sábado, noviembre 18, 2017

APRENDER A APRENDER: UN DESAFÍO PARA LA EDUCACIÓN DEL SIGLO XXI

El desarrollo tecnológico y el uso de la web proveen un espacio increíble para que toda persona pueda ejercer la libertad de aprender lo que desea, independientemente de su localización geográfica y, aún en muchos casos, de sus posibilidades económicas. Probablemente en pocas áreas la tecnología ha contribuido tanto, y lo hará mucho más todavía, para gozar de los beneficios de la libertad como lo es en el terreno educativo.

Hoy el problema no es memorizar una gran cantidad de información que autoritariamente un docente nos enuncia. Así se estudiaba hace no tanto tiempo. Lo relevante es aprender a buscar la información, a sistematizarla, sintetizarla y utilizarla con criterio. La información que encontramos en la web no es escasa sino, por el contrario, demasiada y, por supuesto, muchas veces desordenada. Es necesario discernir qué nos es de utilidad para el tema puntual que estamos estudiando o el trabajo que nos encontramos realizando. Por ello, el papel del maestro sigue siendo fundamental, pero es muy distinto al que supo tener años atrás.
Y he aquí un serio problema que, de pensarlo un segundo, resulta obvio. Los chicos que cursan actualmente la primaria reciben una educación esencialmente igual a la que recibieron sus padres y sus abuelos. La escuela no cambia, pero los alumnos sí. Cualquiera que es profesor lo sabe. Esto da por resultado un cóctel explosivo.
La educación, tal como la conocemos hoy, nació en el contexto de la revolución industrial. ¿Cuál era su objetivo? Preparar a los jóvenes para convertirse en buenos empleados para las fábricas, formarlos con un pensamiento homogéneo que funcionara bien en el rutinario entorno laboral de la época. Es claro que en ese entorno el concepto de libertad educativa no tenía ningún significado.
El propósito actual de la educación sigue siendo preparar a los jóvenes para desarrollarse en la sociedad que encontrarán en su vida adulta. Pero estamos en un mundo que cambia a un ritmo sin precedentes. Por eso, la educación hoy debe ser muy distinta.
¿Cómo hacerlo? Aprender a aprender es la respuesta. Ya no importa aprender conocimientos específicos, sino tener la capacidad de aprender en forma continua. Probablemente la mayor parte de lo que un joven necesite aprender, a lo largo de su vida adulta, hoy ni siquiera exista. Cada joven, cada individuo, es distinto y no puede caminar sobre esta cinta sin fin de adquisición de nuevos conocimientos si no goza de la libertad de elegir qué es lo que necesita aprender en cada momento y dónde puede encontrarlo. La revolución tecnológica permite justamente eso.
Enseñar a aprender por sí mismo, ese es el papel del docente en este nuevo mundo en que vivimos. El maestro es un guía que debe motivar al alumno a desear ejercer su libertad de aprender por sí mismo; no existe otra forma de hacerlo.
Aprender a aprender, esa es la idea. La tecnología lo facilita de una manera increíble si somos capaces de utilizarla. Ese es actualmente un gran problema que enfrenta la educación. Repetidas veces los alumnos conocen tanto más de este nuevo mundo que sus maestros, muchos de los cuales pertenecen a una generación en la cual la televisión se veía en blanco y negro.
¿Qué sentido tiene hoy día sentarse a tomar una materia con un profesor que sabe mucho menos que un investigador del MIT, de la Universidad de Harvard o de Chicago, cuyo curso lo podemos tomar en línea? Llegará ese momento en que cada estudiante haga uso de su libertad para armar la currícula que desee, eligiendo cursos que se ofrezcan en distintas universidades, en distintos lugares del mundo. Obviamente, eso será posible cuando en las búsquedas laborales no se requiera un título sino una certificación de conocimientos.
Parece un futuro lejano, yo creo que no lo es. La velocidad del cambio tecnológico es tal que perdemos noción de ella y se acelera exponencialmente. Tarde o temprano el avance tecnológico será tal que pensar que un estudiante deba estar sentado varias horas al día en un aula, tomando durante cinco o seis años un conjunto de materias decididas por burócratas en algún momento lejano del tiempo, será tan sólo un recuerdo.
Es claro que para que ello sea una realidad, el paradigma educativo deberá cambiar: ya no enseñar a nuestros alumnos conocimientos sino la capacidad de aprender a aprender por ellos mismos, de aprender a utilizar todos los recursos que la tecnología ofrece para educarse a lo largo de toda su vida en un marco de mucha mayor libertad. Ese es del desafío de la educación para el siglo XXI.



