domingo, noviembre 30, 2008

LA ESCUELA MEDIA COMO INSTITUCION CULTURAL

ENTREVISTA A JOAQUIM AZEVEDO
Por Andrea Brito y Víctor Mekler
Desde una perspectiva critica, el educador portugués reflexiona acerca de los desafíos a los que hoy debe responder la escuela secundaria.
Actualmente, la escuela secundaria se ve sometida a las más diversas demandas.

¿Estamos en condiciones de decir como debería ser hoy una educación de calidad?
En esta fase de profunda transición cultural que atraviesan las sociedades no es fácil definir que se entiende hoy por educación secundaria de calidad. A pesar de todo, me arriesgaría a decir que, cuando hablamos de calidad, pensamos en un conjunto de procesos que, básicamente, contribuyen a que los alumnos obtengan buenos resultados en sus aprendizajes, se desarrollen humanamente y aprendan a convivir en un buen clima escolar. A mi entender, la mejora de la calidad podría girar en torno de cuatro ideas básicas.

En primer término, necesitamos conciliar los pequeños ajustes y las pequeñas reformas con las transformaciones estructurales del modelo moderno de educación escolar. Este modelo esta agotándose progresivamente y pronto ya no será capaz de responder, de manera sustentable, a los "mandatos" que todos los agentes sociales le "imponen". Esta situación nos obliga a realizar un enorme esfuerzo de clarificación política.

La segunda idea consiste en construir, paso a paso, una suerte de "escuela del trabajo" que se oponga a la "escuela del consumo”. En Europa, observamos que los diversos grupos sociales demandan cada vez más de la educación secundaria. La ven como un "deber ser” necesario para alcanzar nuevas posiciones sociales, o como el inevitable camino para mantenerlas cuando esas posiciones no son bajas desde el principio. Cierto descrédito rodea a la enseñanza secundaria, de modo que resulta necesario recrear en el ambiente escolar un clima de actividad, de aprendizaje, de estudio, de investigación y debate, de iniciativa y emprendimiento.

En tercer término, nos enfrentamos con la necesidad de desarrollar una escuela más orientadora, que sea capaz de ayudar a cada uno de los jóvenes a enfrentar la incertidumbre y la imprevisibilidad que lo rodea. Las escuelas se ven enfrentadas al desafío de emprender procesos sociales de re-institucionalización. Esto quiere decir que necesitan ganarse una nueva relevancia educacional, para ponerse al servicio de la construcción de los proyectos personales de vida. Hoy necesitamos combinar la escuela de la socialización con la escuela de la subjetivación.

En cuarto término, nos encontramos ante la necesidad de dignificar las escuelas secundarias como organizaciones sociales donde los profesores ejercen su acción y realizan su formación permanente, cooperando con la comunidad.

Es deseable que el cuerpo docente sea muy calificado. Su formación continua debe inscribirse en procesos de mejora de la calidad de desempeño social de las organizaciones escolares y no en dinámicas formativas consumistas, externas con respecto a las organizaciones donde trabajan los docentes.

Es evidente que la calidad es algo que se construye social y localmente, Lograrla dependerá de la movilización de un conjunto de elementos, entre los cuales se sitúan aquellos a los que acabo de referirme.

¿Como se piensa hoy la relación entre el tiempo de permanencia de los alumnos en la institución y la calidad del proceso de enseñanza y de aprendizaje?
El problema del tiempo es, ante todo, un problema de calidad. Esto es, tanto de la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje como del clima de las instituciones sociales educativas. La escuela secundaria debe ser una institución cultural. Esto significa que, ante los enormes desafíos que las sociedades (y sus diferentes sectores) plantean hoy a las instituciones educativas, a las escuelas parecen quedarles tres opciones.

Hay algunas escuelas que pretenden hacer todo lo que se les pide, tanto cuando reúnen las condiciones necesarias como cuando no están en condiciones de hacerlo,

Otras rechazan todas las misiones que les son asignadas, porque entienden que están fuera del estricto deber de instruir, que para ellas se limita a transmitir los saberes heredados y recopilados en los programas escolares prescritos,

Algunas, por último, se proponen elegir, entre un enorme torrente de mandatos sociales, aquellos que fa institución escolar quiere y puede responder, tras realizar una negociación social tan necesaria como inevitable.
De estas alternativas, ¿cual seria recomendable?

