martes, mayo 19, 2015

¿Por qué necesitamos escuelas emocionalmente inteligentes?

En esta publicación extraigo las conclusiones de un trabajo de investigación sobre la importancia de gestionar la inteligencia emocional en las escuelas ¿Podemos pensar en Calidad Educativa, sin tener este factor en cuenta?
 Los cambios producidos en la sociedad actual nos han llevado a buscar nuevas perspectivas y líneas de actuación en la educación. Muchas de ellas pasan por desprendernos de paradigmas educacionales tradicionales centrados tan solo  en la adquisición de conocimientos académicos.  


En nuestras escuelas del siglo XXI estamos viendo cada vez más como hay situaciones que nos desbordan, los cambios sociales están derivando en nuevas situaciones muy diferentes de las que vivíamos  apenas hace 10 años. Para afrontar estas nuevas situaciones debemos ser miembros activos del cambio y buscar soluciones más allá de las puramente académicas. Las teorías de las inteligencias múltiples y la inteligencia emocional mencionadas, nos abren nuevos caminos para entender cómo aprenden nuestros alumnos y que necesitan para ello. Centrarnos en ellos, en sus deseos, sentimientos y extraer su máximo potencial.  Entender la educación desde una perspectiva más integradora y global nos ayudará a dar respuesta a nuestros alumnos y a las situaciones que se nos plantean en el aula. 

Crear escuelas emocionalmente inteligentes con la ayuda de las familias nos llevará a tener alumnos que sepan gestionar sus emociones y que sepan afrontar de manera positiva las  situaciones adversas que se encontrarán a lo largo de su vida. A su vez, el aprendizaje de estas habilidades sociales y emocionales hará que asimile  más conocimientos en el aula, se reduzcan las situaciones conflictivas en las mismas, que mejorará la convivencia del mismo centro, se favorezca el desarrollo de habilidades tan importantes como el trabajo en grupo y equipo, la asertividad, manejo de conflictos...  Y sobre todo, que sean menos propensos a presentar trastornos emocionales vinculados con las relaciones interpersonales en su vida adulta. 

Para aprender a gestionar las emociones hace falta entrenamiento en las destrezas y habilidades mencionadas  y sobre todo hacerlas parte integrada del mismo centro y no solo como una pequeña parte dentro de un todo. Debemos ser  conscientes que la cognición y emoción forman un todo y que el alumno debe  ser capaz de alcanzar su desarrollo integral  a partir del mismo. Gestionar las emociones en el aula debe ser un trabajo conjunto de las familias y el profesorado. Un profesorado formado en destrezas y  habilidades emocionales, capaz de dar respuesta a las diferentes situaciones que se dan en el aula. Una de las formas de gestionar las emociones en el aula es mediante un cambio metodológico que implemente el aprendizaje social y emocional en la escuela a través de la adquisición de las  competencias sociales  y emocionales.

En definitiva, se trata de  aprender desde edades tempranas a compartir y comprender las emociones, a gestionarlas y a interactuar con los demás. A fomentar el compañerismo, trabajo en equipo y altruismo, los cuales  tienen una fuerte incidencia en el rendimiento académico, en el desarrollo personal y en la vida laboral y adulta. 


Extraído de:
LA IMPORTANCIA DE GESTIONAR LAS EMOCIONES EN LA ESCUELA: IMPLICACIONES EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE.

ANDRÉS ALAGARDA MOCHOLÍ.

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