Por: Edgardo Zablotsky
Fuente noticia: https://www.infobae.com/opinion/2017/11/16/aprender-a-aprender-un-desafio-para-la-educacion-del-siglo-xxi/


viernes, noviembre 10, 2017

CRISIS DE APRENDIZAJE

617 millones de niños y adolescentes no están recibiendo conocimientos mínimos en lectura y matemática
Nuevos datos proporcionados por el Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS) revelan que, a nivel mundial, 617 millones de niños y adolescentes no logran alcanzar los niveles mínimos de conocimientos en lectura y matemática requeridos. De acuerdo al UIS, esto apunta a una “crisis de aprendizaje” que podría poner en riesgo el avance hacia la materialización de la Agenda para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El desglose de los datos muestra que más de 387 millones de niños en edad de cursar educación primaria (56%) y 230 millones de adolescentes en edad de cursar educación secundaria baja (61%) no lograrán los niveles mínimos de conocimientos en lectura y matemática.
África Subsahariana concentra la cifra más alta: 202 millones de niños y adolescentes no están aprendiendo estas asignaturas esenciales. En toda la región, prácticamente nueve de cada diez niños entre las edades de 6 y 14 no adquirirán los niveles mínimos de conocimiento en lectura y matemática. En Asia Central y del Sur, se ha identificado el segundo nivel más alto de niños en esta situación cifra que alcanza al 81% de esta población, es decir 241 millones de niños.
La mayoría de los niños en situación de no aprendizaje asisten a la escuela:
Quizás los más sorprendente – y alarmante – es que dos tercios de los niños que no logran aprender se encuentran escolarizados. De los 387 millones niños en edad de cursar educación primaria que no pueden leer correctamente, 262 millones asisten a clases. Adicionalmente, se ha identificado a cerca de 137 millones de adolescentes en edad de cursar educación secundaria baja que, a pesar de asistir a la escuela, no han logrado alcanzar niveles mínimos de competencia en lectura.
Los datos sugieren que las nuevas cifras son el resultado de tres problemas de ocurrencia común. Primero, acceso limitado a la escuela, situación que implica que los niños no escolarizados tendrán escasas o ninguna posibilidad de lograr un nivel mínimo de conocimientos. Segundo, el hecho de no lograr retener a los niños en la escuela ni poder darles la orientación necesaria durante su trayectoria escolar. Tercero, el tema de la calidad de la educación que se imparte en el aula.
Una llamada de alerta
Las cifras son abrumadoras tanto en términos del potencial humano desperdiciado como de las expectativas de desarrollo sostenible. Sin embargo, muchos de estos niños no están ni ocultos ni aislados de sus gobiernos o comunidades ya que forman parte del aula y cada uno alberga sus propias aspiraciones y potencial. Podemos ayudar a estos niños, aunque no basta con desear que permanezcan en la escuela y aprendan los conceptos básicos. Las última información dada a conocer representa una llamada de alerta en el sentido que se deben realizar muchas más inversiones destinadas a mejorar la calidad de la educación: Silvia Montoya, Directora del UIS.
Los objetivos mundiales de la educación son claros: el Objetivo 4 de Desarrollo Sostenible (ODS 4) busca que los gobiernos se comprometan a garantizar “una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje para todos”. Los nuevos datos son los primeros en medir el avance hacia la consecución de la meta 4.1 de los ODS, que requiere una educación primaria y secundaria que constituya una vía hacia “el aprendizaje pertinente y eficaz”. UNESCO

Fuente artículo: http://pcnpost.com/crisis-de-aprendizaje/

martes, octubre 17, 2017

EDUCACIÓN DE CALIDAD Y PEDAGOGÍA DE LA ESPERANZA

Todos los actores que inciden en las toma de decisiones en la sociedad dominicana, reconocen que el país tiene grandes desafíos institucionales que se han constituido en barreras para su avance hacia la construcción de una sociedad más incluyente y que genere bienestar colectivo.