En general, la tercera opción parecería la más interesante. Pero, en la práctica, la primera es la que predomina, con todo el cortejo de equívocos sociales que lleva asociados acerca de qué hace o. qué no hace la educación escolar. En este mar de equívocos, quienes se ahogan son los directores de las escuelas y los profesores, que son los rostros más visibles del sistema.

Para encauzarse más decididamente en la tercera vía se hace necesario instaurar dinámicas sociales que hagan viable la elección, aquí o allá, de perfiles educacionales escolares diversos, dentro de una orientación general común. Si partimos de una concepción más amplia del curriculo escolar, podemos llegar a pensar que las escuelas tendrían que estar abiertas todo el día, tanto para realizar tareas escolares como para otras actividades de carácter sólo-educativo. Pero el problema central reside en saber que nuevo cuadro institucional deben construir las escuelas, ¿En qué condiciones? ¿Con qué recursos? ¿Con qué participación de la comunidad?
En varios países de Europa, el tiempo de permanencia en la escuela se ha ido prolongando. Hay un número creciente de personas que concurren a la escuela hasta que tienen veinte años. A esto hay que añadirle una reorganización del tiempo que a diario se dedica a la, escuela. De esta manera, se combinan las clases tradicionales, desdobladas en los distintos componentes de los saberes, con áreas de proyecto, áreas de opción personal y hasta de construcción de proyectos individuales.

También se procura incentivar una motivación personal en cada alumno, extendiendo el área de opciones individuales, sobre todo después de la enseñanza básica, En algunos casos se permite que el estudiante asista simultáneamente a más de un tipo de escuela (liceo, escuela técnica, escuela profesional centro de formación profesional), para facilitarle la elección de un programa de estudios apropiado, con un carácter pluridimensional.
Es evidente que tales opciones requieren serias inversiones en la orientación escolar y profesional de los adolescentes, en el término de la escolaridad básica. Y también es indudable que la institución educativa se tiene que apoyar en otro cuadro institucional. Los profesores no son los únicos profesionales que tienen que intervenir en la educación escolar. La actividad docente tampoco es un "aulario", un conjunto de clases donde los equipos de alumnos siempre son acompañados por equipos de profesores.

Los caminos son muy difíciles, pero el mundo cambio mucho y es urgente redefinir no sólo las misiones de la educación escolar, sino también su cuadro institucional, los recursos que se afectan a ella y la inversión que los distintos actores sociales están dispuestos a realizar en educación.

¿Qué ventajas y qué desventajas presentan las normas estandarizadas de evaluación en la enseñanza secundaria?
El problema de la evaluación pedagógicas no esta tanto en las normas estandarizadas como en los criterios que presiden su elaboración. De hecho estos criterios han llegado a reducirse a los parámetros cognitivistas y lógico-deductivos.

Por otra parte, en el conjunto de la sociedad -y hasta en los medios laborales- se han comenzado a valorar las dimensiones relacionadas con los valores, las actitudes y los comportamientos. Pero a la hora de evaluar, en general se le da poca importancia a la discusión de estos temas. Cuando se trata de evaluar, se clasifica aritméticamente.

En el momento de educar, se produce un "aulario" que aprisiona a todos, educadores y educandos, Y aquello que hemos evaluado es lo que, finalmente, consideramos más valioso.

Sin embargo, para jerarquizar las dimensiones cognitivas, expresivas, operativas, éticas y estéticas, sería también muy importante replantear la utilización del tiempo escolar y diversificar las actividades de enseñanza y de aprendizaje.

En Europa, por ejemplo, hay una tendencia creciente a explorar nuevos caminos para organizar el tiempo escolar y se están estudiando nuevos modelos de organización pedagógica de las escuelas. Pero el camino se esta haciendo al andar.

¿Cuales son los efectos sociales que producen los exámenes externos de evaluación en la educación secundaria?
La evaluación en sus dos dimensiones (auto y hetero-evaluación) es una instancia que se valoriza cada vez más en las instituciones de enseñanza y de formación, en el marco de una búsqueda de mejora permanente en su desempeño social.

