprender el porqué del comportamiento del estudiante actual, para saber aplicar las estrategias adecuadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Desde esta perspectiva es el propio estudiante quien produce su aprendizaje y el maestro es quien cataliza, abona, orienta e inspira este proceso. Un aprendizaje que emerge en un ambiente de confianza, libertad, autonomía, liberado de presiones y represiones, facilitando que la creatividad surja y permitiendo que el estudiante sea más partícipe y responsable de su propia formación.
Sin embargo, nos queda una pregunta final, ¿qué tanto las formas actuales de gestión de la educación en nuestro país y de la medición de los resultados están ayudando a que estos cambios se gesten en el aula de clase?



Por: Ángela Escallón Emiliani
Fuente artículo: http://compartirpalabramaestra.org/columnas/ensenar-aprender


lunes, febrero 13, 2017

EDUCACIÓN Y POBREZA, ESCUELA CON SENTIDO CRÍTICO

 Uno de los problemas más graves de la sociedad colombiana es que no existe, en la escuela y en los maestros una formación de los estudiantes crítica frente a lo que atenta contra la dignidad, la inequidad y la vida humana.


Este hecho se produce, la mayoría de las veces, por miedo relacionado con la violencia política, la corrupción, la delincuencia, o por desconocimiento.
Pregunto: ¿cómo vivimos, como si nada pasara, en uno de los países más inequitativos del mundo? Con un Gini de 54%, Colombia se ubica como el 14º país con mayor desigualdad dentro de 134 observados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).
La inequidad se refleja en la pobreza monetaria; según el DANE, para el periodo de julio de 2014 a junio de 2015, quienes son pobres en Colombia representaban el 28,2% de su población, es decir, el país sabe que para más de 13 millones de colombianos, sus familias no reciben ingreso necesarios para adquirir los alimentos y otros bienes no alimentarios, para tener un nivel de vida básico decente.
Y qué no decir del 7,9% de quienes viven en pobreza extrema, cerca de 4 millones de personas, cuyos ingresos no alcanzan para adquirir los alimentos para la sobrevivencia. Duro reconocer frente a estas cifras de pobreza, la corrupción, según la Revista Dinero, costó alrededor de $189 billones entre 1991 y el 2010, el equivalente al 4% del PIB del país durante esos 19 años.
La escuela y los maestros conocen que la desigualdad económica impide el acceso a otros servicios como la cultura, la información o a servicios de mejor calidad como la salud o la educación. Jorge Sequeira, Director de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe, sostiene que la falta de servicios sociales de calidad permite que la desigualdad permanezca. Agrega que “de todos los servicios sociales, el que contribuye más a mitigar la desigualdad es la educación: un derecho que habilita el ejercicio de otros derechos”
La escuela y los maestros deben formar y educar con respecto a los problemas de hoy de la sociedad, del país y del entorno donde viven los estudiantes. En algunas regiones los maestros por miedo a los violentos no hacen uso de la crítica, ellos tienen que eludir los problemas más relevantes de sus municipios o departamentos, los que inciden en el bienestar de las personas, en el desarrollo de ciudadanía y en los derechos de las personas.
Los maestros y quienes trabajamos en educación tenemos la responsabilidad de avanzar en la calidad de la educación pública y privada, este es un primer camino para generar mejores posibilidades de igualdad y un sentido ético de la vida humana.
Además, la paz, que empezamos a consolidar, debe ser una oportunidad para que en las escuelas, sin miedo, se estudie de manera critica la existencia de problemas cercanos al entorno social y a la vida de los estudiantes, tales como la inequidad, la corrupción, el cuidado del medio ambiente, la cultura de la ilegalidad y del atajo, así como la necesidad de contar con un Estado con una institucionalidad que funcione y gobiernos probos.
En el proceso de formación de los niños y adolescentes la escuela tiene la obligación moral de promover en los estudiantes un conocimiento crítico a partir de la capacidad humana de dudar, de razonar, de preguntar, y por lo tanto, de investigar y de buscar respuestas lo más objetivas posibles. Como diría Hannah Arendt: formar para una aptitud por la verdad, pero siempre con duda.
No hay verdades reveladas, anoto que no siempre lo cuantitativo -las encuestas, los datos, los modelos econométricos, entre otros- es evidencia y verdad, pues también pueden ser objeto de manipulación y se pueden sesgar. No se nos puede olvidar que la mayoría de las veces se preparan con objetivos específicos, en ese sentido, dudemos.
La escuela a través del conocimiento y la búsqueda de la verdad debe enseñar a sus estudiantes a criticar y a valorar lo positivo de la vida humana, igual estudiar y analizar lo que atenta contra el desarrollo pleno de la persona.
La escuela y sus maestros deben aceptar que lo humano es diverso y complejo, que no todo es ciencia demostrativa que puede existe un pensamiento crítico de un docente o de un estudiante frente a la desigualdad que se apoya en una ideología, una creencia religiosa, o una manifestación contra el poder, lo cual, en principio, no está mal si se produce con el propósito de un mejor bienestar humano.
Por ejemplo, conozco colegios católicos y cristianos de buena calidad que forman a partir de sus creencias, pero con un enorme sentido crítico frente a la desigualdad o a las injusticias humanas, dignos del mejor aplauso.
Lo que está mal es que la escuela no enseñe competencias ciudadanas y otras por miedo, y prepare a los estudiantes para pruebas y evaluaciones en ciudadanía lejos del contexto en el que viven los estudiantes.
Grave para el desarrollo social y del país que los docentes y los jóvenes desconozcan o eludan realidades problemáticas del país y de su entorno. Si ello ocurre estamos perpetuando las actuales condiciones de vida, nos acostumbramos a la pobreza, corrupción y desigualdades de todo tipo y no pasa nada. Por ejemplo, siempre elegimos a los mismos y en la televisión, las series con los peores ejemplos de la vida humana obtienen las más altas sintonías.




Por: Ángel Pérez Martínez
Fuente: http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/educacion-y-pobreza-escuela-con-sentido-critico-por-angel-perez/241848
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