miércoles, agosto 28, 2013

Métodos para lograr mejorar la calidad de la educación de los jóvenes


¿Es razonable pensar en una “receta”, en el logro de Calidad Educativa”? ¿Cómo juega la idea de “igualdad” al pensar la Calidad Educativa? ¿Puede incluirla como un Derecho Humano? La siguiente es la perspectiva de la UNESCO. 
 


La mejora de la calidad de la educación de los jóvenes plantea problemas muy complejos. En primera instancia está vinculada al propio concepto de “calidad”, que no es unívoco en todas las regiones del mundo y, a menudo, en el propio ámbito nacional. Esto se debe a que los sistemas educativos son entidades extremadamente complejas y que cualquier cambio, en particular un cambio cualitativo, es multidimensional y su aplicación insume un cierto tiempo. Además, debe tomar en cuenta también el hecho de que no existen “soluciones milagrosas”, ni ningún “modelo” que pueda ser transferido, habida cuenta de que los modelos son diferentes.

¿Qué métodos se deben aplicar para mejorar la calidad? ¿Existen referencias que sirvan de orientación normativa? ¿Sobre qué bases eficaces se puede apoyar el cambio? Sin pretender ser exhaustivo, en este capítulo se presentan algunas tendencias y algunos hitos que pueden aportar elementos de reflexión para aclarar las normas que se podrían aplicar y para apoyar las medidas que se podrían aplicar.

Tendencias en educación y calidad de la educación de los jóvenes
Un determinado número de tendencias, más o menos consistentes, de la educación de los jóvenes, de sus necesidades y del desarrollo ya se ha identificado. Otras dicen respecto a las formas más comunes de la educación de los jóvenes, sobre todo a la enseñanza secundaria, la enseñanza técnica y la formación profesional, así como la educación no formal.

Definir la calidad de la educación tomando en cuenta la igualidad
Hay dos abordajes principales generalmente utilizados para definir la calidad en la educación. El primero consiste en usar un marco de sistemas y enseguida averiguar la calidad de la educación en términos de insumos (inputs), procesos y productos (outputs). Éste es esencialmente un modelo de eficiencia que, típicamente, clasifica los resultados logrados (normalmente, una medida del logro de aprendizaje) según el monto de inversiones hechas en el sistema y la eficacia de los procesos por medio de los cuales se obtuvieron los resultados. Dicho modelo es, además, un modelo de producción normativo, en la medida que presupone que las cuestiones de metas e intereses no son cuestionados y que la calidad se refiere simplemente a cuántos insumos fueron utilizados y a qué procesos son esenciales para lograr el producto deseado. A fin de incluir la equidad en este modelo será necesario adoptar una perspectiva desde los derechos humanos para analizar insumos, procesos y producto.

El segundo abordaje generalmente usado para definir la calidad de la educación comprende un marco sectorial que trata a la educación como un sector que se encuentra íntimamente relacionado con otros sectores de la sociedad. Dicho abordaje se preocupa por tres factores primordiales que constituyen una educación de calidad, en términos de relevancia, efectividad y eficiencia. La cuestión de la relevancia reconoce que los objetivos establecidos y los contenidos prescritos para la educación son contenciosos y a menudo tienen que ser negociados. No podemos hablar de calidad de la educación cuando los objetivos y los contenidos no atienden a las necesidades de los estudiantes o a los valores y aspiraciones de la comunidad y de la sociedad en general. La efectividad se refiere a la medida en qué los objetivos y las metas establecidos están siendo alcanzados. Acá, nuevamente, hay una consideración más amplia según la cual una vasta gama de objetivos podría ser establecida en términos de información, conocimiento, habilidades, valores, actitudes y cambios en pautas de comportamiento, etc.

Una educación de calidad tiene que cumplir con sus promesas y es esto lo que se está evaluando cuando se mira a la efectividad en tanto que medida de calidad. Eficiencia concierne qué hace falta para que se cumplan las promesas de educación de calidad. Se trata de analizar si podrían lograrse mejores resultados con los mismos recursos o si los mismos resultados podrían ser alcanzados con menos recursos. En otras palabras, la eficiencia en tanto medida de la calidad de la educación se refiera a la adecuación de los recursos y a la eficacia de los métodos utilizados. Otra vez se nos hace necesario adoptar una perspectiva desde los derechos humanos a fin de incluir las cuestiones sobre la equidad en dicho modelo de educación de calidad.

La definición de una educación de calidad desde una perspectiva de los derechos humanos incluye una revisión sistemática de los factores que facilitan u obstaculizan los derechos de diversos grupos, en cada etapa de análisis del modelo utilizado para la definición de la calidad. La mejor manera de hacerlo es concentrándose en el estudiante en tanto que alguien con derecho a la educación y revisando los factores relativos al acceso, a la asistencia, a la finalización de la escolarización y al logro de aprendizajes relevantes por parte de diferentes grupos de estudiantes.



Extraído de
UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS LOS JÓVENES
Reflexiones y contribuciones en el marco de la
47a CONFERENCIA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN DE LA UNESCO
GINEBRA, 8-11 DE SEPTIEMBRE 2004
OFICINA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN

miércoles, agosto 21, 2013

Una educación de calidad para todos los jóvenes. Diez reflexiones

La idea de Calidad Educativa debe ser desarrollada en cada comunidad, con plena participación democrática, las siguientes reflexiones sobre la educación de calidad para todos los jóvenes fueron hechas en el seno de la UNESCO, si bien son conocidas, estas afirmaciones sirven de ayuda a la reflexión.





Un cierto número de cuestiones que atañen a la calidad de la educación evidentemente no son nuevas, habida cuenta de que la UNESCO, en particular se ha ocupado de ellas desde hace varios decenios, pero la mayoría de los problemas, a pesar de muchos esfuerzos y algunos progresos, están lejos de haber sido solucionados.