Existen vanos proyectos en curso de ejecución, incluso en España y Portugal, que proponen la adhesión voluntaria de las escuelas a dinámicas de evaluación que sean capaces de combinar la evaluación interna con los procesos de evaluación externa e independiente.

La administración educacional de varios países también esta tendiendo a promover procesos de evaluación, tanto por medio de departamentos genéricos como por el camino de las inspectores generales de educación.

La recepción de estas dinámicas en las escuelas fue dispar. En general, hemos podido registrar cierta desconfianza en el cuerpo docente, que suele ver estos procesos como instrumentos al servicio de su propia evaluación profesional.

Le combinación de ambas formas de evaluación -la evaluación externa e independiente con la interna- puede llegar a ser muy positiva para cada institución educativa. Con este procedimiento, se favorece la toma de conciencia de los puntos fuertes y débiles que tiene cada escuela y se fomenta la construcción local de pequeños proyectos de mejora de la calidad. Y, hablando en términos políticos, no podemos arriesgarnos a dejar que la evaluación de las escuelas sea un rasgo exclusivo de la enseñanza privada.

¿Cómo se puede considerar una educación secundaria de calidad capaz de articularse con los requerimientos de la formación para el trabajo?
La formación para el trabajo es un derecho y un deber para cada uno de los jóvenes que pasan por la educación secundaria. No debemos permitir que sea considerada como un componente de una oferta de segunda clase, destinado a los jóvenes desheredados. Más bien diría que esta formación requiere diseñar cursos de gran calidad, sin descuidar el acercamiento al mundo del trabajo. No creo que las escuelas deban limitarse a fomentar en los jóvenes la adaptabilidad a los cambios permanentes del mundo de la producción y del consumo. El ser humano no sólo necesita que la escuela apuntale su capacidad de adaptación; también requiere que la educación formal promueva la emergencia y el desarrollo de la propia personalidad.

Y esto llevado al contexto escolar, significa formar ciudadanos aptos para enfrentar, en un mundo cambiante, los tiempos del trabajo y los del ocio, los períodos de empleo y los de búsqueda de empleo, los tiempos de la familia y de la oficina, los del ejercicio profesional y los del ejercicio de la ciudadanía.

En este contexto, adquiere un nuevo sentido hablar de una calificación profesional de los jóvenes en el nivel secundario, siempre que sea concebida de modo abierto y articulado. Se trata de combinar disciplina y proyecto, formación general y profesional, teoría y práctica, tanto en la escuela como en la actividad laboral.

La educación debe dejar de tener como parámetro principal el referente económico y técnico-productivo. Esto no significa que la empleabilidad deje de constituir uno de los vectores de la misión y de la organización de las instituciones escolares, pero debe darse junto con la adquisición del patrimonio cultural y el desarrollo de las competencias personales y ciudadanas.

BRITO, Andrea y MEKLER, Víctor, La escuela media como institución cultural. Entrevista a Manuel Joaquín Pinho Moreira de Acevedo en Revista El Monitor de la Educación. Ministerio de Educación. Marzo 2001, Ano2. N°2 [en línea]
http.www.elmonitor.me.gov.ar/entrevista,htm

domingo, noviembre 23, 2008

ACUERDO POR LA CALIDAD DE LA EDUCACION

El presente documento consagra el acuerdo alcanzado por el Gobierno de Chile, la
Alianza y la Concertación para dar al país una nueva Ley General de Educación (LGE), que reemplace a la antigua LOCE, y que vele en forma eficaz por elevar la calidad de nuestra educación.

Proponemos colocar en primer lugar a los niños y jóvenes de Chile. El futuro del país está en la educación, por ello hemos aceptado dejar atrás algunas de nuestras posturas en pos de alcanzar un acuerdo. Los acuerdos muchas veces no resultan fáciles y siempre traen consigo renuncias y ésta no fue la excepción. Todos los aquí firmantes tuvimos que deponer alguna de nuestras pretensiones contenidas en los proyectos originales, pero lo hicimos porque por sobre todas las cosas está el bien de Chile y el futuro de nuestros hijos.

Esta convergencia de voluntades, más allá de las divergencias, recoge el impulso al cambio proveniente de la sociedad y, en especial, de los jóvenes.

