lunes, mayo 18, 2015

Repercusiones del aprendizaje social y en emociones en el comportamiento del niño y la persona. Influencia en la escuela y vida adulta.

¿La escuela debe prestar atención a la Inteligencia Emocional? ¿Qué necesitamos como sociedad? ¿Debe continuar ocupándose exclusivamente de los aspectos cognitivos? ¿Qué implicaciones tienen estas actitudes?


Las relaciones durante la infancia podrían afectar al desarrollo físico y sexual” Belsky

 “Las investigaciones del psicólogo Jay Belksy ponen de manifiesto cómo una crianza sin cariño y con una gestión deficiente de las emociones puede desembocar en adultos con vidas problemáticas” Punset

Efectivamente, como ya hemos comentado anteriormente, la falta de habilidades sociales y gestión de sus emociones hace que el niño no sepa afrontar situaciones estresantes o adversas. Si estas habilidades no se potencian desde la infancia pueden afectar a su desarrollo en la vida adulta. Las habilidades que incluyen la Inteligencia Emocional y aprender a gestionar sus emociones son clave para controlar la aparición de conductas disruptivas en las que subyace un déficit emocional. Podemos pensar que alumnos que carecen de habilidades sociales desarrollen comportamientos antisociales. Cada vez encontramos más en nuestras escuelas alumnado con problemas de conducta. Estos problemas pueden llegar a la adolescencia y edad adulta.

Estudios han comprobado que adolescentes que tienen habilidades sociales y gestionan mejor sus emociones tiene menor riesgo de consumos abusivos de sustancias como drogas, alcohol y tabaco. De la misma manera y en esta línea de investigación, varios estudios españoles afirman que la Inteligencia Emocional aporta cierto grado explicativo en aspectos como el estrés en el aula, la ansiedad del alumnado como en las conductas disruptivas. Estos estudios también constatan la necesidad de realizar programas de intervención en habilidades y competencias emocionales con el objetivo de aumentar el desarrollo personal y dotar al alumnado de esas habilidades para gestionar mejor sus emociones.

Glover, V. va más allá, planteando la necesidad de estudiar las emociones desde el propio embarazo: “fijarnos en la salud emocional de las mujeres embarazadas, no sólo en la salud física”  

En un estudio que realizó en Bistrol, concluye que “el 15% de madres más ansiosas  duplicaban el riesgo de que el niño manifestara problemas de atención, déficit de atención e incluso trastornos como la hiperactividad” Situación de la educación actual y papel de las emociones en la misma. Como entrenar en emociones.

Está claro que las escuelas tienen que hacer un cambio radical e incorporar definitivamente el aprendizaje social y emocional en las clases si queremos consolidarnos en una sociedad avanzada Pero la gestión de las emociones debe comenzar mucho antes de que los niños ingresen en el sistema educativo –incluso ya se pone en marcha en el útero materno. (Punset)

Las nuevas perspectivas de la educación centradas en los alumnos y en las variables que intervienen en su desarrollo más allá de contemplar una vertiente únicamente cognitiva, nos lleva a plantearnos nuevos propósitos donde el aprendizaje social y en emociones tiene un papel fundamental. Es más que necesario este cambio, las habilidades sociales y emociones tienen un papel fundamental en la escuela y en el posterior desarrollo humano.

El desarrollo de habilidades sociales durante la época escolar contribuye a disminuir también otras situaciones problemáticas presentes en las aulas, tales como: los problemas de relación con los demás compañeros, el aislamiento, falta de solidaridad, agresividad y peleas; que a su vez derivan en desmotivación, señalada frecuentemente como una de las causas del fracaso escolar.

La educación de habilidades sociales y emociones aparecen de manera transversal en nuestros currículos, siendo los aspectos de transmisión de los conocimientos académicos como única tarea de la escuela.

Otros organismos oficiales a nivel mundial establecen que:
 Aprendizaje vinculado a la formación de la identidad de las personas y de su capacidad para convivir, hacer y emprender de un modo continuo. El pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales... UNESCO (1996)

En España se está haciendo hincapié en la necesidad de diseñar, aplicar y evaluar programas de intervención sobre habilidades o competencias en inteligencia emocional, lo que hemos llamado aprender a gestionar emociones. Siempre teniendo en cuenta, como veremos en el próximo apartado, que el aprendizaje de estas competencias debe ser basado en la práctica y entrenamiento más que en la instrucción verbal

La enseñanza de estas habilidades depende de forma prioritaria de la práctica, el entrenamiento. Lo esencial es convertir las habilidades emocionales en una respuesta adaptativa del propio alumno a las diferentes situaciones, una respuesta más del repertorio natural del individuo.

Richard pone un ejemplo de ello haciendo referencia a la manera de concentrarse mediante la respiración. Como calmar la mente y “utilizar esta mente un poco más flexible para cultivar el altruismo, la compasión o lo que quieras”, dejando claro que hace falta un entrenamiento al igual que pasa con la adquisición de las habilidades o competencias en inteligencia emocional. “No es culpa de la meditación, es porque la mente no está entrenada y, si no perseveras, nunca aprenderás nada

Existen estudios contrastados en la eficacia de estos programas específicos de entrenamiento en las habilidades emocionales, en el ámbito educativo los programas llevados a cabo en EEUU bajo la denominación de SEL han mostrado resultados muy prometedores. Un ejemplo de estos programas es el Public School 24 de un centro educativo de Nueva York, programa basado en integrar el aprendizaje social y emocional en la escuela.

Según la pedagoga Linda Lantieri (directora del Programa estadounidense de Resiliencia Interior y cofundadora del CASEL) , en la actualidad podríamos decir que a nivel mundial existen a grandes rasgos dos estrategias más importantes para implementar el aprendizaje social y emocional en la escuela. Una centrada en una instrucción explicita que puede proporcionarse de manera sistemática en el aula permitiendo involucrase a los alumnos de forma activa en su propio aprendizaje, reflexionar y reforzar competencias. Y otra que consiste en crear entornos y ambientes propios, donde las relaciones entre alumnos y profesores sea abierta y de apoyo mutuo, cambiar y gestionar el entorno en todo el centro educativo.

Ambas estrategias comparten la importancia de centrarse en cinco grupos de competencias sociales emocionales: autoconciencia, autogestión, conciencia social, habilidades de relación y toma de decisiones.

Pues bien, no solo somos conocedores de esa necesidad en el alumnado sino también de formar al profesorado para que sea capaz de transmitir esas habilidades. Somos conscientes que tanto la sociedad como el profesorado las está demandando. Más aun teniendo en cuenta los problemas conductuales que nos estamos encontrando en las aulas. Cabe decir que aunque sí hay actuaciones puntuales, falta una mayor investigación sobre su implementación y sus repercusiones, así como un desarrollo normativo que facilite el cambio.


Extraído de:
LA IMPORTANCIA DE GESTIONAR LAS EMOCIONES EN LA ESCUELA: IMPLICACIONES EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE.
ANDRÉS ALAGARDA MOCHOLÍ.


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