Diez testimonios y reflexiones
1. El número de adolescentes y de jóvenes que terminan la educación primaria crece rápidamente. Los efectivos escolarizados en la enseñanza secundaria en todo el mundo se han multiplicado por más de diez en el transcurso de los últimos cincuenta años. Entre 1990 y 2000, el índice bruto de escolarización en la enseñanza secundaria pasó, como media mundial, de un 56% a un 77,5%, lo que representa un aumento de más del 38%.

Este fenómeno por un lado es paralelo al importante crecimiento demográfico en determinadas regiones del mundo, sobretodo en las regiones más pobres, y por otro, a la convicción de millones de personas de que una educación secundaria parece ser el camino más fácil para encontrar una trabajo, asegurarse un salario decente y mejorar sus condiciones de vida. Las estadísticas demuestran que existe una correlación directa entre el nivel de educación y el de desarrollo. De este modo, en los 20 países de “desarrollo humano bajo” (para los que se dispone de cifras), el índice medio de escolarización en la enseñanza secundaria durante el curso 2000- 2001 ascendía como media a un 19% (con variaciones de entre un 5 y un 40%); en 59 países de “desarrollo humano medio” dicho índice es del 55% (con variaciones de entre un 21 y un 88%), mientras que para 45 países de “desarrollo humano alto”, el índice medio es del 83% (con variaciones de entre un 49 y un 101%).

Las poblaciones mantienen la gran esperanza de ver a cada uno de sus adolescentes conseguir una formación dentro de la educación secundaria formal – inferior y superior – para así, desarrollar todos sus talentos, vivir mejor, salir de la pobreza, insertarse en la vida activa y contribuir al desarrollo.

2. Pero, al mismo a tiempo, un malestar general se hace notar tanto en los países ricos como en los países pobres dentro de las estructuras que apuntan a la formación de élites o dentro de las estructuras dirigidas a nuevas capas sociales que acceden a la educación secundaria e incluso a adolescentes y jóvenes que no están integrados en el sistema de educación.

La pérdida de confianza está asociada a un sentimiento bastante generalizado de un descenso del nivel de adquisición de experiencia de los beneficiarios de la enseñanza secundaria en todas las regiones del mundo. Aún cuando dicho descenso del nivel de adquisición experiencias no se hace evidente, y que no existen estudios científicos al respecto, o los que existen dejan mucho que desear, es indiscutible que la educación de los jóvenes, en sus distintas formas actuales de enseñanza secundaria, no satisface ni las necesidades de los individuos ni las de las sociedades de ningún rincón del mundo. Este malestar generalizado, presenta incluso importantes matices según las regiones y los distintos grupos humanos, y parece asociado a una gran dificultad por definir y hacer frente a las necesidades educativas tan diversificadas de los adolescentes y de los jóvenes en un mundo que se caracteriza, al mismo tiempo, por las interdependencias y las desigualdades cada vez más latentes.

En el mundo haya un consenso relativamente generalizado sobre el hecho de que las necesidades educativas para una mundialización de índole humana están estrechamente relacionadas con la adquisición de competencias para aprender todo a lo largo de la vida que será cada vez más larga, alternando periodos de formación, trabajo y paro. Incluirá del mismo modo riesgos cada vez mayores de marginalización o de exclusión de cualquier beneficio del crecimiento económico. Parece también que regiones enteras van a sufrir aún más por culpa de pandemias mundiales, de una movilidad geográfica en aumentación (migración de cerebros) y de un crecimiento de los movimientos migratorios “voluntarios” o “forzados”, así como otros fenómenos aún difíciles de identificar. El VIH&SIDA, por ejemplo, crea necesidades específicas en términos de competencias, ya que lo que realmente se necesita son cambios de comportamiento y no sólo la adquisición de conocimientos. Ocurre lo mismo con el desarrollo sostenible y el “vivir juntos en paz”.

3. En determinados casos, esta situación pone incluso en tela de juicio el sentido mismo de la educación formal, su valor en tanto que medio para acceder al mundo laboral y contribuir al desarrollo sostenible, la cohesión social y el asentamiento de las bases para la paz. Algunos investigadores se preguntan incluso si el esfuerzo financiero, organizacional y familiar realizado para alcanzar la escolarización universal en su forma actual, especialmente después de la enseñanza primaria, vale realmente la pena. “Aprender a querer vivir juntos” sigue siendo muy difícil. La violencia física escolar toma un lugar cada vez más importante, tanto entre las mujeres jóvenes como en otras situaciones de diversa índole.

Deberíamos preguntarnos si en determinados casos, esta violencia no es una respuesta a una educación llena de resentimiento, que por una parte se aleja mucho de las necesidades de adolescentes y jóvenes y que, por otra, está muy lejos de garantizar a sus protagonistas un lugar en los sectores más dinámicos de la economía mundial y de las economías locales. En las regiones más pobres, dicha violencia aparece a menudo muy alejada de las posibilidades de llegar a ser un incentivo para el desarrollo local y para la integración mundial.

4. No obstante, las familias, las comunidades y los poderes públicos siguen haciendo grandes esfuerzos por mantener el proceso de escolarización durante un periodo de tiempo cada vez más largo, es decir, más allá de la enseñanza primaria. Ahora bien ¿debe basarse dicha escolarización en los tipos de instituciones inventadas y “sistematizadas” durante el siglo XVIII y la primera parte del siglo XIX? Los sistemas educativos fueron creados y desarrollados en un entorno caracterizado por economías y Estados nacionales, una población rural bastante importante y peticiones de democratización relativamente limitadas y homogéneas. Las exigencias actuales son a la vez más globales y diversificadas, con estructuras familiares y de comunicación e información completamente diferentes. El marco de acción adoptado en Dakar pide, en su objetivo número 3 “velar porque las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes y adultos se satisfagan mediante un acceso equitativo a un aprendizaje adecuado y a programas de preparación para la vida activa”. Pero sin embargo, no responde a cuestiones cruciales como: Ser escolarizados: ¿Para aprender qué? ¿Dónde? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Cómo? ¿Con qué profesorado?