La educación, tanto la recibida en la familia, como en la escuela, es la herramienta principal para alcanzar el desarrollo y la equidad. Esto justifica el consenso logrado.

Gracias a este acuerdo nuestro sistema escolar podrá contar en el futuro con nuevas instituciones y marcos normativos que nos permitirán avanzar hacia una educación de calidad para todos:
l. Una institucionalidad pública más sólida que permita dotar a nuestra educación de un sistema de aseguramiento de la calidad. La educación y sus políticas públicas no deben estar sometidas a los vaivenes políticos de corto plazo )' tampoco responder a la visión de un solo sector político. Los países exitosos son aquellos que poseen una institucionalidad que persiste a lo largo del tiempo en la búsqueda de mejorar la cobertura y la calidad educativa. Este acuerdo refleja lo anterior, y por eso hemos concordado que junto al Ministerio de Educación, exista una Superintendencia de Educación, una Agencia de la Calidad y un nuevo Consejo Nacional de Educación que reemplace al actual Consejo Superior de Educación. Este conjunto de instituciones públicas tendrá como tarea central velar por la calidad educativa de nuestro sistema escolar, y por que las oportunidades para nuestros niños y jóvenes se distribuyan con equidad. Lo anterior será posible a través de la definición de estándares de aprendizaje comunes a todos nuestros establecimientos educativos, y a mecanismos de aseguramiento del cumplimiento de dichos estándares.

En este contexto hemos concordado en consignar en nuestra Constitución Política el rol del Estado de vejar no sólo por el acceso a la educación, sino también por la calidad educativa.

2. Definición clara de los roles de cada uno de los actores de la comunidad educativa. El acuerdo define con precisión los deberes y derechos de los miembros de la comunidad educativa, incluyendo en éstos a los alumnos, los padres y apoderados, los profesionales de la educación, los asistentes de educación, los sostenedores y los equipos directivos. Asimismo, se determinan los objetivos de aprendizaje de los distintos niveles educativos, incorporándose el nivel parvulario. De esta manera, se precisan las responsabilidades y los objetivos de aprendizaje que los niños y niñas deben alcanzar, permitiendo con ello una adecuada rendición de cuentas para asegurar el objetivo principal: mejorar la calidad de la educación chilena.

3. Una nueva estructura curricular para elevar la calidad de la educación. Se ha acordado modificar gradualmente la estructura curricular del sistema educativo nacional. De esta forma la educación primaria tendrá una duración de 6 años y la secundaria otros 6, con cuatro años de formación general y dos de formación diferenciada. La nueva estructura nos acerca a lo que ocurre hoy en los países con mejores resultados educacionales.

Contaremos con Bases Curriculares referidas ahora a los aprendizajes e incorporaremos, por primera vez, objetivos referidos a la lengua materna indígena.

Tendremos así nuevas condiciones para mejorar significativamente el qué y el cómo se enseña en las escuelas y liceos del país.

4. Garantizar la eficiencia y la transparencia de todo el sistema educacional. Hemos concordado la aplicación de un exigente sistema de selección de los administradores educativos, de fiscalización del cumplimiento de la normativa y de transparencia en el uso de los recursos públicos involucrados en el proceso educativo. Así, los sostenedores deberán ser personas jurídicas y poseer giro único dedicado a la educación. La calidad de sostenedor será intransferible a quienes no cumplan con los requisitos requeridos por la ley, debiendo éstos acreditar solvencia económica.

Elevando las exigencias para ser administrador educacional estaremos efectivamente resguardando que la educación que reciben los niños y jóvenes chilenos sea del mejor nivel.

5. Asegurar y desarrollar la autonomía. La autonomía es un requisito fundamental para asegurar la calidad de la educación, ya que permite a los establecimientos educacionales innovar y recoger las experiencias exitosas nacionales e internacionales y hacerse responsables de sus resultados.