El logro de una educación de calidades, sin lugar a duda, el más importante de los desafíos a superar, a mediano y largo plazo. Una vez sea alcanzado, estarían dadas las condiciones para que el país pueda afrontar exitosamente la desigualdad social y la pobreza, que, combinadas, traban el desarrollo nacional.
En la dirección anterior, a finales de marzo del año 2014 fue firmado el Pacto Educativo, previsto en la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo.
El proceso de diálogo involucró a más de 9,000 personas que participaron en una consulta nacional y mesas de trabajo coordinadas por el Consejo Económico y Social (CES).
La sociedad dominicana aportó más de 50 mil propuestas dirigidas a mejorar la educación preuniversitaria, universitaria y técnica.
Hubo un entusiasta abordaje de las propuestas hasta arribar a consensos en torno a grandes temas como la igualdad de oportunidades, calidad y pertinencia de los aprendizajes, dignificación y desarrollo de la carrera docente, cultura de evaluación, modernización de la gestión del sistema educativo y adecuado financiamiento.
En la medida en que ha avanzado el tiempo, los progresos esperados han sido lentos, y peor, podrían avecinarse conflictos entre el sindicato que agrupa a los profesores y el Ministerio de Educación debido a la implementación de las reformas ya consensuadas y aprobadas.
Mientras que otros actores relevantes dentro del sistema educativo nacional guardan un inexplicable silencio.
Sin embargo, hay que apostar al optimismo, si verdaderamente se quiere una educación de calidad. La desesperanza nos inmoviliza, en tanto que la educación requiere de optimismo y sólo se avanza a partir de la pedagogía de la esperanza.
La enseñanza de calidad desempeña un rol de primer orden porque impacta en las dimensiones filosófica, política, humana, psicológica y económica de las personas en cualquier parte del mundo.
Los intereses particulares no pueden primar sobre los de carácter colectivo; una educación inclusiva contribuye a la tranquilidad y la paz social en todas las sociedades, dado el hecho de que proporciona la esperanza y la realidad de escapar de los estratos sociales y económicos menos favorecidos.
En un mundo globalizado e interdependiente, como el actual, se requiere, cada día, de sociedades que sean capaces de aprender y generar conocimiento, visto éste como un componente económico indispensable para avanzar hacia el desarrollo humano sostenible.
Y la educación de calidad va a requerir de que entre los actores del sistema educativo se desarrolle una cultura de investigación, que de acuerdo a Carlos Alberto Torres y Jaime Morrow, en su trabajo “Estado, globalización y política educacional”, señala que “es clave en la generación de conocimientos para una economía global y se requiere de la capacidad de aprender rápidamente, pero principalmente de aprender de manera permanente, y de trabajar en equipo de manera confiable y creativa”.
Las autoridades educativas, los dirigentes del sindicato de profesores y los demás actos del sistema educativo deben entender que para avanzar hacia la calidad educativa deseada, hay que trabajar juntos, a partir de la pedagogía de la esperanza.


Fuente: http://eldia.com.do/educacion-de-calidad-y-pedagogia-de-la-esperanza/
POR: LUIS GARCIA

domingo, junio 11, 2017

FINLANDIA: ¿QUÉ ES “APRENDER A PENSAR, APRENDER A ENTENDER?

FINLANDIA REGISTRADO COMO UNO DE LOS PAÍSES QUE MEJOR HA GESTIONADO LA EDUCACIÓN, DECIDIÓ (LUEGO DE EXPERIENCIAS PREVIAS) QUE A PARTIR DEL AÑO LECTIVO 2016-2017 SE APLICARÍA EL “PHENOMENON LEARNING”, QUE “NO ES OTRO MÉTODO QUE LA SUSTITUCIÓN DE LAS TRADICIONALES ASIGNATURAS POR PROYECTOS Y TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN”, […] “LAS CLASES SERÁN DESPLAZADAS POR PROYECTOS TEMÁTICOS EN LOS QUE LOS ALUMNOS YA NO TENDRÁN QUE IR A LAS CLASES A DAR MATEMÁTICAS O CIENCIAS, SINO QUE AHORA , EN LUGAR DE ADQUIRIR CONOCIMIENTOS AISLADOS SOBRE DIFERENTES MATERIAS, LO HARÁN DE FORMA ACTIVA.