5. Los gobiernos nacionales y los poderes públicos en general hacen lo que pueden para llevar la escolarización a un número cada vez mayor de adolescentes y jóvenes que desean formarse o que no tienen otra opción de integración social más que el recurso a las distintas instituciones de enseñanza. Por falta de alternativas, muchos países que deben hacer frente a un número creciente de jóvenes que ya han terminado sus estudios primarios, invierten principalmente en un proceso de multiplicación de “escuelas” secundarias y de “institutos”, de “escuelas superiores” o de “escuelas comunitarias”.

Al mismo tiempo que la secundaria “tradicional y técnica” es puesta en entredicho por distintos países desarrollados, en los países del sur se multiplican los establecimientos de este tipo. Aún cuando existen, más o menos por todas partes, “buenas políticas” y “mejores prácticas”, éstas son poco conocidas y no se cuenta un estudio detallado sobre el valor que pudieran representar para ser aplicadas a fines diferentes de los que las originaron. ¿Se pueden inventar modelos nuevos de educación para adolescentes y jóvenes en los países pobres que sufren un importante aumento demográfico o se deben franquear todas las etapas que ya han recorrido los países ricos? O bien, ¿podrían importarse, para la educación de adolescentes y jóvenes, los nuevos conceptos que se desarrollan en determinados países ricos como, por ejemplo, el de las distintas formas de “centros de aprendizaje”, haciendo abstracción de la historia y del entorno socioeconómico de los que surgieron?

6. La cuestión de las características de la oferta de la educación que sucede a la educación primaria es especialmente importante cuando se trata de encontrar una educación de gran calidad para ambos sexos y para los “recién llegados”. Los jóvenes nacionales de países o de familias que no cuentan con una historia de escolarización larga y bien establecida se enfrentan a numerosos problemas de integración y de aprendizaje cuando llegan a los establecimientos tradicionales de enseñanza secundaria general o técnica. En todo el mundo, las preocupaciones afectan sobretodo al acceso, la equidad y la calidad de la educación de mujeres jóvenes, pero se constata que en determinadas regiones, el colectivo de hombres jóvenes supone también un problema importante. Todo esto puede justificarse por una serie de razones culturales o económicas, pero las verdaderas dificultades parecen estar siempre vinculadas a un sentimiento de inadecuación o incluso de distanciamiento entre las necesidades en educación de los jóvenes y las respuestas que los sistemas ofrecen a dichas necesidades.

Muchos jóvenes que acceden al nivel de enseñanza secundaria no se adaptan a la “norma escolar” de alumnos medios, haciendo patente que los sistemas educativos y su funcionamiento pueden ser fuente de marginalización y de exclusión. En un sentido más amplio, ¿qué puede hacer la educación para luchar contra la pobreza y favorecer la cohesión social? Sin duda alguna, en estos ámbitos existen también distintas formas de “buenas políticas” y “mejores prácticas”, pero ¿cuáles son? ¿Cuál es su nivel de transferencia y su posibilidad de generalización?

7. Es de consenso internacional que los gobiernos nacionales y los poderes públicos deben ser muy activos en la regulación de la educación de los adolescentes y los jóvenes, es decir, en la definición de normas y de sistemas de seguimiento. Nadie pone en tela de juicio el papel de los gobiernos a la hora de definir las finalidades y los objetivos de una educación de calidad para todos los jóvenes. Sin embargo, se suceden los debates y las distintas opiniones sobre la forma en que los gobiernos deben definir dichas finalidades y dicho objetivos para dicha educación. ¿Deben seguir haciéndolo cada uno por su parte, como en el periodo de los Estados nacionales con fronteras “compactas”, o deben hacerlo de forma cada vez más cooperativa? ¿Es posible definir “normas” mundiales de adquisición de experiencias o competencias deseadas? ¿Es conveniente, política y socialmente, para lograr una mundialización de índole humana, definir distintas competencias para los distintos grupos o categorías de países (desarrollados/en desarrollo, ricos/pobres, etc.)? ¿Se pueden evaluar las experiencias adquiridas con respecto a un concepto y unas referencias universales que caracterizan la calidad de la enseñanza para todos los adolescentes y los jóvenes? ¿Es eso deseable? Frente a los desafíos planetarios que plantean la pobreza, el entorno, la cohesión social o la construcción de la paz ¿es razonable pensar que se puede salir sin ayuda de esas situaciones?

8. También es de consenso que los gobiernos nacionales no pueden asegurar de la misma forma que antes el funcionamiento de los sistemas educativos en general, y de las formas educativas en particular, para adolescentes y jóvenes. La cuestión de una “buena gobernabilidad” de la educación basada en el diálogo político y social, se ha convertido en el eje central, y la constitución o ampliación de nuevas relaciones de colaboración aparecen como la estrategia mejor adaptada para alcanzar dicho objetivo. La buena gobernabilidad hace referencia, entre otras, a la organización del “gobierno” de la educación y de su gestión con respecto al territorio (centralización o descentralización), al poder en sí mismo (con más o menos participación de los distintos actores) y a la financiación (quién debe financiar qué en el caso particular de la educación posterior a la enseñanza primaria).

Varias cuestiones se plantean al respecto: Las relaciones de colaboración ¿afectan a todos los niveles? ¿Desempeña el sector privado un papel específico para la enseñanza secundaria? ¿Cuál? ¿A través de qué mecanismos? ¿Cómo crear asociaciones entre los propios alumnos?

