miércoles, julio 23, 2008

Sin movilidad social, hay feudalismo

En la siguiente nota que Daniel Filmus escribiera hace unos años, cuando era Ministro de Educación, en el diario Clarín, nos expresa un significado de calidad en Educación:

Sin movilidad social, hay feudalismo


Elegir a la educación como eje central de una estrategia de crecimiento, de desarrollo y de progreso implica una opción por un modelo social. Lo que tiene que discutir la Argentina de cara al 2010 es qué modelo de nación y de sociedad quiere.


Así como existe un riesgo de eludir a la educación como un eje central de las políticas de construcción de la nación, está el otro riesgo de pensar que la decisión respecto del modelo de país depende de la educación, de las escuelas o de los maestros, y no del modelo global. Cuando tuvimos en la Argentina huracanes marginadores y excluyentes, la escuela fue la única institución que estuvo para tratar de contener e incorporar a esa cantidad de chicos cuyos padres, casi en un 25%, resultaban desocupados, o cuyas familias, casi en un 60%, pasaban por debajo de la línea de pobreza o en menos de un 30% por debajo de la línea de indigencia. Esa posibilidad de que la escuela por sí misma resuelva el tema del modelo del proyecto de crecimiento es tan peligrosa como la idea de que la escuela no tiene nada para hacer.

Yo plantearía cuatro elementos centrales para educar hoy. En primer lugar, ¿queremos un país con identidad o no? La primera cuestión es educar para la identidad. No hay grandes herramientas además del sistema educativo y de algunos escasos medios de comunicación para educar para la identidad; para mirar las cosas con ojos desde nuestra región y desde nuestro país. Lo que no tiene identidad no se integra, se diluye.

El segundo elemento es educar para la democracia. No hay otro espacio para encontrarnos con los diferentes.

El tercer elemento es si definimos la educación de acuerdo con las perspectivas que nosotros tenemos respecto de una sociedad igualitaria, más democrática o no. La educación es el único bien que al mismo tiempo que favorece a cada uno de los individuos favorece al conjunto de la sociedad.

Es claro: sin educación no hay democracia; sin educación hay feudalismo. Cuando la escuela es segmentada o desigual, la movilidad social ascendente es imposible; estamos entonces más cerca del feudalismo que de la democracia porque cada uno depende de su cuna y no de su capacidad. La escuela es la única posibilidad de utopía que tenemos en torno a una mayor igualdad. La Argentina, que fue una sociedad de mucha movilidad social, empieza a esclerotizarse por poca movilidad en la dirección ascendente.

Por último, no hay mayor producción de bienes, si no hay más educación. En las sociedades que llamamos genéricamente "del conocimiento", no existe otra posibilidad que no sea a través de mayor educación para que la capacidad de trabajo de la gente sea el elemento más dinámico, que posibilite agregar valor.

¿Por qué construir una política de Estado de cara al 2010? Porque la Argentina está madura para que desde las fuerzas políticas, las fuerzas sociales y el conjunto de la sociedad, en relación con estos cuatro temas —democracia, identidad, igualdad y productividad o trabajo digno— se piense en un modelo de país en el cual la educación ocupe un lugar central.

Finlandia, Irlanda, Corea, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Malasia en los años 60 estaban peor que la Argentina en materia educativa. ¿Qué es lo que hicieron para superarnos? Confiaron en la educación junto con un proyecto de nación que incorporaba el conocimiento como eje central de la construcción de un país a mediano y largo plazo. La educación fue política de Estado, independientemente de los ministros y de los gobiernos de turno.
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