Es decir, ellos participan en el proceso de planificación, se convierten en investigadores y también evalúan su propio proceso” (Secure Kids). A nivel docente implicó el aprender a trabajar en equipo, de forma colaborativa con sus alumnos y los otros colegas, dejó su trabajo de “dictador de clases” y asumió el rol mentor o de un coach. Aunque dicen que están “empezando despacito” y “aún se enseñan materias y hay metas para cada materia”, es un misterio el conocer (por ahora) si se están mejorando los resultados”.
Según Penny Spiller en un artículo (que compartimos con fines educativos – pastorales) publicado en BBC MUNDO (que Usted podrá leer completo, en el título final, haciendo click), se hace un análisis de cómo va esta experiencia educativa de uno de los países referentes de la educación mundial. Comienza contando una clase de niños de doce años, que ponen en práctica el nuevo método, adaptándose a la era digital y con recursos de última generación, “en la que los niños ya no dependen de los libros y de las aulas para adquirir conocimientos”. Luego profundiza cómo Finlandia revolucionó la enseñanza para el siglo XXI, qué importancia tiene el pensamiento crítico, porqué la enseñanza tiene que ser holística, qué significa “aprender a pensar, aprender a entender” y cómo dejó atrás las tradiciones escolares, entre otros puntos. Sin embargo, hoy algunos critican el método aduciendo que no da “suficiente profundidad de conocimiento sobre un tema como para permitir que lo estudien a un nivel superior”; que amplía la fisura entre los estudiantes más y menos capaces; y algo nuevo: se esté agregando más carga laboral de los docentes y poniendo en situación de desventaja a los maestros de mayor edad que quizás no tengan tantos conocimientos digitales como los que ingresan. También hay testimonios de los estudiantes que afirman que estas clases les gusta más, no cansan tanto, son mucho más interesantes, hace la escuela mucho más divertida, y da la libertad de aprender al ritmo propio y continuar, el siguiente paso, cuando se está listo.
Esa experiencia se da en un contexto muy particular (respecto a otras latitudes), pues según el artículo de Spiller, éstas son las características de la educación en Finlandia:
  1. La docencia es una profesión altamente respetada y bien remunerada
  2. No hay inspecciones escolares o evaluaciones docentes
  3. El sistema escolar está muy centralizado y la mayoría de las escuelas son financiadas por el Estado
  4. La jornada escolar es corta y las vacaciones de verano duran 10 semanas
  5. Los niños son evaluados por sus maestros. El único examen nacional es para aquellos que estudian hasta los 18 años
  6. El promedio de alumnos por colegio es 195; por clase es 19
  7. El éxito se ha atribuido a un tradicional aprecio por la enseñanza y la lectura, además de a una población pequeña y prácticamente homogénea
  8. Aunque sigue en los puestos más altos, Finlandia ha caído en los rankings de PISA en los últimos años
  9. Al igual que otros países, enfrenta los desafíos de las restricciones financieras y la creciente inmigración.
Si bien es cierto que Finlandia es Finlandia, y que puede diferir mucho de algunas realidades de muchos de nosotros, porque desde hace algunos años sus niños empiezan la escuela a los siete años, mientras en que en los nuestros parece hubiera apuro de liberar a los padres de sus hijos; que ellos tienen jornadas escolares más cortas, vacaciones más largas, muy pocas tareas y no rinden exámenes; y otras diferencias más o menos notables.
Les recomendamos leer el artículo de la BBC MUNDO, y ojalá seamos lo suficientemente sabios e inteligentes para no “ver con sospecha” el “phenomenon laerning”, o con una cierta “sana envidia” el no estar a esas alturas según las mediciones internacionales; y aceptemos que en nuestra formación permanente, es muy importante conocer (por lo menos) esta experiencia educativa de Finlandia. El saber las experiencias de otros nos puede llevar (si no tenemos la soberbia de la autosuficiencia) a conocer, conocer y aprender o desechar la propuesta educativa. Voltaire dijo: “Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás”. Usted es quien asume lo que desea aprender y qué no, como le enseña (probablemente) a sus estudiantes.



Por: Jorge Antonio Mansen Bellina
Fuente: http://webdelmaestrocmf.com/portal/finlandia-primer-analisis-metodo-phenomenon-learning/


jueves, junio 08, 2017

LAS EXPERIENCIAS VIVENCIALES COMO EDUCACIÓN CIUDADANA

Para lograr que una persona sea buen ciudadano, la misma debe valorar y tener en alta estima los principios y competencias que hacen de alguien un ciudadano virtuoso.

En Chocó un niño entiende lo terrible que es la injusticia gracias a un juego de roles. En Antioquia una niña se siente empoderada gracias a haber participado en un torneo de debate, mientras que en el Caquetá un grupo de niños aprenden la importancia de la confianza y el capital relacional gracias una dinámica de grupo donde deben resolver un problema trabajando en equipo.
En todos estos casos es posible transmitir e inculcar competencias ciudadanas en jóvenes estudiantes gracias al uso de experiencias vivenciales que dejan huella en los mismos y, honestamente, considero que esta es la mejor manera en que se puede formar en ciudadanía a los jóvenes de nuestro país.
Participación, tolerancia, deber, derecho, capital social y otros conceptos ciudadanos son difíciles de explicar y transmitir a casi cualquier audiencia, más aún si la misma es muy joven. Adicionalmente, resulta aún más difícil lograr que quienes aprenden dichos conceptos los internalicen, consideren que los mismos son realmente importantes, y por tanto efectivamente los pongan en práctica en manera diaria.
Por tanto, resulta menester superar modelos tradicionales de formación ciudadana basados en transmitir conocimientos asociados al sistema jurídico de un país o a los derechos y deberes que tiene un niño y ciudadano. Si bien es necesario que todo habitante de un país conozca dichos elementos, tal conocimiento no es suficiente ni asegura que una persona con dicha información será de hecho un ciudadano que contribuya al desarrollo político, social y económico de la nación.
Para lograr que una persona sea buen ciudadano, la misma debe valorar y tener en alta estima los principios y competencias que hacen de alguien un ciudadano virtuoso. Por su parte, lo que hace a un ciudadano virtuoso puede ser objeto de extenso debate, pero el enfoque de este artículo gira alrededor de la forma en que dichos valores, principios y competencias ciudadanas puedan ser inculcados en un niño o adolescente.
Ello me lleva de vuelta al inicio del presente texto: Las experiencias vivenciales. El aprender haciendo o la innovación en métodos educativos permite superar la barrera que implica transmitir conocimiento ciudadano para así alcanzar el objetivo deseado, el cual es la aprehensión, internalización y puesta en práctica de dichos conocimientos.
Ya sea a través de un juego, un torneo, un campamento, con el deporte, a través del arte, las dinámicas de grupo, la comedia, el cine, una simulación, los medios audiovisuales o cualquier otro medio no tradicional, la educación ciudadana puede ser transmitida en formas innovadoras, las cuales en comparación a la enseñanza tradicional resultan mucho más efectivas.
Dichos medios resultan más efectivos por numerosas razones. Los mismos logran que el participante vea las implicaciones de lo aprendido en la vida diaria, así como también permiten mayor involucramiento (engagement) por parte del estudiante, deseo de superación, entusiasmo, estimulación de la actividad cognitiva y experiencias fuera de lo común que dejan moralejas y aprendizajes difíciles de olvidar, entre otros tantos beneficios mencionados por la literatura especializada en gamification y nuevas formas de enseñanza.
En un país profundamente marcado por la violencia en sus distintas expresiones, el fin del conflicto armado ofrece una oportunidad histórica para crear las bases que nos permitirán construir la nación que queremos ser, y uno de dichos cimientos sin duda es contar con ciudadanos que contribuyan al desarrollo integral de la nación.
Pero para tener dichas bases debemos educar a los ciudadanos que conformarán las mismas, por lo cual debemos comenzar de inmediato. Y para que dicha formación sea efectiva, sin duda deberemos apostar a herramientas innovadoras de educación, pues sólo las mismas permitirán que un niño aprenda y desee ser un buen ciudadano.
En el Centro Incide nos alegra contribuir a construir un mejor país ideando e implementando nuevas formas de educar en ciudadanía, siendo las experiencias vivenciales una de ellas. Cada persona que formamos es potencialmente un mejor ciudadano en el futuro, pero dichos esfuerzos no deben limitarse a educar unos cuantos niños, sino que deben ser un esfuerzo mancomunado por masificar la cultura deliberativa y ciudadana, pues contar con buenos ciudadanos será el pilar fundamental que nos permitirá construir la Colombia que todos queremos.