9. Las relaciones de colaboración internacionales y entre diferentes actores a escala nacional son imprescindibles para garantizar una enseñanza de calidad para todos los jóvenes. Adoptando el Marco de Acción de Dakar, la comunidad internacional afirmó que “ningún país que se comprometa seriamente con la Educación para Todos se verá frustrado por falta de recursos en su empeño por lograr esa meta”. Pero la financiación de una enseñanza de calidad para todos los jóvenes carece todavía de medios. La mayor parte de los proveedores de fondos bilaterales tienen como objetivo contribuir con el 0,7% de su producto nacional bruto a la ayuda al desarrollo, pero la mayor parte de entre ellos, a excepción de los países nórdicos, no han alcanzado dicho objetivo y los recursos disponibles son principalmente asignados a la educación primaria o la educación no formal.

Algunos países siguen invirtiendo, proporcionalmente, más en la enseñanza superior que en la secundaria que, por este motivo, aparece como el “pariente pobre” de los sistemas educativos. Además, en los casos de la educación posprimaria, otras asociaciones adquieren una importancia cada vez mayor. Los medios de comunicación, los creadores de herramientas didácticas, de programas educativos y de contenidos Internet, las familias y los propios estudiantes deben ser considerados como socios a partes iguales. La cuestión que se plantea actualmente no es realmente la de su reconocimiento o su legitimidad, sino la de su articulación productiva y creativa en un sistema de buena gobernabilidad. ¿Cómo crear las condiciones y las metodologías de diálogo y de acción necesarias para crear un círculo virtuoso entre todos los agentes que intervienen en la educación de adolescentes y jóvenes? ¿Cómo poner en marcha y gestionar dichas asociaciones en el día a día?

10. Por último, las nuevas tecnologías y otras alternativas educativas fracasarán frente al desafío de garantizar el derecho a una educación de calidad para todos los jóvenes, si no se produce una mediación adecuada por parte de los docentes. Tras periodos de cierta fascinación frente a las nuevas tecnologías emergentes, nadie duda hoy en día de lo necesario de las mismas, y al mismo tiempo, de la necesidad de poder contar con un profesorado bien formado, suficientemente remunerado y capaz de seguir los procesos de evolución de los conocimientos y de su propia estructura, y que disponga, al mismo tiempo, de las competencias necesarias para hacer frente a las interdependencias cada vez mayores que afectan al mundo en general y a la escuela en particular. Los criterios de formación inicial, de contratación, de integración y de formación en curso de empleo afectan a todo el profesorado, pero en especial al de la enseñanza primaria.

Algunas disciplinas antes impartidas, desaparecen, pero el profesorado permanece y es necesario encontrarle una nueva plaza y nuevas funciones en el sistema de enseñanza. Del mismo modo, aparecen nuevas disciplinas como la promoción de la salud, la prevención del VIH&SIDA, la educación sexual, la adquisición de competencias para la vida, que antes no se estudiaban, nada o casi nada, en la escuela y que hoy en día implican métodos diferentes de enseñanza basados en las fuertes relaciones humanas e interpersonales, al mismo tiempo que requieren el uso de las nuevas tecnologías ¿Cómo definir los perfiles del profesorado para una educación de calidad para todos los jóvenes? ¿Cómo garantizar la actualización de la formación? ¿Cómo acompañar y apoyar el trabajo de los profesores frente a las “nuevas generaciones” y otros jóvenes que, a menudo, son poco “escolares”? ¿Cómo ayudar a los docentes y jefes de los establecimientos a mejorar la calidad de vida escolar para prevenir y luchar contra la violencia en la sociedad y en la escuela?

Sin revestir carácter exhaustivo, las reflexiones y cuestiones precedentes muestran de manera suficientemente explícita la agudeza de los problemas y la urgencia de tomar las oportunas medidas eficaces y, sin duda alguna, innovadoras, para mejorar realmente la calidad de la educación de todos los jóvenes. Existe, además, en todos los sistemas educativos, una fuerte tensión entre el malestar y la esperanza, entre la inquietud frente a los desafíos del futuro y el deber de afrontar resueltamente los problemas.

La calidad y riqueza de los debates efectuados durante la Conferencia permiten pensar que ésta ha perfectamente alcanzado sus objetivos y que sus conclusiones podrán orientar nuevas políticas, que respondan de manera más adecuada a las necesidades de los jóvenes en un mundo que se caracteriza a su vez por la complejidad de una mundialización que se acelera y por necesidades locales a las cuales se encuentran confrontados a diario.

NOTA: Los enfatizados no corresponden al texto original



Extraído de
UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS LOS JÓVENES
Reflexiones y contribuciones en el marco de la
47a CONFERENCIA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN DE LA UNESCO
GINEBRA, 8-11 DE SEPTIEMBRE 2004
OFICINA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN

miércoles, agosto 14, 2013

Los obstáculos para lograr una escuela democrática

¿Cuáles son los obstáculos para el logro de una escuela de calidad, que prepare para vivir en una sociedad democrática? ¿La escuela es un reflejo de lo que es la sociedad? ¿Es el lugar desde el que se pueda cambiar a la sociedad? ¿Es el poder económico un obstáculo para el logro de una verdadera democracia?
 


Quiero mencionar, aunque sea de forma breve, los principales obstáculos que encontramos en este camino hacia la escuela democrática, y que prepare para vivir en una sociedad democrática. Como decía, la escuela es una institución muy enraizada en la sociedad, por lo que las relaciones entre la escuela y la sociedad son relaciones muy estrechas; muchas veces se ha señalado que cada sociedad tiene la escuela que le corresponde, y que no es posible que exista un divorcio entre una y otra.