Para hacer operativa esta autonomía se establece la existencia, entre otros, de un Banco de Programas complementario al programa oficial del Ministerio de Educación. Los planes y programas contenidos en este banco deberán cumplir con los objetivos nacionales de aprendizaje y deberán estar a disposición de todos los establecimientos que los quieran utilizar. Además se contempla un tiempo de libre disposición en las bases curriculares y en los planes de estudios elaborados por el Ministerio de Educación, de tal forma que cada establecimiento tenga la posibilidad de profundizar materias y/o agregar conocimientos específicos que sean propios de su proyecto educativo.

6. Normas de no discriminación arbitraria y selección. Se ha acordado establecer normas para asegurar que los procesos de admisión de cada establecimiento escolar sean transparentes, objetivos y no discriminen arbitrariamente.

Asimismo, se establece que cada establecimiento debe tener e informar su proyecto educativo. Además, el acuerdo establece que los establecimientos subvencionados entre pre kinder y sexto año básico no podrán considerar los méritos académicos de los alumnos como un criterio para admisión de los mismos.

En materia de repitencia escolar el acuerdo establece que se deberá mantener al alumno en un mismo establecimiento, aún cuando éste hubiese repetido una vez en el ciclo básico y/o una vez en la media.

7. Financiamiento. Valoramos los avances que se han realizado en materia de incremento de la subvención escolar. Particularmente los nuevos recursos que contempla el proyecto de ley de subvención preferencial, el incremento parejo a la subvención escolar de un 15%, y los reajustes especiales para las escuelas rurales y la educación de adultos.

Educar con calidad significa contar con los recursos adecuados para que se puedan cumplir los estándares de aprendizaje que se definirán para el conjunto de nuestras escuelas y liceos. Este financiamiento debe ser mayor para aquellos alumnos más vulnerables y con menor capital cultural, pues allí la tarea educativa es más compleja y desafiante.

8. Un nuevo Consejo Nacional de Educación: El propósito común de elevar la calidad de la educación chilena requiere de instituciones que tengan una mirada de país y de largo plazo y cuyo único propósito sea una mejor educación para todos los chilenos. Por eso hemos acordado crear el Consejo Nacional de Educación, en reemplazo de actual Consejo Superior de Educación. Este nuevo Consejo se compondrá con miembros de excelencia y alta calificación en la materia y que representen a los actores de la educación y todos los sectores de opinión que forman parte de la comunidad nacional.
Sus integrantes permanecerán en sus cargos por un periodo que vaya más allá de los ciclos electorales.

Así, esta institución será clave para asegurar la calidad de la educación, pues tendrá más y mejores atribuciones para orientar, evaluar y corregir las metas, procesos y mecanismos del sistema educacional, en materias tan decisivas como el currículo, los estándares de aprendizaje, y los planes y programas.

9. Mantener y desarrollar un sistema educacional de provisión mixta:
Históricamente la educación en Chile ha sido provista de manera mixta. Es responsabilidad del Estado mantener y desarrollar un sistema de educación, gratuito y de excelencia. Junto con ello debe velar por la eficaz realización de la libertad de enseñanza y del derecho a una educación de calidad a través del apoyo todas las escuelas, sean públicas o privadas, aumentando así, la diversidad de los proyectos educativos en nuestro sistema escolar. Ello es una condición indispensable en una sociedad democrática y plural, que valora todas las expresiones culturales y religiosas que conviven en su seno.

El Acuerdo alcanzado se materializará en una indicación sustitutiva acompañada del correspondiente mensaje que reemplazará al proyecto de Ley General de Educación enviada por el Gobierno al Parlamento, como asimismo a la propuesta legislativa realizada por la Alianza. Además, este acuerdo significa adecuar en las materias pertinentes los proyectos de ley sobre reforma constitucional, Subvención Preferencial, de Superintendencia de Educación y de las demás leyes que sobre la materia hoy se tramitan en el Congreso. También forman parte integral de este acuerdo los textos legales específicos sobre algunas de las materias concordadas.

Estamos seguros de que este acuerdo permitirá al país avanzar en forma clara y decidida hacia una educación de calidad para todos. Hacemos un llamado a toda la sociedad chilena y en particular a los actores del proceso educativo a trabajar con el único norte de dar a nuestros niños y jóvenes más y mejores oportunidades sobre la base de una educación de calidad.
Noviembre, 2007.

Firmado por los principales partidos políticos chilenos y las autoridades gubernamentales
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