Por: Roddy Enrique Rodríguez
Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/las-experiencias-vivenciales-como-educacion-ciudadana


jueves, junio 01, 2017

EDUCACIÓN DE CALIDAD EN LA SOCIEDAD DEL SIGLO XXI

Un gran paso es integrar asignaturas y trabajar por proyectos.
Hoy, como repetidamente lo menciona Andreas Schleicher de la OCDE, el éxito educativo ya no se asocia con la reproducción de contenidos sino con la capacidad de poder hacer algo significativo con lo que sabemos. De ahí que indudablemente se requiere dar un giro fuerte y decidido en el qué y cómo aprendemos.

Las demandas que plantea la sociedad del Siglo XXI son desafiantes: contar con mayor capacidad de enfrentar la complejidad, resolver problemas que aún no conocemos, contar con ciudadanos éticos y sensibles a la diversidad. Si las políticas, objetivos y currículos educativos no se orientan y aplican en las instituciones educativas con miras a fortalecer las capacidades de los maestros para que ayuden a que los estudiantes desarrollen competencias cognitivas sociales y emocionales, difícilmente se estará respondiendo a aquello que la sociedad reclama y que a los jóvenes les sea útil para la vida y para trabajar.
Un gran paso es integrar asignaturas lo que implica establecer estrategias didácticas que pongan en articulación saberes o materias que estén relacionadas entre sí para lograr un nivel máximo de integración del conocimiento.
De ahí que indudablemente se requiere dar un giro fuerte y decidido en el qué y cómo aprendemos.
Otro es, aplicar la metodología del aprendizaje basado en proyectos, ampliamente documentada por su eficacia para hacer del proceso de aprendizaje, un proceso aplicado, con sentido para el estudiante, que exige entender y analizar  el entorno, buscar soluciones creativas a los problemas planteados y paralelamente ir aprendiendo e incorporando contenidos clave.
En Colombia coexisten experiencias de éxito de colegios que están gestionando aprendizajes basados en éste modelo (Colegio Los Alcaparros), que podrían propiciar y animar un amplio debate para su incorporación en la política pública.
Ahora, el camino hacia una educación de calidad en la sociedad del siglo XXI requiere tomar un poco de distancia de las mediciones actuales de calidad educativa y buscar nuevas formas de evaluación más alineadas con los desafíos señalados; igualmente impulsar el trabajo de los colectivos o redes de docentes de distintas asignaturas, para romper con el aislamiento y la compartamentalización del conocimiento  en la cultura escolar de hoy.
Avanzar en esta dirección es clave para nuestros niños y jóvenes.


Por: Luz Amparo Martínez

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/educacion-de-calidad-en-la-sociedad-del-siglo-xxi

jueves, mayo 04, 2017

EDUCACIÓN DE CALIDAD: ¿UN LUGAR COMÚN?