A una sociedad autoritaria le corresponderá una escuela autoritaria, y sería difícil cambiar la sociedad empezando por cambiar la escuela. No es la escuela el lugar desde el que podamos cambiar la sociedad, aunque a la larga puede contribuir a ello. Se pueden promover modificaciones, hay cambios que se pueden introducir, y que facilitarán que en el futuro la sociedad cambie, pero la escuela es una parte de la sociedad y, por tanto, dependiente de ella.

No se pueden provocar grandes cambios si la escuela tiene que desenvolverse en un medio social en el que predominan valores contrarios a los que promueve. Podemos estar predicando determinado tipo de valores, pero si los que prevalecen en la sociedad son contrarios, apenas conseguiremos modificar esos valores en nuestros alumnos.
Hablando en términos generales, ¿cuales son los obstáculos que se oponen a que tengamos una escuela en verdad democrática?

Lo primero son las propias deficiencias del sistema democrático. La democracia, lo sabemos, no es un estado en que se encuentre una sociedad, sino que es un camino, un proceso y no podemos decir que ninguna sociedad sea perfectamente democrática. No. Hay sociedades más democráticas que otras, menos democráticas, o nada democráticas, y siempre nos tenemos que ir moviendo hacia un ideal. La democracia es algo que tiene que estarse perfeccionando. Nunca encontraremos una sociedad que sea perfectamente democrática, como nunca encontraremos el Estado perfecto, ni una ciencia que lo explique todo. Pero ¿cuáles son las sociedades que son más democráticas? Esas sociedades en las que los ciudadanos participan y deciden, pero participan no sólo mediante las votaciones, que sólo constituyen un acto ritual, ya que no basta con elegir a los gobernantes si luego no tenemos formas de controlar a esos gobernantes.

En el siglo XVI y XVII se escribían libros sobre la “educación de los príncipes”, la educación de los gobernantes. Hace algún tiempo, en una conferencia escuchaba decir al filósofo Fernando Savater que para cambiar la educación tenemos que dar una educación de príncipes a todos los ciudadanos, lo que me parece una hermosa forma de expresar la idea de que para ser libres todos tenemos que ser gobernantes. Ésa sería una sociedad en la cual estaríamos más próximos a la democracia.

La democracia es, pues, una forma de funcionamiento, y una dirección en la que tenemos que movernos, pero encontramos con frecuencia en muchos países, creo que desgraciadamente en casi todos, sino en todos, que los gobernantes se preocupan más por mantenerse en el poder que por las cosas que puedan realizarse a través de disponer de ese poder. Entonces, mejorar el sistema democrático participando todos en ello es algo necesario, y las deficiencias en el sistema democrático son dificultades para tener una escuela democrática.

El segundo punto que me gustaría mencionar es la independencia que existe ahora en el poder económico, porque en las sociedades que se dicen democráticas elegimos a nuestros gobernantes, y podemos no elegirlos, pero al poder económico no lo elegimos, es un poder completamente oculto; es decir, las grandes empresas transnacionales no están bajo el control de los ciudadanos; puede haber algunas leyes que limiten ciertas formas de funcionamiento, pero en definitiva funcionan de una manera muy poco regulada, y al margen de ese funcionamiento democrático. Tienen un enorme poder y creo que cada vez más, y el neoliberalismo propugna en definitiva por que las empresas funcionen sin estar sometidas a reglas, sin estar sometidas al poder político, que sería el democrático. Como señala un autor que se ha ocupado mucho de la democracia, el tratadista italiano Norberto Bobbio, la democracia no depende fundamentalmente de cuántos votan, sino de dónde se vota, es decir, en qué tipo de ámbitos sociales existe un control por parte de los ciudadanos. Se trata de que la democracia llegue no sólo a las instituciones políticas, sino al funcionamiento económico, a las escuelas, a los sindicatos, a las asociaciones, a los clubes de futbol. La democracia sólo existirá cuando se extienda a todos los lugares, cuando los ciudadanos participen en la toma de decisiones, y en el control de lo que se hace en todos los lugares.


Autor
Juan Delval
Extraído de: La escuela para el siglo XXI

Juan Deval
Doctor en Filosofía. Catedrático de Psicología Evolutiva y Educación en la Universidad Autónoma de Madrid. Sus líneas de investigación versan sobre el desarrollo del pensamiento infantil, especialmente en lo relativo a la lógica, a la formación del pensamiento científico y a la construcción de nociones sociales, así como a su aplicación a la formación de conocimientos en la escuela.


domingo, agosto 04, 2013

Calidad de la Educación y el papel clave de los docentes

Para ingresar en el camino de la Calidad Educativa, es necesario la participación de todos, es una tarea de la sociedad en su conjunto, pero hay sectores que tienen un mayor grado de participación ¿Quiénes más que los propios docentes? ¿Qué rol deben representar? Los siguientes párrafos destacan el punto de vista de la UNESCO.




¡Para mejorar la calidad de los procesos educativos, hacen falta docentes competentes en suficiente cantidad!

Esta evidencia es recordada regularmente por las autoridades políticas, por las asociaciones profesionales, los expertos o las organizaciones internacionales. Los Ministros de Educación, reunidos en la sede de la UNESCO durante la 32a. Conferencia General lo han reafirmado: “Nosotros consideramos indispensable el papel de los docentes como proveedores de conocimientos y de valores, así como de líderes de la comunidad, responsables por el futuro de nuestros jóvenes; nosotros deberíamos hacer todo lo que esté en nuestro poder a fin de apoyarlos y beneficiarnos de sus experiencias.” (UNESCO, 2003 (a). Traducción no oficial).

