martes, enero 20, 2015

El paradigma del desarrollo humano: condición del modelo de educación para la ciudadanía democrática


Para estar cabalmente preocupados sobre lo que sucede en las escuelas, es necesario tener una respuesta a ¿Para qué las queremos? Luego tendremos un sentido para la “Calidad Educativa”. En esta publicación, la autora se remite a reflexionar sobre una escuela dedicada al afianzamiento de una verdadera democracia,


En palabras de Nussbaum, este modelo de desarrollo:

-          Valora «las oportunidades o “capacidades” que posee cada persona en ciertas esferas centrales que abarcan desde la vida, la salud y la integridad física hasta la libertad política, la participación política y la educación».
-          «Reconoce que todas las personas gozan de una dignidad humana inalienable y que ésta debe ser respetada por las leyes y las instituciones».
-          «Supone un compromiso con la democracia, pues un ingrediente esencial de toda vida dotada de dignidad humana es tener voz y voto en la elección de las políticas que gobernarán la propia vida».
-          Respalda «un tipo de democracia en el que predominen ciertos derechos fundamentales protegidos incluso de la decisión de las mayorías».
-          Está vinculado a los compromisos constitucionales de casi todas las naciones democráticas, aunque éstos no siempre se cumplan.
 
Para Nussbaum, un país que desee promover este tipo de «democracia humana y sensible», deberá inculcar en sus ciudadanos aptitudes para:

-          «Reflexionar sobre las cuestiones políticas que afectan la nación, analizarlas, examinarlas, argumentarlas y debatirlas sin deferencia alguna ante la autoridad o la tradición».
-          «Reconocer a los otros ciudadanos como    personas con los mismos derechos que uno (…) y contemplarlos con respeto, como fines en sí mismos y no como medios para obtener beneficios propios mediante su manipulación».
-          «Interesarse por la vida de los otros, entender las consecuencias que cada política implica para las oportunidades y las experiencias de los demás ciudadanos y de las personas que viven en otras naciones».
-          «Imaginar una variedad de cuestiones complejas que afectan la trama de una vida humana en su desarrollo y [reflexionar sobre múltiples temas] fundándose en el conocimiento de todo un abanico de historias concebidas como más que un simple conjunto de datos».
-          «Emitir un juicio crítico sobre los dirigentes políticos, pero con una idea realista».
-          «Pensar en el bien común de la nación como un todo».
-          «Concebir a la propia nación como parte de un orden social complejo».

Valores de la educación para la ciudadanía democrática
La educación para la ciudadanía democrática pretende formar ante todo ciudadanos, más que técnicos o profesionales. El ejercicio de la profesión —como tal— se enmarca dentro del ejercicio autónomo, crítico, deliberante y participativo de la ciudadanía.

En esta dirección, su principal objetivo es la transformación de los estudiantes en ciudadanos de la democracia, o como ella lo expresa, en seres activos en estado de alerta.

Este modelo de educación le asigna valor a: la dignidad humana, la libertad, la igualdad, la justicia social, la comprensión, el respeto, el interés genuino por los demás, la equidad de género, la creatividad, la imaginación empática, la dupla recíproca razón-compasión, la cooperación, el pensamiento crítico (así como la habilidad y el coraje de expresarlo), el sentido de la responsabilidad individual y la curiosidad en el marco del respeto y la comprensión.

Como se puede inferir, este modelo de educación no tiene cabida dentro de un modelo de desarrollo para la rentabilidad económica, donde lo único que cuenta es el PBI per cápita. Canalizar los valores y metas mencionados requiere de la existencia de un modelo de desarrollo de la sociedad que esté dispuesto a asumir los costos que requiere formar ciudadanos para la democracia.

Adicionalmente, Nussbaum sostiene que las artes y las humanidades constituyen el núcleo de la formación para una ciudadanía democrática. Este núcleo considera tres componentes: capacidad de argumentación para la autoevaluación y la crítica; ejercicio de una ciudadanía del mundo; desarrollo de la imaginación creativa.




Extraído de:
Educación significa “educación para la ciudadanía democrática”1
Giovanna Carvajal Barrios
Profesora de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle. Comunicadora Social y Licenciada en Música, Magíster en Comunicación y Diseño Cultural. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias de la Educación de Rudecolombia-Universidad Tecnológica de Pereira.

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