 El tema de la calidad de la educación suele ser tratado por los políticos de manera superficial. ¿A qué tipo de calidad nos referimos? ¿Con qué propósitos?

Hay retos importantes en la sociedad frente a los que algunos personajes reaccionan con fórmulas vacías, particularmente en las épocas cercanas a los debates electorales. Dos ejemplos de retos significativos para la sociedad, a los que se responde de esta manera, son los asociados al llamado pos-conflicto, por un lado, y el de la calidad en la educación, por otro. En el caso de candidatos a ocupar algún cargo en el Estado, sea en la rama ejecutiva o en organos normativos, la lógica parece ser la de incluir las fórmulas, so pena de estar desactualizados.
En particular, con excepciones, el tema de la calidad de la educación suele ser tratado de manera superficial. ¿A qué tipo de calidad nos referimos? ¿Con qué propósitos?
Algunas ideas al respecto:
Un país como Colombia requiere insertarse en el grupo de las sociedades del conocimiento. En forma sencilla, nos referimos a aquellas en las que sus miembros son respetuosos entre sí, democráticos, celosos del cuidado del medio ambiente, productivos, innovadores y creativos. Una sociedad en la que la creación de riqueza y el intertcambio con el mundo global se sustentan en la aplicación del conocimiento.
¿Podemos educar a nuestros niños en la pespectiva de convertir a Colombia en una sociedad del conocimiento?
Una forma de verlo se relaciona con el desarrollo de las llamadas competencias del siglo XXI. La literatura disponible distingue cuatro ámbitos alrededor de dichas competencias:
  1. Las maneras de pensar: la educación que reciban los niños debe desarrollar su sentido de innovación y creatividad, la permanente curiosidad, la habilidad de pensar críticamente y, muy importante en nuestra época, la capacidad de aprender por cuenta propia.
  2. Definitivamente no se puede continuar con el imaginario de los genios y los líderes individuales. A los grandes logros se accede mediante el trabajo en equipo.  Para que ello sea posible, la educación debe generar competencias de comunicación y colaboración.
  3. La revolución tecnológica digital actual, obliga a la adquisición de unos estándares mínimos de alfabetismo digital. Sin embargo, no se trata, simplemente, del manejo de tabletas, ordenadores y de la apropiación de un paquete determinado de software. La gestión de la información en el contexto de la revolución digital juega un papel crítico en el proceso de convertirnos en sociedad del conocimiento. Finalmente, las tecnologías de la información son simples herramientas. Plasmar una idea por escrito, diseñar un proyecto o plantearse preguntas sigue siendo crítico; sólo que, ante la explosión de información (por ejemplo, la suministrada por los buscadores tipo Google o Bing), la gestión de la información adquiere una dimensión inusitada dentro de las competencias requeridas hoy en día. Por otra parte, la comunicación y la colaboración están en la médula de la apropiación de las tecnologías digitales.
  4. Lo anterior sólo tiene sentido si se desarrolla en nuestra vida en sociedad. La conciencia de los deberes y derechos como ciudadanos locales y globales, el respeto por las diferencias, son críticos.
Cuando se hable de calidad en la educación, en consecuencia, hay que preguntarse para qué y a partir de allí darle contenido al propósito. Una visión al respecto es la de educar a nuestros niños y niñas en la perspectiva de insertarnos en la sociedad del conocimiento mediante las competencias asociadas a las dimensiones mencionadas.




Por: Rafael Orduz

Fuente artículo: http://compartirpalabramaestra.org/editorial/educacion-de-calidad-un-lugar-comun

sábado, marzo 18, 2017

LAS 10 CONEXIONES DEL CAMBIO EDUCATIVO

 El cambio educativo depende de la cantidad, calidad y coherencia que se establece entre las distintas relaciones, conexiones y dimensiones.
La innovación pedagógica que apunta hacia la transformación educativa y social se opone radicalmente a  los presupuestos neoliberales centrados en la formación unidimensional de trabajadores competentes para el mercado de trabajo, y pone el foco en los valores de la solidaridad, cooperación, desarrollo integral del ser humano y justicia social. Valores al servicio de una educación pública de calidad para toda la población, extendiendo el derecho a la educación y las oportunidades formativas en los diversos tramos de la enseñanza y a lo largo de toda la vida. La equidad, la calidad, la atención a la más amplia diversidad y la participación democrática intensiva van de la mano. Ello solo es posible en la medida que se establezcan una serie de conexiones que condensamos en este decálogo. Aunque, naturalmente, hay otras y, también en ciertas circunstancias, son recomendables algunas desconexiones.