(…) Los docentes son los pilares de la reforma. Creo que no existe ninguna reforma, tanto en el plano de la calidad o sobre otras cuestiones que pueda tener éxito sin una participación, sin un compromiso por parte de los docentes.
Elie Jouen, Secretario General Adjunto, Internacional de la Educación

En la realidad, la situación está lejos de ser satisfactoria. Muchos países sufren una grave penuria de docentes o una falta de docentes calificados en un determinado número de disciplinas. La presencia en el aula de docentes competentes y bien capacitados se enfrenta a menudo con numerosos obstáculos (bajos salarios, estatuto social precario, carga de trabajo pesada, personal pletórico, perspectivas limitadas de evolución profesional, etc.).

Si bien algunos países han introducido medidas para mejorar la formación y las condiciones de trabajo de los docentes, en otros asistimos a un deterioro de la formación de los docentes. Por ejemplo, en varios países africanos el 75% de los docentes no están formados. En ese contexto, numerosos gobiernos, lo mismo que la Internacional de la Educación, han denunciado las políticas de ajuste estructural que a menudo han sido una de las causas de esta situación.

La necesidad de que la sociedad reconozca y sobre todo valore el rol fundamental del docente ha sido un tema central de las discusiones. Al respecto, es oportuno recordar que el Programa PISA pone de manifiesto quienes son los campeones de la calidad de la educación: los finlandeses, los suecos, los canadienses, los japoneses y coreanos. Todos ellos valoran altamente la educación de sus pueblos y su capacidad de aprendizaje, pero además estiman a sus docentes. Y su estima es crucial para que esas maestras y profesores puedan resolver los problemas a los que se enfrentan en los contextos de imprevisibilidad y adversidad característicos del siglo XXI.

Los fenómenos migratorios, las altas tasas de desempleo y la violencia juvenil nos han obligado a establecer una innovadora "Secretaría de la Juventud" que trabajará junto con la Cartera de Educación; pero no bastan estas acciones, debemos llegar al factor determinante más influyente de los jóvenes: Sus maestros y maestras, quienes resultan ser modelos, y en no pocas ocasiones, un respaldo ético para las familias desintegradas; y estamos trabajando en ello.
Darlyn Xiomara Meza, Ministra de Educación, El Salvador

Enseñar: una profesión exigente y en constante evolución
Por otro lado, la profesión del docente parece más difícil de ser ejercida. La imagen del docente, particularmente a nivel secundario, especialista de una disciplina, solo frente a su clase, constituye todavía muchas veces una realidad y, sin embargo, no corresponde ya a las exigencias de la función docente ni a las expectativas formuladas con respecto a la educación de los jóvenes. Si bien la profesión de docente conserva elementos de permanencia, cualesquiera sean la época o los niveles de la educación, muchas cosas han cambiado y cambian continuamente: los conocimientos, la manera de acceder a ellos, la influencia de los medios y de las TIC, las expectativas de la sociedad, el entorno social, los alumnos mismos, etc. De “transmisor de saberes”, el docente está llamado a volverse cada vez más un “mediador de la construcción del conocimiento”.

Una mejor consideración de las necesidades educativas de los niños y de los jóvenes implica en particular un cambio de modelo colocando al aprendizaje, en lugar del acto de enseñar, en el centro del proceso educativo. De “transmisor de saberes”, el docente está llamado a volverse cada vez más un “mediador de la construcción del conocimiento”.

Queremos que nuestros docentes estén bien formados, que tengan una mentalidad abierta y que sean capaces de influir sobre nuestro espíritu y detectar las necesidades de cada uno de los miembros de la comunidad escolar. Para vivir en el siglo XXI es vital desarrollar las capacidades de comunicación, el trabajo en equipo, la autonomía, la iniciativa y el espíritu crítico. En consecuencia, se deben poner a disposición de todos los alumnos nuevos métodos de enseñanza directamente relacionados con el alumno, lo mismo que tecnologías modernas, para que éstos puedan adquirir un conocimiento que les permita ser los protagonistas de su propia educación.
Agnes Kardakou y Maria Zahariou, 14 años, Grecia

Cuando todos nuestros niños están aprendiendo y cada uno esté desarrollando el máximo de sus posibilidades, sabemos que hemos cumplido con nuestra tarea. Cotidianamente los padres y las comunidades de todo el mundo confían a los docentes la más importante misión. Ninguna escuela puede alcanzar el éxito si no tiene docentes bien formados.
Rod Paige, Ministro de Educación, Estados Unidos de América

La función fundamental en la modernización del sistema de educación la asume el docente, que debe transformarse en el administrador del proceso educativo, en un psicólogo y ser competente desde el punto de vista profesional y creativo a título individual.
Zhaksybek A. Kulekeyev, Ministro de Educación y Ciencias, República de Kazajstán

El buen docente: ¿es un hombre orquestra?
El buen docente es, cada vez más, el que logra guiar a los alumnos entre el caos de los conocimientos disponibles y mostrarles como utilizar la información y comunicarse. Él debe igualmente favorecer el desarrollo de las competencias sociales y un ambiente escolar que permita a los jóvenes aprender a vivir juntos y a tornarse ciudadanos responsables. Estas son grandes responsabilidades que no pueden ser asumidas sino por profesionales dedicados y con una buena formación. Cuando se examina la lista de competencias que deben tener los docentes, (véase el cuadro), se constata que es bastante impresionante. Hasta podríamos preguntarnos una única persona, sean cuales sean sus cualidades personales y su formación, ¿puede razonablemente pretender ocupar tal función?

