jueves, septiembre 06, 2012

¿Qué significa Calidad de la Enseñanza?


Los siguientes párrafos tratan sobre “Calidad de la Enseñanza”, concepto que no se debe asimilar al de “Calidad Educativa”, pero ¿Podemos hablar de calidad de la enseñanza, sin hacer referencia a la contextualización? ¿Tiene esta idea connotaciones políticas? ¿Se debe enseñar de la misma forma en todas las escuelas?



En la actualidad el término “Calidad” es una palabra en boga que todo el mundo utiliza para hacer referencia a cualquier sustantivo susceptible de llevar un adjetivo, pero ¿No es necesario contextualizar la calidad según el ámbito en el que nos movamos? Así pues, es deseable saber a que nos referimos cuando hablamos de calidad, y aún más cuando la definición a la que lleguemos afectará a los hijos de la sociedad y su futuro.


Si buscamos el origen de la palabra “Calidad”, vemos que procede del latín, encontrando que “Calidad” y “Cualidad” tienen la misma raíz latina (qualitas, qualitatis), pudiendo apreciar de este modo que son las cualidades las que llegan a determinar la calidad del sustantivo al que nos referimos.


Contextualizando el término “calidad” en el ámbito educativo, podemos afirmar que el significado que se le asigne al término “calidad de la enseñanza” vendrá dado por las diferentes ideas que existan de enseñanza y del contexto del que parta cada cual a la hora de interpretar, teniendo en cuenta que en ningún caso puede entenderse como una significación simple y reducida que se pierda entre intereses de diferente índole, doctrinas o circunstancias socioculturales y laborales que favorezcan a terceros. Así pues, el término de calidad debe de una forma diferente, es decir como una expectativa que se trata de conseguir con el tiempo, ayudándonos para ello de la “cultura organizativa “que existe y de una “mejora continua” que permita ir avanzando hacia un fin común, de tal modo que se haga necesario un trabajo compartido y común.


Si hablamos de calidad de la enseñanza, hemos de pensar también cuál es el tipo de sociedad que perseguimos, no quedándonos tan solo en el tipo de sociedad que tenemos, por lo que habrá que pensar en cuáles son los valores que la escuela debe de trasmitir (Álvarez Méndez), dado que, dependiendo del tipo de sociedad que soñemos, seremos capaces de determinar el tipo de calidad de la enseñanza que deseamos y el tipo de sociedad que queremos legar, entrando aquí en dos tipos de calidad diferenciados de los que habla Paulo Freire. Por una parte, una “Educación para la calidad”, donde el fin ultimo es la calidad vista desde fuera de la educación y al servicio de los valores económicos y empresariales. El otro tipo de calidad propuesto por Paulo Freire es el de una “calidad de la educación”, cuya base se sustenta en una educación democrática y de justicia social, desde donde la calidad se pone al servicio de la educación y de los valores democráticos con el fin último de formar ciudadanos libres y participativos (Freire).


Continuando con el concepto de calidad, podemos entender ésta como un proceso enmarcada en una idea global, cuyo principio de actuación no esté dirigido a conseguir productos rápidamente, sino más bien encaminado a las formas de hacer las cosas para conseguir unos buenos resultados contextualizados, de tal forma que el hecho de optimizar la calidad de la enseñanza debe encaminarse hacia la mejora de los programas de trabajo que cada centro escolar a de generar, aplicar y valorar, para que dicha calidad de la enseñanza cobre vida y logre ser contextualizada y puesta en práctica, dado que un gran problema dentro del estudio de la calidad educativa es el hecho de que vaya a “remolque” de las experiencias e ideas que se desarrollan en el mundo empresarial, lo cual nos lleva a adoptar estas últimas como solución a los problemas de la educación sin tomar en cuenta su idiosincrasia y desventajas de partida.


Dependerá desde la forma en que se entienda la idea de calidad, lo que entienda por una escuela eficaz o no, la cual no debe de venir dada por un conjunto de variables que estén dispuestas de forma aislada o lineal, todo lo contrario, por una red de interrelaciones entre factores, que den lugar a un sistema de funcionamiento escolar que se enmarque en un contexto determinado, dando lugar a unos resultados educativos que sean satisfactorios, de tal modo que la eficiencia no esté en conseguir un buen producto a partir de unas buenas condiciones de entrada, sino en hacer progresar a todos los alumnos sea cual fuere su contexto, para lo cual es necesario la reflexión sobre la cultura del centro mediante la negociación de un “contrato de calidad” por parte de todos los componentes del proceso educativo para así definir cual es la misión a llevar a cabo y cual debe ser la visión de futuro de la organización para llevarla a cabo (Álvarez).


Cuando hablamos de calidad de la enseñanza, debemos pensar automáticamente en qué tipo de sociedad es la que queremos, buscando una enseñanza que no solo se centre en una transmisión y narración de conocimiento, sino que también piense en una producción y creación de conocimiento, dado que desde aquí podremos apuntar hacia una calidad de la educación y no una educación para la calidad (Álvarez Méndez).