  1. El enfoque sistémico u holístico. El éxito de una institución escolar, no en términos de meros resultados académicos, sino de coherencia y potencial innovador, depende del grado de conexión que se logra entre las distintas dimensiones que la conforman: en la posibilidad de poder armar el puzle. Así, el sentido, los fines educativos y el modelo de ciudadanía que se proponen, tienen que ver con el grado de inclusividad y transformación del proyecto educativo -fruto del debate interno y el contexto específico y no de una improvisada y superficial aplicación foránea-; con la pertinencia y aplicación de las leyes a las necesidades y  realidad de los centros; con la organización y la selección de los contenidos; con la relación con el entorno y con la cantidad de vida que entra y se trabaja; con los modos de enseñar, aprender y evaluar; con la variedad y calidad de los materiales y recursos empleados; con la organización y gestión democrática del centro; con la implicación y participación de los agentes de la comunidad educativa; con las relaciones entre el profesorado y el alumnado; con la concepción y organización de los tiempos y espacios; con la formación inicial y permanente del profesorado; con la existencia de equipos docentes estables y colaborativos; con las condiciones de la escolarización y de los puestos de trabajo. Y con unas cuantas cosas más. Todo depende de todo. Aunque eso sí, las piezas están sometidas a tensiones y desgastes, y se van ajustando, perfeccionando y renovando las que ya no funcionan, con la incorporación de nuevas ideas y propuestas.  Por tanto, el puzle hay que reconstruirlo una y otra vez: cuantas  sean necesarias.
  2. El sujeto y la colectividad. El proceso formativo y de socialización se asienta siempre, de manera interrelacionada, en la dimensión individual y grupal de las personas a lo largo de la escolaridad y más allá de ella. Uno de los retos educativos actuales es acompañar y ayudar a que todos y cada uno de los alumnos tengan espacio para desarrollar su subjetividad y construir su propio proyecto personal, adaptando el proceso de enseñanza y aprendizaje a sus necesidades, deseos y posibilidades específicas. Y al propio tiempo, prepararlo para que este proceso educativo -en la medida que confluyen intereses y necesidades comunes- pueda compartirlo con su propio grupo de iguales, mediante el intercambio, el diálogo y la cooperación. En este punto, se requiere la intervención docente para dotar de identidad al grupo clase y al conjunto de la comunidad educativa de rituales, normas, espacios y oportunidades de aprendizaje democrático mediante la participación y la toma de decisiones.
  3. La educación multisensorial. El desarrollo evolutivo natural de la infancia requiere un desarrollo armónico de los diversos sentidos. María Montessori percibió la potencialidad del aprendizaje interrelacionado y global sensorial para la educación de la primera infancia para ir ampliando la mirada sobre el entorno físico y social. Una aportación que ha ido enriqueciéndose y que se articula mediante materiales, ambientes de aprendizaje y diversas actividades más o menos interconectadas. Así, se combinan sonidos, palabras e imágenes en el aprendizaje de la lectoescritura, en la conversación o en la producción y recreación artística; o bien se adivinan sabores haciendo ciencia en la cocina, observando la naturaleza o paseando por la ciudad. No obstante, el error es pensar que la educación multisensorial se ciñe solo o principalmente a la Educación Infantil.
  4. Las diversas dimensiones de la inteligencias. En algunas civilizaciones -antes y aún hoy- los pensamientos, sentimientos y valores, al igual que los saberes científico, artístico y experiencial, aparecen estrechamente entrelazados e integrados. No así en nuestra actual sociedad occidental donde se han instalado fuertes dicotomías, jerarquizaciones -con la hegemonía de la razón- y disociaciones entre las distintas dimensiones de la inteligencia. En las narrativas innovadoras hay una apuesta clara por la educación integral al concebir  la inteligencia como un sistema abierto en el que están conectados los diversas dimensiones del desarrollo humano: cognitiva-intelectual, emocional, social, sensorial y ética, por citar las más renombradas. El cuerpo tiene mucho que ver con la mente y la razón con la emoción. Aunque esta no es nada si no va acompañada de palabras y razones. Y lo que antes eran intuiciones hoy lo avalan cada vez más las investigaciones de la neurociencia.
  5. El conocimiento integrado. La parcelación del saber en compartimentos estancos disciplinares -que solo se justifica por la inercia de la tradición escolar y por el dominio de los corporativismos- , dificulta una comprensión de los fenómenos naturales y acontecimientos sociales cada vez más interdependientes, así como para contextualizar los saberes y captar lo que está tejido conjuntamente. En la era digital, en que todo está más mezclado e interconectado aún tiene menos sentido esta obsesión por trocear y jerarquizar el saber, en que las humanidades y las artes están injustificadamente relegadas. Ante ello se imponen los relatos innovadores que se traducen en diversas propuestas de enseñanza interdisciplinar, y transdisciplinar, de los cuales el buque insignia es el trabajo por proyectos en sus distintas variantes y grados de profundidad. Las más vanguardistas suponen una nueva visión radical de la escuela a partir de la investigación sobre problemas reales –compartiendo preguntas e hipótesis- y la conversación cultural llena de vida que van conformando la identidad del sujeto como explorador empoderado y del profesorado como creador de circunstancias educativas vitales y relevantes. En este contexto se facilita el continuo viaje de la información al conocimiento, y de éste a la sabiduría y a la vida.