Diez nuevas competencias para enseñar
1.         organizar y animar situaciones de aprendizaje;
2.         gestionar la progresión de los aprendizajes;
3.         concebir y hacer evolucionar los dispositivos de diferenciación;
4.         implicar a los alumnos en sus aprendizajes y en su trabajo;
5.         trabajar en equipo;
6.         participar en la gestión de la escuela;
7.         informar e implicar a los padres;
8.         servirse de las nuevas tecnologías;
9.         afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión;
10.       conducir su propia formación permanente.
Perrenoud, Ph. (1999) Invitation au voyage, Paris, ESF

Los participantes de este taller han dedicado gran parte de sus discusiones a la definición del concepto de calidad antes de explorar su relación con el rol de los docentes, a fin de poder establecer criterios de evaluación de las condiciones de enseñanza. En varias intervenciones se ha planteado que la calidad de la educación no puede ser medida únicamente en términos de desempeño de los estudiantes y de resultados de aprendizaje, sino que debería ser considerada también con relación al contenido y al proceso de enseñanza.

No se pueden tener en cuenta las responsabilidades del docente sin tomar en consideración las condiciones en las cuales los docentes deben ejercer su actividad.
Daniel Pinkasz, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Argentina

Entre los principales criterios para evaluar la calidad de la educación se mencionaron la infraestructura escolar, la relación alumno-profesor, los recursos y materiales didácticos disponibles, el tiempo de aprendizaje, la adaptación del currículo al ambiente social y a las necesidades de los jóvenes (por ejemplo: la provisión de información sobre el VIH&SIDA, el desarrollo sostenible, etc.), así como aspectos relacionados a la calidad de la formación y de las condiciones de vida de los docentes. Se ha destacado también la importancia de que la formación de los estudiantes considere contenidos relacionados con las nuevas tecnologías de información y de comunicación (TIC), la mediación de conflictos, las cuestiones de género, la diversidad cultural, los derechos humanos, la democracia y las competencias para la vida.

Yo pienso que ya ha llegado el momento de evaluar a los docentes según su rendimiento y que se deberían definir indicadores de rendimiento y de éxito. Esto significa que será necesario modificar nuestro tipo de formación. En la mayoría de los casos en los países en desarrollo copiamos modelos de formación existentes y los aplicamos a nuestros docentes sin preguntarnos si eso corresponde a nuestras necesidades, a nuestro país, a nuestra cultura. Pienso que llegó el momento de concebir nuestra propia formación, una que sea apropiada a nuestra cultura.
Reema Khader, Director General de Planificación, Palestina

El reclutamiento de docentes de calidad
Un sistema educativo que se proponga ofrecer una educación de calidad para todos los jóvenes debe poder contar con docentes bien formados, suficientemente remunerados, capaces de seguir la evolución de los conocimientos y de sus estructuras y con las competencias necesarias para poder tomar en cuenta las crecientes interdependencias que afectan no sólo al mundo sino también a la escuela.
Por eso, es importante para un docente disponer de una formación de base, pero es importante también de poner de manifiesto la formación continua y la existencia de un equilibrio entre los dos.

Tras de haber sufrido durante largo tiempo un violento conflicto, el pueblo de Sri Lanka está tratando de reconstruir su vida y de construir una sociedad de paz. Como la joven generación debe asumir su papel en este proceso, se está difundiendo la educación para la paz entre sus docentes. El gobierno de Sri Lanka y la GTZ inició actividades tales como un concurso literario entre los institutos docentes sobre el tema de la paz, lo mismo que visitas recíprocas entre los institutos docentes del norte y de sur, en el marco del vínculo para la paz y un taller sobre la educación para la paz que hizo que docentes en ciernes adoptaran y debatiesen la educación para aprender a vivir juntos. Como integran el programa de formación de docentes antes que estos ocupen sus funciones y durante su período de actividad en el marco del proyecto para el sector de educación básica, estas iniciativas brindan la oportunidad para que los docentes que están siendo formados aprendan el idioma, la cultura y las ideas de otros.

La enseñaza requiere una verdadera formación profesional y la adquisición de competencias que exceden largamente las vinculadas a los conocimientos de las disciplinas. Los criterios de formación inicial, de reclutamiento, de integración y de formación en servicio conciernen a todos los docentes, pero más particularmente a los de posprimaria.

Para que los docentes actuales puedan impartir la educación de calidad que solicitamos, lo más importante es que se les brinde la formación y los materiales necesarios para que puedan enfrentar los nuevos desafíos que enfrenta la escuela y la sociedad en general. En nuestra situación actual, el docente no sólo es una persona especializada en ciertos temas, sino que también es un trabajador sanitario y debe ocuparse del bienestar de los huérfanos y enfrentar el aumento de la mortandad provocada por el VIH&SIDA y problemas sanitarios conexos que también afectan al docente en su propio medio. En consecuencia, debemos revisar nuestros métodos y dar una formación inicial a los docentes y seguir formándolos durante el servicio e introducir programas que deben de estar orientados para enfrentar los desafíos actuales. Los docentes deben ser recompensados en función de nuestras expectativas. Si queremos obtener una educación de calidad, los docentes serán indudablemente la vanguardia que enfrentará los desafíos. Efectivamente, debemos considerar a la educación como una tarea ilimitada.
Representante de Lesotho

Las tendencias observables en la formación inicial consisten en la prolongación de la formación, por un lado, y en su mejoramiento cualitativo, por el otro: “profesionalización”, mejor equilibrio entre la teoría y la práctica, ampliación de las competencias pedagógicas y didácticas, relación con la investigación, utilización de las nuevas tecnologías, etc. Pero al parecer se otorga un espacio demasiado limitado a la autoevaluación (“practicante actor reflexivo”), a las competencias relacionales y de comunicación, a la interdisciplinariedad, a los intercambios, al trabajo en equipo y al “profesionalismo colectivo”, etc.

Algunos observadores llegan incluso a pensar que sería mejor invertir menos en la formación inicial y poner el acento en la formación permanente, dado que ciertos estudios muestran que, al cabo de apenas unos pocos años, los docentes manifiestan una tendencia a reproducir la pedagogía que conocieran en la época de sus estudios, más que la que se les enseñara en el curso de su formación profesional.