El informe elaborado por la UNESCO y titulado “La educación encierra un tesoro” apuntaba hacia un aprender a aprender y aprender a convivir como única manera de conseguir una escuela adaptada a los nuevos tiempos, sin embargo, tal como Max Weber decía, la escuela es una institución hierocrática que dispensa bienes de salvación tales como credenciales, títulos y diplomas, tal es el caso en la actualidad, que en Educación Infantil y Primaria es donde más se notan las presiones de los padres a favor de una enseñanza más academicista, por lo que podemos ver como el mundo empresarial y las acreditaciones son un hecho que influye en la escuela desde muy temprana edad, y que impregna a la sociedad y sus demandas, lo cual nos lleva a un debate de la bondad de la educación, en la que no debe de caerse en la simplificación del éxito y fracaso escolar, sino relativizar su valor a la hora de hablar sobre la calidad de la educación (Gimeno Sacristán).


Actualmente, junto al concepto de calidad educativa, suelen aparecer unidos al mismo los indicadores, en este caso indicadores de rendimiento, que tal como apunta John Elliott, son un dispositivo para establecer una tecnología de vigilancia y control sobre el rendimiento de las escuelas y de los maestros que trabajan en ellas, no pudiendo ser estos indicadores de calidad, puntos de referencia fijos dado que desvincular el proceso educativo de su contexto y de sus valores no puede ser garantía de calidad, sino que debe de enmarcarse en una mutua comprensión que se alcance a través de un discurso reflexivo sobre la evidencia del rendimiento (Elliott). Así pues, tal como indica Tiana, “... los indicadores de resultados deben ser contextualizados. Esto requiere decir que no se pueden valorar los logros de un centro con justicia sino se tienen en cuentan las condiciones en las que trabaja”, donde el valor añadido educativo, es decir, lo que la escuela aporta a cada alumno cuando tiene en cuenta su rendimiento inicial, su historial y situación, es esencial, dado que la característica de la escuela a de ser un proceso intencional y planificado, en el que esté implicado todo el centro y el claustro en su conjunto (Murillo Torrecilla), por lo que aspectos como los aprobados y las notas son indicadores capaces de transmitir información, pero solo información que responda a lo que se le exige al alumno, estando fuera de discusión el contenido y nivel de lo exigido, su contexto y su proceso inicial (Gimeno Sacristán), por lo que en la medida en que la enseñanza esté orientada al examen, fallará la calidad (Stenhouse), por lo que habría que evitar que fuera la demanda del mercado la que establezca el tipo de educación que vamos a tener, y lograr mayor participación en las escuelas, pues tal como indica el informe Pisa de la OCDE, presentado en diciembre de 2001, que analiza los resultados educativos en 32 países, señala que los países donde hay una mayor participación de la comunidad educativa son los que obtienen mejores resultados, recordando a su vez que el artículo 9.2 de la Constitución española afirma “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en los cuales se integra sean reales y efectivas; remover obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”, dado que la decisión política se convierte muy a menudo en una cuestión de pericia técnica y no de valores sociales, reduciendo la calidad a indicadores, dando lugar a que la competitividad económica se traslade a la competitividad educativa y la productividad a los resultados del sistema de enseñanza (Angulo Rasco). Así pues, en palabras Félix Angulo, “La calidad es un problema de todos y no solo de expertos y administrativos. Necesitamos información relevante y diversificada sobre el funcionamiento de nuestro sistema educativo. Pero no podemos aceptar y asumir sin paliativos que la información relevante y pertinente sea aquella que expertos y administrativos nos quieran presentar como tal, para lo cual la mejor forma de sortear la eficaz indefinición de la calidad es definirla en cada caso, no dejando que las formas que adopten el atributo nos oculten lo sustantivo.



Extraído de
¿EN BUSCA DE LA CALIDAD PERDIDA?
Daniel Carlos Briet Planells
Universidad de Almería (España)





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Calidad de la Educación, un debate ineludible
Ideología y poder
Teorías del aprendizaje

1 comentario :

Diego Pérez dijo...

lA CALIDAD ES UNA PALABRA MÁS NUEVA DE LA QUE ALGUNOS CREEMOS Y DESDE EL MOMENTO EN QUE LA ENMARCAMOS EN UN CONTEXTO EDUCATIVO, LA CALIDAD ES TAMBIÉN INNOVACIÓN EDUCATIVA.
LA CALIDAD ES UN ADJETIVO QUE SE DEFINE POR SI MISMA PARA ALGUNOS PRODUCTOS, MARCAS,MATERIALES ETC.
lA CALIDAD EDUCATIVA PODRÍA SER LA QUE EL APRENDIZAJE NOS OTORGA A NIVEL CULTURAL Y SIGNIFICATIVO, DEFINITIVAMENTE LA METAFORA QUE SE ME OCURRE AQUÍ,ES QUE EN LA CALIDAD NO ESTA LA CANTIDAD DE LA QUE TODOS BEBEMOS, LA ÉTICA,LA FE LOS VALORES QUE NOS PUEDA APORTAR EN EL DÍA A DÍA PARA EL DESARROLLO Y PARA DESENVOLVERNOS EN UN MUNDO CADA VEZ MÁS GLOBAL.
UNA HIPOTESIS NADA MÁS .
SALUDOS

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