  6. Los tiempos y escenarios educativos. Una de las claves de la innovación educativa reside en la interrelación cuantitativa y cualitativa que se logra entre lo que se aprende dentro y fuera de la institución escolar, entre la transferencia de conocimiento que circula en la educación formal, no formal e informal: en los numerosos espacios emergentes de la llamada educación expandida. El aula sigue siendo el espacio privilegiado de aprendizaje innovador aunque precisa, cada vez más, del concurso colaborativo de otros escenarios, tiempos y medios: el de los encuentros colectivos de la comunidad escolar; el de las actividades extraescolares y de ocio; el de los artefactos digitales y virtuales; el del acompañamiento familiar en la vida cotidiana de la infancia y la juventud; y el de otras oportunidades educativas, espontáneas u organizadas, que brinda el territorio. Así, el aula ocupa la centralidad de una red de espacios interconectados.
  7. Los diversos agentes educativos. Huelga mencionar la misión primordial docente en tanto que actor capaz de provocar la curiosidad hacia el conocimiento, y como el referente tutorial de personas a quienes puede cambiar vidas infantiles y juveniles y ponerles  en condiciones de una nueva educación y de otro mundo más justo y solidario. Emilio Lledó lo dice muy bonito: “Lo importante del profesor no es ganarse la vida sino ganar la vida de los demás”. Pero en el proceso educativo intervienen muchas otras personas: personal no docente; educadores sociales, de apoyo y especializados;  monitores de comedor, tiempo libre y otras actividades formativas; personas que entran en el aula o que intervienen en cualquier escenario educativo. En un cambio de época o de transición educativa como el actual emergen nuevos actores en el territorio y en el mundo virtual de las redes. Uno de los sellos distintivos de las buenas escuelas reside en la capacidad de conectar y coordinar los diversos agentes educativos y experiencias de aprendizaje,  ampliando las funciones y representantes de los consejos escolares, creando consejos educativos territoriales u otras dinámicas y estructuras democráticas más participativas.
  8. La convivencia intergeneracional. La escuela, al igual que otros escenarios educativos, es un lugar óptimo para establecer ricas conexiones y vínculos entre alumnos de distintas edades -como se percibe en los agrupamientos mezclados y en los centros multinivel- y entre las diversas generaciones. Lo muestran las numerosas experiencias de Aprendizaje-Servicio -aunque el recorrido de estas es mucho más amplio- de intercambio y colaboración entre la infancia, la juventud  y la tercera edad para compartir distintos saberes, visiones y experiencias. Asimismo, la diversidad generacional contribuye a enriquecer la dinámica de los equipos docentes al poder compartir los nuevos aportes de la formación inicial con la dilatada experiencia de aula, además del saludable contraste  entre distintas maneras de pensar y estar en la educación.
  9. La coordinación institucional. Una de las mejores maneras de evaluar la actuación de las administraciones educativas es ver la coherencia que existe entre los discursos, las políticas y las inversiones. Además, claro está, de analizar si los valores que se trasmiten apuntan hacia la formación de un sujeto empoderado crítica y democráticamente; si las políticas públicas se orientan hacia la igualdad y la equidad educativa; y si los presupuestos logran revertir los recortes y pueden garantizar una educación para todos y todas. Otro indicador es valorar hasta qué punto las distintas administraciones que intervienen en la gestión educativa de un territorio -así como los diversos departamentos y servicios de cada una de ellas- concitan sinergias para construir un proyecto común que se implementa de forma coordinada o colaborativa o, por el contrario, como sucede con demasiada frecuencia, actúan como reinos de Taifas, solapándose programas e intervenciones y anteponiendo el protagonismo particular al colectivo.
  10. La relación entre la teoría y la práctica docente. He aquí una de las asignaturas pendientes de todos los planes de estudio. No faltan discursos, propuestas y evidencias sobre su imperiosa urgencia, pero la realidad es tozuda y se resiste. Los niveles de conexión se sitúan en diversos planos: entre el saber académico que se trasmite en la universidad y el saber práctico que se adquiere en el aula; entre los conocimientos culturales, pedagógicos y metodológicos; entre la formación inicial y la permanente; entre la labor tutorial del profesor universitario y la del maestro de escuela; y, en definitiva, entre la universidad y la escuela, con su pertinente reflexión sobre la práctica por separado o de forma compartida. Un acercamiento que se produce cuando se constituyen comunidades de investigación conjuntas; y cuando los tutores de ambas instituciones trabajan codo a codo en la reflexión sobre la práctica que contribuya a contextualizar y problematizar críticamente el conocimiento, explorando nuevas vías alternativas.





Por: Jaume Carbonell
Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2017/03/15/las-10-conexiones-del-cambio-educativo/
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