En Hungría atribuimos los fondos destinados a la formación de los docentes a los propios establecimientos y les pedimos que redacten un proyecto de inversión. Esto hace que la formación continua sea más pertinente y que se adapte mejor a las necesidades de los docentes y le otorga más importancia a la dirección de la escuela.
Gábor Halász, Director General, Instituto Nacional de la Enseñanza Pública, Hungría

Contratación, incentivos y apoyo a los docentes
Aparte de existir un déficit de docentes calificados, en muchos lugares se constata un envejecimiento del cuerpo docente secundario, hecho que contribuye a acentuar aún más la distancia cultural entre los alumnos y los responsables de su formación. La representación de las mujeres es igualmente a menudo muy desequilibrada. A esto se agrega además que la profesión docente resulta poco atractiva para jóvenes que tendrían la capacidad de ejercer y que prefieren orientarse hacia una vida profesional mejor remunerada. En todas partes del mundo, muchos (demasiados) jóvenes salen del sistema educativo habiendo perdido la motivación de aprender y, en consecuencia, el deseo de enseñar. En algunos países los docentes abandonan prematuramente su profesión, atraídos por condiciones de trabajo más favorables y mejores perspectivas de carrera. En otros, para responder a la escasez se apela a docentes menos formados (voluntarios, suplentes, docentes principiantes, etc).

Se espera de los docentes que se comprometan a mejorar la calidad de la educación, que tengan una ética profesional, que se sientan responsables de su propia formación a lo largo de toda la vida, considerada a la vez como un derecho y un deber. Pero a menudo existe un abismo – a veces un divorcio – entre las expectativas del público escolar (y de los padres o de la sociedad) y la manera en que los docentes estiman que deben ejercer su profesión.

Para atraer a los mejores elementos de la juventud hacia la enseñanza y para retener a los docentes competentes, a veces se han adoptado medidas para mejorar los sueldos de los docentes.

(…) Actualmente los sueldos de los docentes son un 5% superiores que los de otros funcionarios y sus sueldos iniciales son aproximadamente un 20 % más elevados que los de otros funcionarios. Esto permite atraer gente de calidad a la profesión.
Shin Ichi Yamanaka, Director Adjunto, Ministerio de la Educación, Japón

Para mejorar su situación y tener docentes de calidad, algunos participantes en el taller han estimado que los gobiernos deberían, a pesar de las dificultades financieras, aumentar los sueldos, las medidas incitativas y mejorar las condiciones de trabajo, en particular en las zonas rurales y en las zonas menos atractivas. También hicieron hincapié en que todo el sistema de contratación que está basado en una formación corta y en sueldos menos elevados (voluntarios o contractuales) para poder enfrentar una penuria de docentes, debe ofrecer al mismo tiempo una perspectiva de carrera en la función pública.

Es totalmente evidente que un sueldo más elevado podría mejorar la situación de la enseñanza, pero todos sabemos que el dinero no es la cuestión clave que influye sobre esa situación. En la experiencia israelí somos concientes de que una formación inicial y una formación continua contribuyen a la mejora de la situación del docente. (…)
Representante de Israel

Algunos países han logrado aumentar en función de sus necesidades la parte del presupuesto consagrada a la educación (Senegal consagra 40% de su presupuesto y tiene la intención de aumentarlo al 50%). Marruecos ha introducido una serie de medidas para mejorar las condiciones d vida y de trabajo de los docentes, incluidas la ayuda para la vivienda y los seguros. Rwanda ha organizado instituciones para la formación de los docentes de la enseñanza primaria y está realizando un esfuerzo para invertir en nuevas tecnologías. Algunos participantes han propuesto establecer un plan de carrera que contribuiría también a incitar a los docentes. Esto ayudaría también a limitar la “fuga” de docentes hacia los países desarrollados, lo que constituye un enorme problema para los países en desarrollo.

Los participantes en el taller llegaron a la conclusión de que no se podrá lograr una educación de calidad si los responsables nacionales y locales no toman en cuenta cuatro elementos, a saber: las nuevas exigencias de la profesión, las condiciones de contratación, la formación inicial y continua, lo mismo que el seguimiento y el apoyo a los docentes. Habría también que consolidar el respeto por la libertad profesional de los docentes como elemento capital para responsabilizarlos y mejorar la calidad de su trabajo.

Creo que los docentes son el pilar de esta reforma [Reforma de la educación para una economía del conocimiento] porque son los que difundirán esta nueva filosofía, este nuevo enfoque y pedagogía del aprendizaje en el aula.
Khaled Toukan, Ministro de Educación, Jordania

Preparar los jóvenes para la vida es una tarea que va más allá de la enseñanza académica. Los docentes son llamados a actuar no sólo como educadores, sino también como mediadores, animadores y trabajadores sociales. Los cambios constantes imponen a los docentes nuevos roles, para los cuales deben estar bien preparados. Para tal, necesitarían tener un bagaje de conocimientos acerca de los derechos humanos y sobre las responsabilidades sociales, también para servir como ejemplos de ética y de ciudadanía. Al mismo tiempo, se les debería permitir un mayor grado de flexibilidad y libertad para adaptar y remodelar sus responsabilidades de acuerdo con sus realidades de trabajo. Todo ello tiene relación directa con currículos menos rígidos y más innovadores, para cuya elaboración se debería contar con la colaboración de quienes tendrán que transformarlos en oportunidades de aprendizaje en sus clases.


Extraído de
UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS LOS JÓVENES
Reflexiones y contribuciones en el marco de la
47a CONFERENCIA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN DE LA UNESCO
GINEBRA, 8-11 DE SEPTIEMBRE 2004
OFICINA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN

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